(Like) Linus: el primer demo de Deftones, los seminales bosquejos de todo un sonido
Independiente, 1993
Antes de que el mundo del rock y el metal se rindiera ante la potencia de su debut Adrenaline, Deftones ya guardaban algunas cartas bajo la manga (y otras que jamás verían la luz oficialmente) en un demo tan poco reconocido a nivel masivo como fascinante. Aunque la banda de Sacramento nunca quiso validar este registro como parte de su catálogo, para los fans se convirtió en un objeto de culto: un documento que, más de 30 años después, suena a una versión alternativa de Deftones, distinta, primitiva y sorprendente para lo que vendría después.
A pesar de su rudeza, el demo funciona como un híbrido de influencias, casi como si la banda estuviera tanteando caminos futuros. Los riffs de Stephen Carpenter ya aparecen como un faro inconfundible, aunque más crudos, pero es la voz de Chino Moreno la que desconcierta y cautiva: sutil, melódica, más cercana a Morrissey que al desgarro rabioso y con ganas de vomitarle todo al mundo que conoceríamos después. En estas grabaciones, Chino revela una veta vocal que jamás volvió a explorar con tanta libertad.
Musicalmente tenemos canciones sorprendentes: guiños al reggae, con la extraordinaria ‘Answers’ que coquetea con el estilo antes de entregarse al metal, canciones que divagan rumbos, pero que tienen el denominador común en escapes a esos murallones de guitarras de Carpenter siempre presentes y marcados (aunque sonando de forma bien arcaica) como la exquisita ‘Christmas’ (que buena canción para regalar en Navidad ya que se vienen las fechas, realmente con rapeos formidables) o entregas al grunge y ese rock/metal alternativo con urgencia de Incubus con ‘Hump’, en una época en que sonaba más fuerte que nunca ese estilo, pero que no fue, por suerte, la elección del grupo.
Este demo es una fotografía de un momento y de una banda buscando identidad: muestra a unos Deftones expandiéndose hacia territorios que jamás volvieron a pisar con tanta inocencia y ambición. Una pieza perdida que, escuchada hoy, revela un universo paralelo en la historia de una de las bandas más influyentes del metal alternativo.
Temas como “Teething” y parte del tramo final del demo ya anticipan lo que luego conoceríamos de Deftones, pero el corte que le da nombre al álbum —un guiño a Linus Torvalds, creador de Linux— se acerca más al nervio sonoro de Nirvana, e incluso deja ver en la voz de Chino ciertos matices que recuerdan a Maynard James Keenan. Con “Venison” ocurre algo similar: aparecen colores vocales que jamás volvimos a escuchar en él, detalles que, aunque fugaces, resultan fascinantes. Y el rap frenético y agresivo de “Freaks” directamente adelanta la energía de Lynn Strait (Snot) o las primeras mutaciones de Hed PE. Lo extraordinario es que todo esto ocurrió antes de que esas escenas se consolidaran.
Grabados en el garage de Stephen Carpenter en 1988, estos temas podrían haber terminado en un debut oficial, pero la banda optó por un camino mucho más pulido y contundente. Cuando registraron la cinta en 1992, ya se insinuaba parte del ADN que daría forma a “Adrenaline” (1995), aunque la distancia entre ese demo y el debut real es enorme. Sorprende cómo reescribieron, refinaron y expandieron ideas: lo que en el demo era intuición, en el álbum se convirtió en identidad.
La calidad de sonido es pobre incluso para la época, pero ese deterioro termina siendo un encanto adicional. Cada pista parece señalar futuros paralelos de Deftones, y en algunos pasajes incluso asoma el tono limpio y atmosférico que años después perfeccionarían en “White Pony” (2000). La producción es frágil y la escritura irregular, pero hay destellos que superan el promedio de cualquier demo de su generación. Algunas canciones evolucionarían para integrarse a Adrenaline —como “Engine No. 9”, “7 Words” o “Root”— aunque suenen muy distintas, sin el dinero del sello de Madonna ni la mano agresiva de Terry Date.
La mayoría del material nunca apareció en vivo, pero gracias a internet hoy podemos revisitar esta piedra fundacional: un mapa embrionario donde Deftones tanteaba direcciones, rompía moldes y, sin saberlo, bosquejaba la arquitectura de un sonido que cambiaría el rock alternativo para siempre.
Por Patricio Avendaño R.


