Halestorm llega a Chile en la cima de su propio sonido con «Everest»

Halestorm llega a Chile en la cima de su propio sonido con «Everest»

Con más de dos décadas de trayectoria, Halestorm se ha ganado un lugar particular dentro del hard rock de nuestros días: una banda que en vivo logra sonar feroz, directa y cargada de electricidad. Desde su irrupción a fines de los 2000 y su consolidación en los primeros años de la década siguiente, los de  Pensilvania han construido una reputación basada en conciertos intensos y en la presencia magnética de su vocalista y guitarrista, Lzzy Hale, acompañada por su hermano, el baterista Arejay Hale, además de Joe Hottinger y Josh Smith.

El problema, durante años, fue otro: sus discos rara vez lograban capturar el mismo nervio que muestran sobre el escenario. Desde el debut Halestorm (2009) hasta Into the Wild Life (2015), el grupo alternó momentos potentes con producciones demasiado pulidas. Incluso Back from the Dead (2022), pese a su energía, se sentía como un destello de lo que la banda realmente puede hacer en directo.

En Everest, su sexto trabajo de estudio, el enfoque cambia de forma evidente. Por primera vez trabajan con el productor Dave Cobb —conocido por sus colaboraciones con artistas como Chris Stapleton y Brandi Carlile— y la premisa fue simple: entrar al estudio con los instrumentos y construir desde ahí. La decisión termina siendo clave para el resultado. 

El disco abre con “Fallen Star”, donde Lzzy lanza una carcajada antes de que entren las guitarras. El riff que sigue es pesado y groovy, cercano al sonido de escenario que la banda ha perfeccionado durante años de giras. Esa misma intensidad atraviesa gran parte del álbum: los solos afilados de “I Gave You Everything”, el carácter desafiante de “Watch Out!” y los estribillos diseñados para estadios.

La conexión con el público —marca de fábrica del grupo— aparece en el single “Darkness Always Wins”, con un coro pensado para encender celulares y voces en un concierto. Algo similar ocurre con “K-I-L-L-I-N-G”, cuyo estribillo parece construido para el clásico canto deletreado del público.

En lo lírico, Lzzy Hale mantiene una línea confesional que ha definido buena parte del catálogo de la banda. “Like A Woman Can” se presenta como una afirmación abierta de su bisexualidad, mientras “Broken Doll” revisita relaciones tóxicas y heridas del pasado. La canción que da título al disco, “Everest”, aborda el desgaste emocional de escalar dentro de la industria del rock: una mezcla de orgullo, cansancio y persistencia.

El cierre llega con “How Will You Remember Me?”, una pieza más solemne que combina piano con guitarras densas y cierto aire grandilocuente que recuerda a los momentos más teatrales de Queen. Allí, Hale reflexiona sobre legado y memoria, un tema poco habitual en el hard rock contemporáneo.

Después de más de veinte años tocando juntos —algo poco común en una banda de su generación—, Everest suena como un punto de equilibrio. El grupo no está interesado en reinventarse, pero lo que sí hace es que simplemente captura mejor que antes la fuerza que siempre han tenido en directo. En ese sentido, el título funciona como metáfora. Tras años de ascenso constante, Halestorm escala y llega a su cima sónica, y parece haber encontrado un lugar donde su sonido finalmente respira con naturalidad.

La banda se presenta en Chile este próximo 27 de marzo 

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