Cancionero Rock: «The Needle & the Damage Done» – Neil Young (1972)

Cancionero Rock: «The Needle & the Damage Done» – Neil Young (1972)

El rock y las drogas son dos entes catalizadores que han caminado juntos en muchos casos, inevitablemente. Es así como diversos tipos de drogas, desde el alcohol hasta la sustancia química más dañina y barata han estado presentes en la historia de la música, y no tan precisamente influenciando las técnicas musicales de composición y/o inspiración, sino que las fatales consecuencias de sus músicos ante este flagelo han inspirado profundas composiciones, cargadas a la melancolía y al sentimiento en muchos  casos.

Es así como en 1972 Neil Young sintió imperiosamente la necesidad de dedicarle una canción a su amigo y compañero Danny Whitten, quien fuera el guitarrista original y que lo acompañaría en sus primeros pasos junto a la Crazy Horse Band. Whitten fue partícipe en discos que a estas alturas se empinan dentro de lo más clásico y recordado de la discografía del canadiense, aunque quizá este mismo éxito que recibió Young por discos como «After the Gold Rush» en 1970 vs. lo que Whitten acusó en su momento como «falta de créditos o protagonismo» decantarían en una fuerte adicción a la heroína, estado del que nunca supo recuperarse. Su participación en la banda se hizo deplorable, no era capaz de esgrimir nota alguna, por lo cual Neil Young sin más remedio lo despide, reintegrándolo un poco después con la condición de que dejase la heroína.

Whitten hace un esfuerzo supliendo el oscuro consumo de heroína que llevaba por esos días por el alcohol, con el que también nunca midió sus dosis, por lo cual nuevamente el resultado en cuanto a lo artístico fue funesto, hecho que Young notó claramente y derivó a la decisión de despedirlo otra vez. El guitarrista replicó a Young indicando cosas como que «¿Qué iba a hacer? ¿sin dinero y desamparado?». Young como último favor a su amigo le dio 50 dolares y le pidió que no volviera más.

La rabia y pena de Whitten de ser expulsado por su amigo, sumado a la rendición del sueño de alcanzar algo en el  mundo de grandeza y de éxito en la música acabarían con él esa noche, misma noche en que usó los 50 dólares que le dio Young para drogarse y recaer en la heroína, pero esta vez, con las consecuencias más fatales posibles, fue encontrado muerto de sobredosis un poco más tarde.

Young siempre cargaría con el remordimiento de no haber hecho algo más por su amigo y su espíritu sobrevuela el siguiente disco que haría con Crazy Horse, Tonight’s The Night (1975), uno de los considerados mas oscuros de su carrera. Más tarde en algunas notas escritas en el recopilatorio «Decade»  se leería de su puño y letra: «No soy un predicador, pero las drogas mataron a muchos grandes hombres».

El talento de Whitten era irrefutable, quizá fue uno de los próceres del sonido de la Crazy Horse Band en sus primeros pasos y en su extracto más puro, ese sonido tremendo, sónico y que hasta el día de hoy tiene una experimentada versión bajo las cuerdas de su reemplazante Frank Poncho Sampedro, quien-debemos decirlo-ha sido un mucho más que digno guitarrista, convirtiéndose en un histórico de la banda.

«The Needle & the Damage Done», parte del disco Harvest de 1972,  fue un homenaje a su amigo y a muchos músicos con talentos extremadamente notables, que, por flagelos como la heroína, principalmente, ya no están con nosotros para hacer gala de éstos mismos.

La parte final directamente reclama: «I’ve seen the needle and the damage done, a little part of it in everyone, but every junkie’s like a settin’ sun.» («He visto la aguja y el dańo causado, una pequeńa parte de ella en todo el mundo, sin embargo, cada adicto sale como una puesta de sol»)

La canción es hermosa y llena de melancolía, acá una de las más soberbias interpretaciones de Neil Young en vivo:

 

Patricio Avendaño R.

Patricio Avendaño

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