El «detrás de cámaras» del Unplugged de Alice in Chains: un registro lleno de imperfecciones, accidentado, con repeticiones y re-editado, pero que dio a luz un momento memorable para el rock de todos los tiempos
Han sido 30 años para revisar, amar e investigar y la sentencia es clara: la historia de los MTV Unplugged de las grandes bandas del grunge es el contraste entre el resultado final y lo que realmente ocurrió detrás de cámaras.
Pearl Jam fue el primero en grabar el suyo, el 16 de marzo de 1992, con un set relativamente breve que incluyó clásicos como Oceans, Black, Jeremy y Even Flow, además de un bis con Garden y Leash.
Un año y medio después llegó el inolvidable Unplugged de Nirvana (18 de noviembre de 1993). Su repertorio es probablemente el más conocido de toda la franquicia, aunque con el tiempo se supo que Kurt Cobain llegó a considerar incluir «Old Age», una idea que finalmente nunca se concretó.
Pero es el caso de Alice in Chains el que revela una historia muy distinta.
El concierto del 10 de abril de 1996 y lanzado un 30 de julio del mismo año es considerado por muchos como uno de los mejores Unplugged jamás realizados. Sin embargo, detrás del registro que todos conocemos hubo un verdadero caos. La banda regresaba después de casi dos años sin tocar en vivo, Jerry Cantrell estaba enfermo por intoxicación por una mala mayonesa de hot-dogs y Layne Staley atravesaba uno de los momentos más difíciles de su adicción (llevó drogas al show, sus fieles compañeras)
Aunque el resultado final parece sólido y prácticamente impecable, la grabación estuvo llena de interrupciones y repeticiones. «Sludge Factory» necesitó seis tomas, «Got Me Wrong» cuatro, «Down in a Hole», «Would?», «Frogs», «Killer Is Me» y hasta «Nutshell» fueron registradas más de una vez. De hecho, el famoso falso arranque de «Sludge Factory», cuando Layne olvida parte de la letra y clama «Fuck!», quedó incluido en la versión oficial del concierto. Pero era solo la punta del iceberg.
En total, el show registró 27 interpretaciones para terminar publicando solo 13 canciones, una cifra que refleja la cantidad de repeticiones necesarias para completar la grabación. Otro dato poco conocido es que la banda también evaluó incluir «We Die Young» en formato acústico. La idea finalmente fue descartada, pero habría sido una de las apuestas más inesperadas de toda la presentación.
Paradójicamente, todas esas imperfecciones terminaron convirtiéndose en parte de la identidad del concierto. Lo que parecía una noche marcada por los errores terminó transformándose en uno de los registros más honestos, vulnerables y memorables de la historia del rock.

