Gurriers, la explosiva banda irlandesa que lo confirma otra vez: el punk no puede ser de derecha

Gurriers, la explosiva banda irlandesa que lo confirma otra vez: el punk no puede ser de derecha

Tras el reciente anuncio del lanzamiento de «Nobody’s Coming To Save You», el segundo álbum de su breve trayectoria, Gurriers debutó en uno de los estudios que se han vuelto míticos. Su sesión para KEXP ha sido una excelente vitrina por qué muchos los consideran una de las bandas más prometedoras de la nueva generación post-punk irlandesa. Y es que no fue una simple promoción de un disco próximo a publicarse, la presentación se transformó en una catarsis de ruido, urgencia y una mirada crítica hacia el presente. Pero para entender por qué una banda relativamente joven genera tanta expectativa, hay que retroceder algunos años.

Desde hace aproximadamente una década, se ha desarrollado un revival —o renacer— del punk y post-punk proveniente de las islas británicas. Inglaterra e Irlanda han sido los principales focos de este movimiento, aunque cada una ha desarrollado una identidad propia que va mucho más allá de una simple etiqueta de género.

Del lado inglés, bandas como IDLES, Shame o más recientemente Wet Leg han logrado trascender los circuitos alternativos para convertirse en nombres habituales de festivales, programas de televisión y listas de reproducción masivas. Su éxito ha demostrado que el punk sigue siendo una herramienta eficaz para hablar del desencanto contemporáneo, la ansiedad colectiva y las contradicciones de la vida moderna. Después de todo, el punk nunca ha dependido del virtuosismo técnico; necesita personalidad, urgencia y algo importante que decir.

Irlanda, por su parte, ha vivido un fenómeno particularmente interesante. El ascenso de Fontaines D.C. a finales de la década pasada abrió una puerta que hoy atraviesa toda una generación de bandas dispuestas a reinterpretar el post-punk desde una perspectiva local, profundamente marcada por las inquietudes sociales, económicas y culturales del país. Grupos como The Murder Capital, SPRINTS, Chalk o Enola Gay han contribuido a consolidar una escena vibrante en Europa.

Es precisamente de esa misma ciudad —Dublín— de donde surge Gurriers. En los días previos al Covid, cuando Dan Hoff (voz) y Mark McCormack (guitarra) compartían turnos en un local de comida rápida de 24 horas. Entre la rutina nocturna nació el sueño de formar una banda, proyecto que materializaron en enero de 2020. Tras una larga pandemia y dieciocho meses de espera, debutaron en el circuito de clubes de esa ciudad y han continuado con mucho éxito. Aparecieron en un momento en el que la primera ola del revival post-punk comenzaba a consolidarse. Sin embargo, en lugar de limitarse a replicar la fórmula de sus contemporáneos, el quinteto incorporó elementos de noise rock, shoegaze y electrónica para construir su sonido.

Su álbum debut en 2024, «Come and See», producido por Alex Greaves, confirmó las expectativas. Las guitarras afiladas, un factor tenso permanente y las letras centradas en la alienación digital, la desinformación y la precariedad mostraban a una banda capaz de capturar las ansiedades de una generación que creció hiperconectada, pero cada vez más aislada. Uno de sus grandes aciertos es escribir desde la perspectiva de personajes funestos o rotos: provocadores de ultraderecha o censores de videos violentos. Historias incómodas para tiempos complejos.

Por eso la sesión para KEXP resulta tan significativa. Desde hace años, el histórico medio de Seattle se ha convertido en una de las vitrinas más importantes para la música alternativa contemporánea. Para muchas bandas emergentes, una aparición allí representa la oportunidad de demostrar que la intensidad de sus discos puede sostenerse frente a una audiencia global. Gurriers supera la prueba con facilidad.

La energía que despliegan en directo explica por qué las comparaciones con IDLES, Shame o Fontaines D.C. aparecen constantemente. Comparten con los primeros la intensidad física y la sensación de peligro permanente; con los segundos, la urgencia juvenil; y con Fontaines D.C., además de ciertas inquietudes generacionales, el hecho de provenir de la misma escena dublinesa que ha revitalizado el rock irlandés.

La coincidencia resulta todavía más interesante si se considera que «Nobody’s Coming To Save You» contará con la producción de Mark Bowen, guitarrista y principal arquitecto sonoro de IDLES. La colaboración establece un puente natural entre dos generaciones del post-punk contemporáneo: la que ayudó a revitalizar el género y la que ahora busca llevarlo hacia territorios más extremos y experimentales. Si Fontaines D.C. fue la banda que colocó nuevamente a Irlanda en el centro de la conversación, Gurriers representa la siguiente etapa. Menos literaria, más confrontacional. Más cercana al ruido, a la ansiedad y a la incertidumbre que define estos tiempos. 

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Ricardo Mora

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