Conciertos que hicieron historia: Queen – Live at Wembley (1986)

Conciertos que hicieron historia: Queen – Live at Wembley (1986)

Escucharlo y sentirlo es toda una experiencia. Para el rockero y para el que gusta de música hecha por buenos músicos, es un imprescindible, aunque no tuvo lugar en el mejor momento de la banda. Después de sacar los modestos «Hot Space» y «A Kind of Magic», que se centraban en miles de sintetizadores logrando una especie de tecno-funk, los ingleses demostraron que aún les quedaba un espíritu muy rockero, porque si había algo que los distinguía es que eran un torbellino sobre el escenario. Estos señores se olvidaron de las ventas, de los estribillos pegajosos y de los sintetizadores y se dispusieron a demostrar que fueron ellos los autores de una BSO única en los ’70. En este directo eligieron un setlist envidiable, aderezado con sorpresas como una selección de clásicos de los ‘50 y conversaciones cómicas de Freddie con el público. Por último: Brian May. Creo que sin él, incluso teniendo a Freddie, la reina no habría llegado hasta donde llegó.

Aplausos, silbidos, chillidos, ruido… y entre todo esto la enigmática voz y teclado de «One Vision». Aunque no lo veas, puedes sentir el momento exacto en el que Freddie hace acto de presencia en el escenario. Magistral riff de May! Destaca el ritmo tímido y corto. De repente y sin tiempo a reaccionar empieza uno de los mejores riffs de la historia: «Tie Your Mother Down». Tema heavy, siempre acompañado por el rápido punteo de Brian. Un supersolo del guitarrista (pero demasiado corto). «It’s so easyyyyyyyyyy…», genial falsete de Mercury que da comienzo a «In the Lap of the Gods» (¡al fin una canción de los ‘70!). La hacen muy corta. Otra de los ‘70: «Seven Seas of Rhye», tema rapidísimo que empieza a darte energía y a saciar el hambre de hard rock, porque de repente y enlazándolo con «Seven…» comienza «Tear It Up», el tema más heavy de la banda después de «Princess of the Universe» (tristemente ausente en directo). Vamos rápido porque quedan 23 canciones!. Con unos sintetizadores nada parecidos a los del estudio, y unos cuantos «It’s a kind of magic…» de Mercury, comienza «A Kind of Magic», canción que no brilla en estudio pero agrada más en directo. Le dan un ritmo más rockero aunque mantiene su espíritu.

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Después de una demostración de voz de Freddie  instando al público a repetir lo que hacía, acabando con un cariñoso «fuck you!», comienza «Under Pressure», un tema sobrio, que no sale muy diferente al de estudio. Y luego el tararan tan tan; «Another One Bites the Dust». Hacen la canción más rockera, con una batería mucho más contundente y una voz más sucia, la guitarra se hace  notar y la línea de bajo (que originalmente era muy buena pero se hacía pesada al final) se esconde un poco. Una vez aclarado al público que la banda no se separa, empieza «Who Wants to Live Forever» con May al teclado, donde Mercury deja el corazón cantando con mucho sentimiento. Brian toma su instrumento predilecto y da la entrada a uno de los momentos favoritos: «I Want to Break Free», la versión de estudio no cambia nada a la versión en vivo pero suena hasta en tu alma. Ahora viene lo mejor que se puede escuchar en directo: una exhibición de Freddie a cuerdas vocales: «Impromptu». Falsetes mágicos, lo mejor del concierto. Luego, unas lecciones gentileza de May. «Brighton Rock Solo», una maravillosa canción instrumental solamente de guitarra. El eco que le ponen me recuerda a los primeros solos de la banda. Hard rock clásico es lo que  llega al cerebro. «Now I’m Here» sigue la fiesta. Un espléndido riff da paso al tornado que hace la reina de esta canción. Taylor hace locuras con la batería. Todo se vuelve loco en realidad; ¡es Queen!

Empieza el segundo CD con «Love of My Life», con May tocando la guitarra acústica en vez del arpa, agradece al público su asistencia y se pone a tocar. Un sensual Mercury aparece cantando, intercambiando el estribillo con el público, genial tema de amor elevado al máximo. La siguiente es otra lenta: «Is This the World We Created», también tocada con acústica. Aquí Mercury cambia al registro grave y, al igual que en «In the Lap of the Gods», la hacen demasiado corta. Ahora, dan paso a una serie de éxitos de los ’50: “Baby I Don’t Care» de The Coasters, «Hello Mary Lou (Goodbye Heart)» de Gene Pitney, «Tutti Frutti» de Elvis Presley y la genial «Gime Some Lovin’» de The Spencer Davis Group .

La que sigue es el tema que dictó un antes y un después en el rock. Innumerables elogios se han oído históricamente hacia ella. Sólo escuchar ese piano y la locura del público sabemos que es el turno de «Bohemian Rhapsody». Con una guitarra más estridente y una voz más roquera de Mercury el tema pasa lento, sin prisa, pues es un track que hay que ir creándolo. La parte de los coros es una grabación pero se comprende. Cuando la atmósfera enloquece es después de esta parte, la guitarra y los aullidos de Freddy se apoderan de todo. No hay tiempo para pensar en otra cosa. El grupo es consciente de lo que acaba de hacer, saben que son privilegiados, que no todo el mundo es capaz de crear un tema así. Dejan pasar un rato para que la gente asimile el momento y todo continua con «Hammer to Fall». El genial riff de May es comparable al solo de «Queen II». Otra muestra de virtuosismo. Freddy toma una guitarra para tocar «Crazy Little Thing Called Love», haciendo de un tema rockabilly una muestra llena de hard rock gracias a Brian May y su magnífico solo.

Tocan «Big Spender» de Coleman, y empieza «Radio Ga Ga», uno de los temas más exitosos de la banda pero que tiene poco de especial. Eso sí, hay que admirar al público, que estando cansadísimo, se sigue entregando. El turno de un clásico, lo mejor: «We Will Rock You» comienza con más batería, más bajo, más guitarra, y más rock. La guitarra no suena tan heavy pero Mercury inunda de rock todo el lugar. La gente es la que se encarga del estribillo y el guitarrista entrega otro solo magistral. «Friends Will Be Friends» comienza con riff y un Freddie, cansado pero motivado, dejando su alma en la interpretación. «We Are the Champions» es el mejor final. Emotiva, sentimental, grande. La canción acaba de una manera gigantesca, batería, guitarra, bajo, aplausos… todo junto. La gente no puede creer el acontecimiento del que ha sido parte; «God Save the Queen» cierra el concierto, con la gente entonando su himno estilo rock, gentileza de May. Así se mete Queen en la historia de los grandes conciertos del rock.

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Sepan que agotaron los boletos de los dos conciertos (11 y 12 julio de 1986) para 72 mil espectadores cada uno y, ante la imposibilidad de ofrecer un tercero allí mismo, se programó un concierto extra para el 9 de agosto en Knebworth Park, al que acudieron 120 mil personas.

La actuación de la banda es de muy alto nivel y Freddie Mercury logró una comunión muy especial con el público. Roger Taylor, John Deacon y Brian May simplificaron los arreglos y transformaron las interpretaciones en pura frescura y energía. Incluso, en este concierto, canciones como “A Kind of Magic”, “Under Pressure”, “Radio Ga Ga” y otras, son tocadas de una forma mucho más hard y cobraron nueva vida. Este concierto fue filmado para la televisión británica pero no fue planeado como el video oficial de la gira; el elegido fue Live in Budapest que, en mi opinión, no le llega a los talones a este Wembley. No fue hasta 1990 que Wembley fue editado para la venta. La edición que yo recomiendo el DVD del 25° aniversario, ya que contiene los conciertos de ambos días completos.

“Queen: Live at Wembley ’86”, es indispensable en cualquier colección de rock. Si no lo has visto debes hacerlo… puede que lo que hayas leído en estas líneas sólo sea una ligera idea de lo que pasó ese día de 1986.

Macarena Polanco

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