El historial de «sacrificios» de GWAR que los llevó a ser investigados por el servicio secreto de Donald Trump
Quienes conocemos más de cerca a GWAR sabemos que sus espectáculos son profundamente teatrales y están cargados de sátira política, pero hay quienes no se lo toman con humor (por supuesto, los del lado de los «sacrificados».). La banda originaria de Richmond ha recibido una ola de críticas de sectores conservadores en redes sociales e incluso ha quedado bajo la lupa del Servicio Secreto estadounidense tras sus recientes actuaciones, en las que decapitaron con una motosierra o una espada a un maniquí de Elon Musk y destriparon a un muñeco de Donald Trump. Sin embargo, esto es solo la punta del iceberg de una larga lista de «sacrificios» a figuras de diversos sectores políticos y artísticos.
El espectáculo que encendió las alarmas se celebró en el festival Riot Fest de Chicago y se hizo viral cuando la cuenta conservadora Libs of TikTok difundió el video en la plataforma X, acusando a la agrupación de promover actos violentos. A la indignación se sumaron otros perfiles que calificaron la rutina de «retorcida y mortal».
En respuesta, tanto los fanáticos como los administradores de las redes sociales del Riot Fest respaldaron al grupo, recordando a los detractores que este tipo de excesos teatrales han sido la esencia de GWAR durante cuatro décadas. Mientras los sectores críticos sostienen que estas dramatizaciones incitan a la violencia en un clima político tenso, sus seguidores responden que es casi imposible encontrar a una figura pública relevante a la que la banda no haya «asesinado» en tono de burla a lo largo de su carrera.
El historial de la banda lo demuestra: en 2008 decapitaron a un «doble» de Barack Obama, desmembraron una muñeca de Hillary Clinton y destriparon a un similar de John McCain en Washington; en 2016 destriparon sobre el escenario a actores disfrazados de la propia Clinton y de Donald Trump; y durante años decapitaron de forma rutinaria a un maniquí de Joe Biden. Esta carnicería ficticia tampoco se limita a la política, extendiéndose a íconos de la cultura pop y la religión tras haber «sacrificado» en sus shows a distintos papas, a la reina Isabel II y a Taylor Swift.

