Loathe – «A Stranger To You»: La cara visible del metal avant-garde
Sharptone Records, 2026
Ha pasado tiempo desde que los ingleses de Loathe comenzaron a abrirse paso en la escena del metal mundial. Desde sus inicios con «Prepare Consume Proceed» (2016), rodeándose de artistas que tenían una conexión con géneros como el metalcore o el djent, supieron destacarse y distinguirse no solo por sus buenas canciones, sino que por tener una propuesta creativa que integraba a estos géneros pasajes ambient e incluso shoegaze. Luego en el 2020 la banda explotó mediáticamente luego del disco «I Let It in and It Took Everything» donde la canción «Two-Way Mirror» se hizo bastante conocida en la escena mundial. Incluso, un impulso para este fenómeno fue que el mismo Chino Moreno de Deftones tuiteó que era «la canción que todos deberíamos estar escuchando» en aquel entonces. Han pasado seis años ya desde esa explosión y la banda ha seguido compartiendo nueva música, incluso con abundante influencia experimental como hicieron en «The Things They Believe» (2021), pero aquí nos encontramos con uno de sus discos más ambiciosos y que quizás mejor concentran su esencia. «A Stranger To You» llegó hace unas semanas con un tracklist que se divide entre pasajes y canciones bien logradas. ¿Pero cómo influye una producción tan cargada a los detalles en la experiencia de escucha?
Con 14 canciones y casi una hora de duración, el disco transita entre la agresividad, la experimentación y una constante sensación de oscuridad que a ratos deja ver un poco de luz. Un factor importante y que se distingue a lo largo de toda la obra es la de los artistas invitados, y en «Entrance» que es el pasaje de apertura, se nota mucho el poder de la reverberancia que se instala con un piano bastante calmo y la voz del DJ y productor bucki sugar, en un corte más orientado al jazz y al rap, implantando un mood ideal que deja la puerta abierta para el comienzo real que llega con «Block of Flats» donde también participan Static Dress, en un track que se siente alternativo al comienzo, pero que se torna poderoso, con riffs donde la guitarra y el bajo van a la par desplegando un sonido aplastante con los clásicos breakdowns que llegan al final.
«Fortress Down» es uno de los temas más claros y enganchantes del álbum, con una velocidad pausada pero constante, y aquí se siente la relevancia de la voz; un denominador común a lo largo de todo el disco. Si bien las canciones suenan muy bien elaboradas, con ganchos que atrapan y arreglos muy llamativos, el abuso de la producción hace que no necesariamente se sienta todo orgánico, y hay una vibra de plasticidad que no pasa desapercibida. Ante eso, las voces de Kadeem France (frontman) y Erik Bickerstaffe (guitarrista) funcionan como un boost de naturalidad que logran -en parte- compensar este factor del disco. «Gemini» retoma la agresividad con letras muy descriptivas respecto a los laberintos mentales que suelen aparecer a lo largo de la vida y sonoramente llega a tener algunos roces con el dubstep y la electrónica, para luego llegar a un breve pasaje experimental con «Nothing Like The Knife».
«Harder to Pretend» entra con una batería muy entretenida y movida que es acompañada por una fusión entre guitarras y electrónica punzante, donde la importancia de los sintetizadores se deja sentir con peso entregándole dinamismo a la canción, para luego pasar a «اثينا» (Atenas), que vuelve a posicionar a bucki sugar en un pasaje experimental y ambient. «Revenant» es uno de los temas más lentos y pesados del disco, que cuenta con la participación de NOWHERE2RUN, sumando una voz grave que hace descansar un poco a France y entrega otra sensación al oyente.
«The Way It Breaks» llega con una melodía de sintetizador ensoñadora que abre un poco el mundo sonoro que llevaba el disco hasta el momento; el bajo profundo que lo sostiene hace que se mantenga en esa línea abrasiva constante, pero aún así las voces limpias de France hacen que la canción se sienta como un respiro. «Meet My Maker» retoma la velocidad, donde al final del track se vuelve a sentir un juego entre beats electrónicos modernos y la batería de la banda. «Fangs» tiene un arreglo de sintetizador sombrío que realza el mood de uno de los tracks más oscuros del álbum.
Las tres canciones que cierran el disco son una mezcla diversa que bien define el alma de la banda. Con «The Ladder», por ejemplo, llegan unas guitarras acústicas que terminan por complementarse por el resto de la banda en un tema que tiene mucho del espíritu shoegaze que el grupo proyectó en años anteriores. Pero eso cambia radicalmente «Gifted Every Strength», que tiene un riff muy particular y pesado que ratos puede recordarnos a bandas como Nine Inch Nails o Depeche Mode en su atmósfera, y un solo de guitarra donde la melodía pasa por encima del virtuosismo. El cierre total llega con «No Stranger to You…», que no es un tema del todo sobresaliente, pero que de alguna manera reúne gran parte de los elementos que se escuchan en la totalidad del disco.
Hay que ser justos con la banda: las canciones y la creatividad están, y de alguna manera supieron expandir aún más su espíritu experimental e innovador. Pero quizás el debate puede comenzar con cuándo la ambición en términos de producción comienza a restar elementos propios de la virtud de un grupo, vez de sumarlos. Si se ven videos de la banda en vivo en YouTube, por ejemplo, es claro que la calidad enérgica existe, y quizás para el futuro sería una buena opción para los chicos el optar por un método de grabación más colaborativo con productores y no tan hermético, dejándose la mayoría del trabajo a sí mismos, para que de alguna forma todo ese espíritu y hambre creativa pueda procesarse de otra manera, quizás más apegada al factor humano y no tanto a lo digital.


