Cancionero Rock: «Hand. Cannot. Erase.» – Steven Wilson (2015)

Cancionero Rock: «Hand. Cannot. Erase.» – Steven Wilson (2015)

Steven Wilson nos ha demostrado tanto en su carrera en solitario como en sus proyectos paralelos que goza de las historias sórdidas. Tras esa mente compositora maestra y tan profesional también se esconde un cierto morbo en él por estas historias oscuras, de desapariciones, de muerte, fantasmas y del túnel oscuro por el que todos supuestamente pasaremos, algo que se ha tornado casi en una obsesión en el músico.

Para su disco de 2015 la excepción no estuvo presente, pues dentro del concepto del álbum va contando la historia sorprendente de Joyce Carol Vincent, una mujer británica que fue encontrada muerta a sus 38 años en su departamento tras dos años de haber sucedido su fallecimiento, tiempo en que nadie se percató, ni la echó de menos, ni se preocupó de su desaparición. Lo curioso, y que llamó más la atención de Wilson-que profundiza bastante en el disco con respecto al tema-es que no se trataba de una mujer cualquiera o ajenas a los círculos sociales, sino que todo lo contrario, era una mujer exitosa, con familia, con amigos y hasta atractiva.

«La historia básica, o el concepto del disco – es sobre una mujer que crece, que va a vivir en la ciudad, muy aislada, y ella desaparece un día y nadie lo nota, y hay más que eso. Interesante sobre esta historia es que tu reacción inicial cuando escuchas una historia como esa es: ‘Ah, es la típica señora vieja de las bolsas que nadie nota, que a nadie le importa.’ Pero Vincent no era así, era joven, popular, atractiva, tenía muchos amigos, tenía familia, pero por cualquier razón, nadie la echaba de menos durante tres años» contaba el músico en una entrevista previa al lanzamiento del disco.

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Con respecto a su muerte, los vecinos habían asumido que el piso donde vivía estaba desocupado y el olor del tejido corporal en descomposición se atribuyó a los contenedores de basura cercanos. Los drogadictos frecuentaban el área, lo que puede explicar por qué nadie cuestionó el ruido constante de la televisión. La mitad de su renta fue pagada automáticamente al Metropolitan Housing Trust por las agencias de beneficios, por ello los funcionarios principales creían que ella todavía estaba viva. Sin embargo, durante dos años la renta sin pagar se acumuló, y los funcionarios de vivienda decidieron recuperar la propiedad. Su cadáver fue descubierto el 25 de enero de 2006 cuando los alguaciles irrumpieron en la casa. La televisión y la calefacción todavía estaban funcionando debido a sus cuentas que eran continuamente pagadas por los pagos automáticos del débito y las condonaciones de deuda, pero ella estaba muerta, aun vestida, en estado de putrefacción y hasta con unas compras navideñas en una bolsa, lo cual predijo que había sido en vísperas de navidad de 2003, lo cual fue más aterrador y sorprendente aún.

Wilson, aunque hace una versión algo ficcionada de Joyce en el disco, pone sobre la mesa el tema de lo aislados emocionalmente que podemos llegar a estar, aunque aparentemos al mundo estar muy bien, sobre todo en este círculo global en donde la tecnología y las redes sociales nos rodean con una especie de falsa estabilidad social, amistad y compañía a veces. A pesar de estar completamente rodeados de un entorno que aparenta equilibrio emocional, cariño y refugio, la soledad puede llegar a ser tan mortífera como la de Joyce.

Patricio Avendaño

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