Interpol – «This Mirror Weighs a Ton»: Sin desvíos en la madurez de su obra
Partisan, 2026
Interpol es de esas bandas que supo sobrevivir y reinventarse luego de la explosión del indie rock a inicios de los 2000. Con cambios en su formación y siempre integrando nuevos elementos en su sonido, la banda nunca ha caído en la lógica complaciente de la repetición; al contrario, siempre se han mostrado desafiantes en sus distintas etapas. Y puede que «This Mirror Weighs A Ton», su placa pronta a estrenarse oficialmente, sea una de las más atrevidas y maduras de su carrera. Pero antes de pasar a la música, es preciso mencionar algunos aspectos relevantes que entregan trasfondo y consecuencia al resultado de este trabajo. Tras poco más de una década, la banda volvió a grabar en su ciudad natal Nueva York bajo la supervición de Andrew Wyatt, quien además aportó con la totalidad de los sintetizadores que se escuchan en el disco. Y también, Brad Truax en el bajo pasó a ser un miembro oficial del ahora quinteto, donde también se integra de forma permanente Brandon Curtis en el teclado a los originales Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino. Estas contribuciones, sumadas al ya estable núcleo creativo de la banda, abrieron nuevos pasajes y sonidos para el grupo que nos muestra su faceta más contemplativa a la fecha.
Una de las decisiones que, quizás, podría haber tenido una segunda vuelta antes de concretarse, es la de abrir el álbum con los tres singles que la banda ya había publicado previamente. Se pierde un poco esa emoción de «primera escucha» y de encontrarse con algo desconocido, pero puede que la razón sea porque el track inicial (que lleva el mismo título del disco) condensa gran parte del alma del disco; un mood mid tempo, con baterías pausadas, guitarras sutiles cargadas de chorus mezcladas con guitarras acústicas, y Banks recitando una letra tipo mantra donde voces femeninas se suman a ratos.
«See Out Loud» entrega un poco de esa energía de los inicios de la banda, con una rapidez que rompe el clima previo y donde el overdrive se deja sentir. Además, la voz de Kessler, que no sonaba oficialmente en un tema de la banda hace años, despierta la nostalgia por los primeros años del grupo. Es, sin duda, un track de fácil acceso para los fanáticos de los tres primeros discos de Interpol, pero que también integra su nueva etapa. «Iron City», en cambio, nos habla de contemplación solitaria en medio de un piano lejano y distintos beats mientras la batería de Fogarino se instala con fuerza entre sintetizadores.
Ya de lleno en lo exclusivamente nuevo, llega «Wounded Soldier», que tiene mucho de los últimos dos trabajos del grupo. Banks despliega una performance casi teatral tanto en el track como en el general del disco; muy a su estilo introspectivo y detallado en su narrativa. «Wings On Fire» retoma un poco la energía y movimiento más jovial de la banda, con su ya clásicos juego de guitarras punzantes y directas que, en esta ocasión, se sienten un poco planas/repetitivas. Este modo estático se mantiene un poco en «Ever the Actor», pero un giro hacia su segunda mitad le entrega una dinámica interesante en el juego vocal y en los arreglos que van apareciendo en el piano y guitarras en clave shoegaze, además de un juego de cuerdas que cierra la canción de forma redonda. Se nota el trabajo delicado en la producción.
Uno de los tracks más atractivos y llamativos de la placa es, por lejos, «So Rides the Reindeer», que tiene un juego electrónico con el que es muy fácil de enganchar, y un riff de guitarra acústica simple pero eficaz. Llama la atención el pensar en cómo la banda llevará al escenario canciones como esta y de qué forma las enfrentarán, llenas de detalles y arreglos que dan forma a un diseño sonoro futurista en sus colores pero minimalista en su variedad. «Darlin Thoughts» trae un engaño donde la banda hace creer que la canción explotará en algún momento, pero no sucede y se mantiene entre la dualidad de guitarras ya clásicas entre Banks y Kessler.
Otro golpe a la nostalgia -pero con toques de renovación- llega con el explosivo riff de «Wake Up» en la canción más movida de la placa, donde percusiones entregan más movimiento aún al ritmo de la banda, entre pausas donde la voz de Banks calma los ánimos. «Enemy» destaca por ser uno de los momentos más íntimos del disco, teniendo al piano como brújula y a un dúo de voces masculinas/femeninas, dando forma a una canción sombría pero que también se siente liberadora a ratos.
«Bird and The Serpent» tiene mucho de ese sonido oscuro y explosivo de los dos primeros de la banda (quizás bastante, pero es algo que muchos seguidores agradecerán), con ese lado más guitarrístico de la banda donde el delay y reverb toman una fuerza mayor que en el resto del álbum. El cierre definitivo llega con «Sudden» y propone una impronta tan experimental como la canción inicial, donde el piano vuelve a aparecer pero con una melodía más esperanzadora entre sutiles arreglos electrónicos.
Interpol parece haber llegado a su cambio de piel definitivo, mas, es un cambio que no desconoce sus inicios. Al contrario, está consciente de ellos y los resguarda en la medida justa, que no impide un crecimiento constante. A diferencia de sus álbumes previos de su etapa actual, «This Mirror Weighs a Ton» se siente tan cohesionado que funciona como una obra para disfrutar de principio a fin, con una paleta de sonidos rica en detalles que sólo son muestra del nivel que ha alcanzado el conjunto neoyorquino.


