Iggor Cavalera: «Quedarse solo en lo viejo es de flojos»

Iggor Cavalera: «Quedarse solo en lo viejo es de flojos»

Han pasado más de 40 años desde que los hermanos Cavalera, Max e Iggor, formaron Sepultura en Belo Horizonte, Brasil. Aunque ambos dejaron la banda hace décadas, es innegable el impacto en el metal y lo que ellos hicieron en la banda. Tanto es así que el nombre de Sepultura es materia de debate entre los que consideran que la etapa de los hermanos fue la mejor o los que piensan que la banda merece respeto en la actualidad sin ellos. El ya clásico dilema «No Cavalera, No Sepultura». 

Por eso tuvo todo el sentido que, cuando la banda de Botswana Overthrust llegó a Londres en julio para su primera gira por el Reino Unido, invitaran a Iggor Cavalera —hoy radicado en la ciudad— a sumarse como invitado especial. En conversación con Metal Hammer, el legendario baterista habló sobre el metal global, su estatus de leyenda y la emoción de seguir descubriendo bandas de todo el mundo.

“Creciendo en un lugar como Brasil, siempre estaba esa sensación cultural de ‘ellos lo hacen mejor’. Pero nosotros pensábamos: ‘¡A la mierda con eso! Vamos a hacerlo tan fuerte como cualquier banda de EE.UU., Reino Unido o donde sea’. Esa fue una de las principales motivaciones y hoy me siento orgulloso de ver bandas de todas partes creando música increíble.»

 Iggor defiende el hecho de constantemente estar haciendo y escuchando nueva música, cuenta que fue gracias a Bandcamp, una de sus plataformas favoritas, donde suele encontrar proyectos independientes sin sello, que dio con Overthrust: “Un buen amigo me los compartió, me dijo ‘tienes que escuchar esto’. Fue muy emocionante descubrirlos”.

Según Cavalera, “Overthrust están empujando los límites. Me recuerdan mucho a los inicios de Sepultura. En Brasil, a comienzos de los 80, todo era samba, nadie hablaba de metal. Hacer metal ahí era impensado. Nosotros tampoco teníamos formación académica, lo hicimos sin miedo. Eso me inspira cuando veo a bandas como ellos.

Sobre cómo el metal se abrió paso en su país, Iggor recuerda con humor: “No fue por la radio, fue gracias al intercambio de casetes. A veces recibías copias tan gastadas que sonaban mal, casi demoníacas. Una vez alguien nos pasó el Haunting the Chapel de Slayer en la velocidad equivocada y durante meses pensamos que Slayer se había vuelto doom”.

“Lo que más me enorgullece es que otras bandas siguieran nuestro camino, no solo en lo musical, sino en la actitud. Esa es la esencia del futuro de la música. Quedarse solo en lo viejo es de flojos. Nosotros empujamos los límites desde el inicio y lo sigo haciendo ahora, incluso con proyectos de noise experimental. Siempre quiero mantener mis antenas abiertas”.

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