Bohemian Rhapsody, la película: ¿realidad o sólo fantasía?

Bohemian Rhapsody, la película: ¿realidad o sólo fantasía?

Una amiga, fanática de Queen me comentó: “una vez Freddie Mercury, antes de morir, dijo: ‘hagan lo que quieran con mi imagen, excepto, hacerme parecer aburrido'». Me quedé con esa frase después de ver la cinta por segunda vez y es así. Esta biopic, entretiene pero superficialmente.

Han pasado algunos días desde el estreno mundial de “Bohemian Rhapsody” y se ha convertido en un verdadero éxito comercial tanto en Estados Unidos como en Chile. A tal ha llegado la popularidad de la cinta dirigida por Bryan Singer (The Usual Suspect) que en las últimas semanas de rodaje las hizo Dexter Fletcher (Band of Brothers) que ha recaudado más de 60 millones de dólares, situándose en el segundo lugar histórico para una biografía musical detrás de la magnífica Straight Outta Compton de los raperos de N.W.A. (Niggaz With Attitude).

El film protagonizado por Rami Malek (Mr. Robot) si bien retrata la vida de Freddie Mercury, lo hace de una forma bastante evidente y no se arriesga por profundizar en hechos clave en la historia del que para muchos es el mejor frontman de la historia de la música. No indaga más allá de su forma de crear obras de arte, musicalmente hablando, ni mucho menos en su particular estilo de voz. Relata momentos muy tormentosos de lo que vivió, pero no se aventura a explicar ciertos tópicos como su confianza en sí mismo o la poderosa personalidad que tuvo. Es incluso, por variados pasajes, una copia calcada a la biopic realizada por Oliver Stone con The Doors (1991). Para muestra un botón: comparemos la escena de las conferencias de prensa de Jim Morrison con la de Freddie. ¡Juega con el mismo estilo de flashes que perturban al entrevistado! Todo un cliché.

Sabiendo como fue el vocalista de Queen, era cosa de tiempo que saliera una biografía en el séptimo arte sobre su vida y obra. Sin embargo, nunca pensamos que sería tan liviana y que no aportaría nada más a lo que ya todos sabemos sobre la agrupación legendaria británica.

El director de fotografía Newton Thomas Sigel, hace un muy buen trabajo y la producción realizada por Graham King y Jim Beach cumple a la perfección; no obstante, el guion raya en lo predecible. Es como si Anthony McCarten junto a Peter Morgan (guionistas) hubiesen tomado un par de libros de edición liviana de Freddie y los copiaran cambiando solo algunos hechos y dándole antagonismo al mánager villano de la cinta Paul Prenter, que se lleva buena parte del peso del film, siendo uno, por no decir el único acierto.

Tanto cambio en dirección, actor principal y guion le pasó la cuenta a esta cinta, en la cual solo tenemos la salvedad que el director de X-Men: Días del futuro pasado sabe contar muy bien una historia desde lo narrativo. Solo eso. Lo de Rami Malek es cuidadoso y creíble, sobre todo a la hora de plasmar la soledad y desolación de un decaído Mercury en plena fama. Pero a pesar de que Malek tuvo clases intensivas de canto, no es la voz de Farrokh Bulsara, ya que imitarla hubiese sido el error más garrafal.

Claramente el director nos dijo desde el principio en qué iba a terminar su film, haciendo la reconstrucción digital de un clímax irrepetible en la historia del rock de estadio. Si hubiésemos cerrado la cinta con ese momento en el cual Mercury y la soprano Montserrat Caballé realizaron la canción oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona, podría haber sido un hecho ideal, en vez de recrear, nuevamente, la tan manoseada actuación de los ingleses en el Live Aid (1985). Precisamente, el 8 de octubre de 1988, en la ciudad española, fue la última vez que el creador de “Killer Queen” se presentó en vivo.

La película cumple con entretener a través de los mitos dejando a Freddie casi como alguien que no fue tocado por el VIH.  El director se encargó de dejarle esa responsabilidad a otro joven personaje que se encontraba en su misma situación y casi lo inmortaliza como alguien que le ganó a esta enfermedad. La biopic no indagó más allá del dolor que le causó padecer sida a una persona que disfrutó de la fama y soledad al mismo tiempo. Sabemos que no es un documental y que lleva a los personajes a la ficción junto con sus historias, pero se podría haber preocupado más en lo significativo que fue Mercury y su grupo más que en lo superficial y básico, haciendo del film, más que una cinta de culto, un dibujo bastante olvidable de su potente imagen en la historia del rock.

“Is this the real life? / Is this just fantasy?” (“¿Es esto la vida real? / ¿Es esto solo fantasía?”).

Por Bastián Cifuentes

Nacion Rock

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