Entrevista con Graham Bonnet: «Cuando cantan conmigo y se saben las letras mejor que yo, ahí soy feliz»

Entrevista con Graham Bonnet: «Cuando cantan conmigo y se saben las letras mejor que yo, ahí soy feliz»
A sus 78 años y con más de cinco décadas de carrera, Graham Bonnet —quien ha prestado su dado su voz en Rainbow, Michael Schenker Group y Alcatrazz, entre otros— se presentará por primera vez en Chile el próximo 23 de julio en Sala RBX de Santiago. En esta conversación, el cantante británico habla sobre el nuevo álbum de su banda actual, los aprendizajes de tocar junto a guitarristas como Ritchie Blackmore, Michael Schenker y Yngwie Malmsteen, y por qué, después de tantos años, todavía no puede dejar de escribir canciones en su cabeza cada noche.

¿Cómo has estado?
Bien, sí. No sé qué tengo, pero me siento mareado. Y mandé una entrevista sin saber ni de qué estaba hablando. Así que si sueno disperso y raro, es por eso. Falta de sueño, un poco de todo. No me gusta nada.

Espero que te mejores lo antes posible.
Sí, y yo espero que tú también te mejores (Durante la entrevista el nuestro colaborador tenía gripa y usaba un cubrebocas)

Llevas más de cinco décadas en la música. ¿Cómo te sientes que esta sea la primera vez que te presentas en Latinoamérica? ¿Cómo te sientes de tocar por primera vez en Chile?
Ah, sí. Bueno, será la primera vez. No he estado aquí antes, y el resto de la banda tampoco. Así que va a ser toda una experiencia. Pero cuánto veamos de Chile, no lo sé. Seguramente veamos el cuarto de hotel, el auto, el avión, y ya. Y nunca sabes cómo es realmente un lugar. ¿Cómo es Chile? No sé. No lo he visto.

Pero al menos podrás ver las caras de la gente y lo felices que están de verte.
Sí, bueno, si veo a un público feliz, eso también me hace feliz a mí. Cuando cantan conmigo y se saben las letras mejor que yo, ahí soy feliz.

Básicamente por eso sigues haciendo esto. ¿Por qué sigues actuando después de tantos años?
Sí, pero ¿Qué más haría? No sé qué haría. Esto es todo lo que hago. Así que ahí está. Es algo que siempre voy a hacer. Y quiero seguir así otros 50 años o algo por el estilo. No puedo rendirme, porque lo tengo metido en el cerebro. Está implantado ahí. Cada noche, cuando me voy a dormir, escucho música. Estoy escribiendo canciones o cantando en mi cabeza alguna que estamos a medio terminar. Simplemente no me deja en paz. Y ni modo, así es.

Eso es increíble. ¿Eres consciente de cuánta gente te sigue en la región? ¿Cuánta gente escucha a Rainbow, a Michael Schenker Group, a Alcatrazz y a todas las bandas de las que has sido parte? ¿Eres consciente de cuánto significas para tanta gente?
Ah, sí. Son bandas en las que he estado, he cantado, he escrito canciones. Así que es medio genial ver al público cantando canciones que ni yo recuerdo. Y digo: «¿cómo se saben eso?» Ah, la escuchamos en tal álbum, bla, bla, bla, lo que sea. Me sorprende que la música haya llegado tan lejos, que le haya dado la vuelta al mundo. Y es genial, porque cuando empecé, a los 18 años, cantando y grabando, no llegaba tan lejos. Hicimos algo en Europa, pero nunca en Inglaterra, nunca en Estados Unidos. Y ahora está dando la vuelta al mundo con este rock pesado, si quieres llamarlo así. La canción que lo logró para Rainbow fue «Since You’ve Been Gone». Cuando salió esa canción fue como… ¡sí! Y cuando la tocamos en vivo, todo el mundo se vuelve loco. Así que es divertido, y ahora lo disfruto de verdad. Yo lo disfruto y creo que la banda también. Y hay que mantener la sonrisa.

Has estado en bandas con muchos cambios de alineación, y tuviste que encajar en Rainbow justo después de Ronnie James Dio. ¿Cómo encontraste tu sonido? ¿En algún momento pensaste «esto es lo que soy, esto es lo que le voy a aportar a esta banda, este es el tipo de música que quiero escribir«?
Sí, bueno, la banda ya me había escuchado antes de que yo entrara. Una noche estaban jugando algo llamado «Adivina la canción», con un reproductor de casetes. Y Cozy Powell, el baterista, puso una canción que yo había grabado cuando tenía como 18 o 19 años. Habían estado buscando un cantante porque Ronnie Dio se había ido. Y Ritchie Blackmore dijo: «¿Quién es este tipo? ¿Quién es este cantante?»

Y así me encontraron. En ese momento yo vivía en Inglaterra, en Londres. Así que fui, hice la audición y conseguí el puesto. No cambié nada de mí, ni de mi ropa, y mucho menos mi corte de pelo. Bla, bla, bla, todo lo demás de lo que se queja Ritchie Blackmore. Simplemente canté como canta Graham, y ya. Y mi voz no ha cambiado. Espero que tenga alma y mucha pasión. Eso es lo que intento darle a cada canción, incluso a las divertidas.

También has dicho que tú mismo eres guitarrista y que trabajas con guitarristas. ¿Cuáles son los mejores aprendizajes de trabajar con Blackmore, Schenker o Malmsteen?
Yo era quien lo contrataba (a Malmsteen) cuando él tenía, Dios, unos 18 años, creo. Así que él tenía que hacer más o menos lo que nosotros hacíamos. Nos escuchaba un rato. Pero Ritchie y Michael eran los jefes de esas bandas. Así que yo tenía que hacer lo que pudiera, excepto dejarme crecer el pelo. Eso no. Y tenían que aceptarme tal como soy, porque yo no iba a cambiar y ponerme a cantar rasposo ni nada de eso. Eso no es lo mío. Siempre voy a cantar así, ¿entiendes? Siempre voy a cantar con lo que yo llamo una voz real.

Me encanta. ¿Y qué me dices de tu banda actual? Por ejemplo, ¿Qué tan bueno es Conrado Pesinato? Tiene que tocar canciones de verdaderos monstruos de la guitarra. Y tu bajista y pareja, Beth-Ami Heavenstone, también toca contigo. ¿Cómo te sientes con tu banda?
Es como una familia. Mencionaste a las dos personas que en realidad son la base de esta banda: Conrado y Beth-Ami. Los tres somos como los Tres Mosqueteros, ¿me entiendes? Hemos tenido bateristas y tecladistas que van y vienen. Así que tenemos que mantenernos unidos y componer juntos. Y creo que nos está yendo muy bien. Acabamos de terminar un álbum que sale este verano, y estoy muy orgulloso de él. Hay canciones ahí que seguro algunos rockeros  y metaleros van a decir «¿qué es esto?», porque no sigue la tendencia. Es algo distinto. «Ay, no sé, no puede ser eso, no puede ser diferente.» Bueno, pues tenemos una selección de canciones interesantes.

Graham: ¿Y le digo a esta revista?
Beth-Ami: No, todavía no

Graham: No. Iba a decirte el título de una canción, pero no lo voy a hacer.
Beth-Ami: Ese no es el título. Ese no es el título.

Graham: Sí lo es. Se llama «Feel the Power». Ah, siento el poder. Sí, bueno, en fin, perdón. Ya verán cuando salga, hay algunas sorpresitas ahí, y algunos músicos invitados sorpresa. Tenemos varios muchachos a bordo que nos están haciendo el favor y que están aportando muy bien. Es muy emocionante. Y creo que la gente se va a sorprender mucho al ver a algunos de los que están tocando con nosotros en este álbum. Así que no voy a decir más.

¿Cómo es el setlist? ¿Hay sorpresas, algo que quieras guardarte?
No, sin sorpresas. La misma mierda de siempre. Bueno, sí, hay un par de sorpresas, porque tenemos… hay un par de canciones nuevas que escribimos, y tenemos un poco de todo. Cosas de Michael Schenker, de Alcatrazz, de Rainbow, claro, pero también algunos temas que casi nunca tocábamos en vivo. Así que hay mucho material ahí. Va a ser un show interesante, creo. Siempre lo es, porque nos ha ido muy bien. Recuerdo los últimos shows: caras sonrientes, gente que se quedaba después queriendo verlo. Estoy muy contento con la recepción que hemos tenido. Así que es un poco de todo.

Pareces un tipo muy divertido, con una vibra muy relajada, eso es lo que siento en esta entrevista. ¿Cómo fue trabajar con gente que tiene fama de ser difícil: Blackmore, Schenker, Malmsteen, todos ellos?
Sí, bueno, esa es una fachada de mal genio, porque Ritchie no es así. Ritchie es una persona muy tímida, elige a sus amigos. Entonces llegas a un hotel y hay un montón de gente rondando: «Ay, Ritchie, Ritchie, Ritchie» Él no quiere eso. Quiere llegar a su cuarto después del show y ya, se guarda para sí mismo. Y lo entiendo. Y creo que todos tenemos algo de eso, menos nuestro guitarrista, Conrado. Él se queda después de que termina el show. Es como… ¿qué chica lo va a mirar? Está buscando chicas. Pero bueno, eso es lo que uno hace a esa edad. Beth-Ami y yo llevamos un tiempo juntos, así que estamos felices. Y esto, recuerdo cuando yo hacía eso. Sí, lo hacía a los 19 años, claro. Pero ¿sabes? He cambiado. Ya soy mayor. Tengo 192 años… no, no es cierto. Estoy tratando de mantenerme despierto lo más que puedo.

¿Hay algo que quieras decirle a la gente que está esperando estos shows?
Sí, bueno, creo que cuando vengan a verlo van a poder cantar la mayoría de las canciones, porque parte del material es de mi etapa solista de hace mucho tiempo, y también está lo de Rainbow, que todo el mundo conoce, y algo de Alcatrazz. Así que creo que van a estar muy contentos, va a haber caras sonrientes. Eso espero, porque me gusta que canten conmigo. Ya sabes, el «whoa, whoa, whoa, whoa, whoa» y les paso el micrófono. A la gente le encanta eso, y a mí me encanta verlos sonriendo, cantando todas las letras, porque pienso «no sé, se saben las letras mejor que yo», y es verdad. Pero bueno, van a estar muy contentos, creo. La banda es muy buena y siempre hemos dado un buen show. Hemos estado fuera de gira poco más de un mes, pero cada show que hicimos antes de volver a casa fue increíble. Estuve muy contento con todos, incluyéndome a mí mismo.

Eso es increíble, mucha suerte, y espero que se te quite el mareo pronto. Fue un gusto conocerte y platicar contigo. Realmente eres parte de la banda sonora de la vida de tanta gente.

Escucho eso muchísimas veces después de un show. La gente se me acerca, hombres y mujeres, y me dicen: «¿Sabías que eres parte de mi vida?» «Ah, ¿por qué?» Y ahí me cuentan, por ciertas canciones, ciertas letras, y es muy lindo. Es increíble.

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Ricardo Mora

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