Lenny Kravitz en Chile: Bajo el hechizo del rock and roll
Fotos: Cristian Calderón
Figuras como Lenny Kravitz y lo que vivimos anoche pueden ser la prueba viviente de que algunas estrellas de rock simplemente no envejecen. Con unos esculpidos 60 años, el estadounidense volvió a encender el Movistar Arena en la segunda noche de su paso por nuestro país con un doblete de shows. Con un magnetismo tremendo y un fiel dominio de su guitarra, inundó de arrogancia el escenario, con la misma intensidad que la noche anterior. El músico ofreció una experiencia real donde el rock, el soul y el funk se fusionaron en perfecta armonía bajo la guía de un artista que volvió a confirmar porque es una leyenda de la música, irradiando vibraciones hippies y de amor. “Todos juntos somos energía. Somos vida. Somos amor”, recitaba en un perfecto español. “Podemos celebrar la vida juntos, podemos amplificar el amor juntos, porque no importa quiénes somos, de dónde venimos, de qué lado estamos, todos somos uno”.
Aunque muchos artistas suelen guardar su mayor éxito para el bis, Kravitz optó por tocar su tema más conocido, “Are You Gonna Go My Way”, como canción de inicio, entusiasmando a la audiencia desde el principio. Avanzó con éxitos como “Minister of Rock ‘n Roll” y “Bring It On” con los que sentó las bases de una noche colmada de éxitos que continúan marcando generaciones. También incluyó temas más nuevos como “TK421”, “Paralyzed” y “Human” del disco Blue Electric Light, su duodécimo álbum lanzado en mayo de este año y que le pone nombre a la gira, donde demostró una vez más la plena vigencia de su proyecto y su talento para dominar la escena del soul rock moderno.
A lo largo de las dos horas de show, Kravitz abarcó gran parte de su carrera musical, con una sólida banda de soporte que manejaba y seguía a la perfección su ritmo desbordante que parecía envuelto en el fuego de energía y la sensualidad. La interpretación vocal de Lenny fue inquebrantable en todo momento, deslumbrando y sonando como las propias versiones de estudio; un testimonio de la excelente forma física que ha mantenido a lo largo de los años y que ha sabido cautivar a su público en cada etapa de su carrera. Por lo demás, había una encantadora energía que atrapaba. El climax de la presentación llegó con una seguidilla de clásicos inmortales: «It Ain’t Over Til It’s Over«, el mega hit «Again«, su icónica versión de «American Woman” y “Fly Away”, coronando una noche en la que quedó la sensación que no faltó absolutamente nada.
Kravitz se dio sus tiempos, se relajó y regocijaba a su público: subió a una fan al escenario para cantarle feliz cumpleaños y le regaló una toalla que usó delante de ella para secarse el sudor— y reafirmó su estatus como uno de los más grandes músicos e intérpretes en vivo del rock and roll mundial, con una gira que funciona muy bien como una vuelta a la victoria y a la sensación de que en algún momento el rock and roll le hizo tan bien-y viceversa- que todo parece una especie de hechizo en el tiempo.



