Fauna Primavera 2025 – Weezer: Euforia y clásicos atemporales
Fotos por Cristian Belano
El punto más nostálgico y explosivo de Fauna Primavera ocurrió con la llegada de Weezer. Con luces azules, un telón que simulaba el cielo y una multitud que variaba entre fans de toda la vida y nuevas generaciones que se abren a la banda, el grupo liderado por Rivers Cuomo entregó un show retrospectivo y una celebración del poder del rock pop melódico.
El público respondió desde el primer riff de “My Name Is Jonas”. Guitarras afiladas, coros gritados con euforia por miles y una sonrisa casi tímida de Cuomo marcó el tono de la noche con cercanía, nostalgia y diversión.
“Dope Nose” y “No One Else” mantuvieron ese impulso, evidenciando que el repertorio de Weezer puede alternar entre décadas sin perder consistencia.
Luego, “Run, Raven, Run” y “Hash Pipe” llevaron el show hacia un tono más crudo y eléctrico, desatando saltos entre el público. Con “Surf Wax America”, “Undone», «The Sweater Song” e “Island in the Sun”, llegó una sucesión de hits que encendieron la parte más emocional del concierto con himnos que marcaron a distintas generaciones y que siguen sonando frescos.
La presencia de Josh Freese añadió un toque especial por tener al frente a uno de los mejores bateristas del momento, que ha podido ser parte de grandes como NIN, Foo Fighters o A Perfect Circle, sumando precisión y técnica en su ejecución.
Una seguidilla de canciones de «Pinkerton» y «Blue Album» llegó con “In the Garage”, “Why Bother?” y “Holiday”, que desataron los coros y la euforia general. Luego, un momento inesperado llegó con una versión muy bien lograda de “Enter Sandman” de Metallica, recibida con risas y aplausos mas sin sorpresa, ya que es sabida la afición por la banda para hacer covers y rendir tributo a sus héroes.
No hubo tregua para el público y la banda siguió con distintos pasajes de su trayectoria sin cansancio. “You Gave Your Love to Me Softly”, “Pink Triangle”, “Devotion”, “Beverly Hills”, “Pork and Beans”, “The Good Life” y “Say It Ain’t So”, lograron reunir sentimientos nostálgicos pero no carentes de intensidad. Weezer generó recuerdos colectivos al unísono y no hay duda de ello; el soporte de su público se encargaba de comprobarlo con cada canto.
Un encore dio el cierre perfecto para la jornada: “El Scorcho” y “Buddy Holly” fueron las elegidas para culminar el show y qué selecciones, considerando que la última puede que sea la canción más conocida de la banda.
Lo hecho por Weezer, sin tantos recursos escenográficos ni artificios para una banda de tal trayectoria, demuestra que la simpleza es capaz de ganar por sobre la complejidad. Y esa misma lógica es aplicable a su música, que sin tantos acordes pero sí mucho ingenio, ha sabido pulirse y valorarse en el tiempo por una fanaticada gigante que da la vuelta al mundo entero.





