Conciertos que hicieron historia: Aerosmith – Live in Osaka (1999)

Conciertos que hicieron historia: Aerosmith – Live in Osaka (1999)

La noche de año nuevo de 2000 fue especial en todo el mundo. La cercanía de un nuevo milenio, el privilegio de ver asomarse una nueva etapa para la humanidad, por lo que en distintas partes del orbe hubo maneras muy especiales de recibir los 00’s. En Osaka, Japón, la fiesta fue en grande y la consigna era de pasarla bien al nivel más alto posible. Para eso, le encargaron la fiesta a los Aerosmith.

Hablamos de aquella banda que siempre trató de responder a la altura de sus influencias. La solidez de Cream, Led Zeppelin, Yardbirds y los Stones, con un aderezo de blues yankee, fueron la propuesta que los lanzó al estrellato en los 70’s, para llegar a ser una de las bandas con más recorrido en la escena hard rock; para 1999, muchas de sus composiciones estaban en la categoría de clásicos, aunque tras el paso por MTV y por películas taquilleras, su creatividad musical los hizo derivar a un sonido más callejero, más sucio que el de sus referentes, sin que por eso la muralla sonora del bajo de Tom Hamilton y la batería de Joey Kramer, para Osaka ‘99, aún fueran perfectos para sostener las macizas guitarras de Joe Perry y Brad Whitford.

Aerosmith estaba en buena forma. Es impresionante lo fuerte que sonó la voz de Steven Tyler, a pesar de los años y los excesos. El teclado fue protagonista, incluso en clásicos como “Dude (Looks Like a Lady)”. “Let the Music Do the Talking”, “Love in an Elevator” y “Living on the Edge” marcaron la pauta de lo que fue ese show de fin de una época. Tyler y compañía, una de las formaciones estables más longevas del rock, lograron un momento espectacular con “I Don’t Want to Miss a Thing”, de la banda sonora de Armaggedon y que tanto rédito mundial les trajo, y a la cual el público reaccionó arrimando sus brazos con emoción. Tyler se destacó en el show por tener la estampa del líder rockero de antaño, aquel que meneaba su melena al viento mientras sonaban clásicos, de estructuras musicales distintas, como “Eat the Rich”, “Cryin” y “Mama Kin”, mientras Perry destilaba la parte más dulce del rock con sus guitarras. “Dream On” y la proeza rapera “Walk This Way”, aquella con la que sentaron las bases de la hibridación rap-rock, fueron otros momentos energéticos, en ese cercano final del siglo XX.

No faltaron los covers. Interesante versión para “Stop Messin’ Around” de Fleetwood Mac, y muy sensual fue el homenaje a James Brown con “Mother Popcorn”. El concierto cerró en lo alto con “Sweet Emotion”. Aerosmith nunca se tomó nada muy en serio; por eso es que este concierto de fin de siglo exuda diversión. Daba igual que terminara un período y empezara otro, porque para Steven Tyler y Joe Perry, líderes del grupo más veterano del hard rock estadounidense, la propuesta siempre ha sido ser el alma de la fiesta. Y así seguirá siendo.

Macarena Polanco

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.