LollaCL2026-Turnstile: Cada día más grandes, cada día más cercanos, cada día más sólidos

LollaCL2026-Turnstile: Cada día más grandes, cada día más cercanos, cada día más sólidos

Turnstile regresó a Lollapalooza Chile con varias cosas pasando y en medio de su fulminante ascenso a las grandes ligas. Y también dando la sensación de ser ya una banda muy querida por el público local. Cada una de sus visitas anteriores había ido sumando seguidores, pero lo de ayer mostró algo distinto: un grupo serio, consolidado, con un público que ya entiende su dinámica, diversidad y entrega y que responde con la misma intensidad. Desde los primeros minutos el ambiente se volvió eléctrico, con saltos, mosh y una masa de gente que estuvo dispuesta a entrar en modo «Turnstile Love Connection» en todo momento. Y estuvo bien rudo desde punta a cabo. Si estuviste ahí, tu cuerpo lo sabrá.

Al frente siempre Brendan Yates, un frontman que transmite energía contagiosa con su mezcla de bajo perfil, simpleza y energía caótica. La banda llegó impulsada por dos hitos de los últimos cinco años: el impacto que dejó Glow On y por la expansión sonora que profundizaron en Never Enough, publicado en 2025 y que incluso los hizo acreedores de dos Grammys. Este impulso ascendente se siente en vivo y no solo para las nuevas generaciones: el hardcore sigue siendo el corazón del proyecto, pero ahora convive perfecto con melodías más abiertas, loops y una vibra casi eufórica que conecta con públicos cada vez más amplios. Un Daniel Fang convertido en una masa muscular monstruosa en la batería. Pero es también la dinámica entre las guitarras de Pat McCrory y Meg Mills lo que aporta crudeza desde la perspectiva riffera, uno de los factores más importantes para que todo estalle siempre.

Pero aún hay platos fuertes que mantuvieron la intensidad arriba como T.L.C. (Turnstile Love Connection), Endless, I Care y Dull. La energía siguió creciendo con cortes como Don’t Play, Holiday y Mystery, donde la cámara empezó a captar diversas catarsis e imágenes del público totalmente poseídos por su show. En un minuto incluso salió el típico «moderador de shows» a pedir que se retrocedieran tres pasos, aunque la mezcla entre hardcore, groove y melodías abiertas terminó arrastrando a todo el público, por suerte, sin mayores consecuencias. Hacia el final, Blackout y el cierre con Birds dejaron la huella de celebración colectiva, con el público completamente entregadoy feliz. 

Lo más interesante es que Turnstile no ha perdido la cercanía que siempre caracterizó a sus shows. En Lollapalooza se sintió ese espíritu comunitario que ya se había visto en sus presentaciones anteriores en Chile: fans cantando cada línea, cuerpos chocando en los pits y una energía que no da tregua. El cierre con Birds tuvo algo de celebración colectiva, casi ceremonial, confirmando lo obvio: Turnstile dejó de ser una promesa del hardcore para transformarse en una de las bandas en vivo más emocionantes de la actualidad.

 

Compartir:
Share

Nacion Rock

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *