Mastodon vuelve el duelo en furia en «Marrow Deep», su primer álbum sin Brent Hinds
A lo largo de casi tres décadas, Mastodon ha demostrado una relación particular con la pérdida. Desde Crack the Skye, inspirado por la muerte de la hermana de Brann Dailor, pasando por The Hunter, marcado por la muerte del hermano de Brent Hinds, Emperor of Sand, atravesado por el cáncer de la esposa de Troy Sanders y la muerte de la madre de Bill Kelliher, hasta Hushed and Grim, dedicado a su fallecido manager Nick John, el duelo ha terminado convertido en materia compositiva una y otra vez.
Marrow Deep continúa esa tradición desde un escenario todavía más complejo: llega aproximadamente un año después de la muerte de Brent Hinds, guitarrista fundador que había abandonado la banda en 2025, y durante el proceso también falleció la madre de Dailor. Aunque Mastodon mantiene su habitual lenguaje críptico, resulta difícil escuchar el disco sin percibir esa sombra.
La respuesta no es un álbum sombrío en términos convencionales. Hay dolor, rabia e impotencia, pero también una evidente sensación de renacimiento. Dailor, Sanders y Kelliher aparecen acompañados por el guitarrista Nick Johnston y el tecladista João Nogueira, incorporaciones que modifican el equilibrio interno de la banda y abren nuevas posibilidades.
Desde “Barbarian’s Blood”, Mastodon recupera una agresividad que remite a sus primeros años. Los cambios de ritmo, los riffs densos y la alternancia vocal entre Sanders y Dailor devuelven una crudeza que no estaba tan presente en sus trabajos recientes. La ausencia de Hinds se siente particularmente en las guitarras y en su característica voz, pero la banda no intenta reemplazarlo directamente. Johnston y Nogueira aportan precisamente lo contrario. El primero incorpora una sensibilidad más cercana al jazz y territorios armónicamente menos previsibles, mientras el segundo introduce teclados y texturas progresivas que amplían el espectro del grupo. En “Poisonous Weapons”, por ejemplo, ambos funcionan como nuevas piezas de un Mastodon que vuelve a sentirse incómodo y exploratorio.
Uno de los puntos centrales del álbum es “Your Ghost Again”, cuyo propio título parece imposible de separar de la pérdida de Hinds. El tema comienza en terrenos progresivos para terminar desembocando en un riff pesado de Kelliher, un cambio que resume bastante bien el funcionamiento del disco: distintas sensibilidades encontrándose dentro de una misma canción. También destaca “The Vanishing”, que cuenta con la participación de Geezer Butler. Su bajo abre el tema con un sonido que remite directamente a los primeros trabajos de Black Sabbath antes de que la canción se transforme en un viaje psicodélico y espacial. Según Dailor, la pieza conecta con la idea de viajar al cosmos para reencontrarse con su madre y su hermana fallecidas.
Las colaboraciones son numerosas: Josh Homme, Neil Fallon, Joe Duplantier, Randy Blythe, integrantes de Converge y el propio Butler aparecen en distintos momentos. Sin embargo, su presencia no termina convirtiéndose en el centro de las canciones. Homme aporta su particular registro, Butler su inconfundible bajo y los demás invitados se integran con naturalidad dentro del universo de Mastodon.
“Snakes for Dinner”, “A Vampire’s Demeanor”, “In the Ruins” y “The Three Fates” completan un recorrido que alterna brutalidad, psicodelia, progresión y melodía. El cierre, con Neil Fallon, reúne buena parte de esas influencias y funciona como una especie de síntesis del disco.
Otro elemento determinante es la producción de Kurt Ballou junto a Patrick Berger. El sonido recupera parte de la aspereza de Leviathan, con guitarras más crudas y una mayor sensación de espacio, pero sin sacrificar los detalles de los teclados, las voces y los arreglos. Es probablemente uno de los aspectos que más contribuye a que Marrow Deep se sienta conectado con el pasado sin limitarse a repetirlo.
La ausencia de Hinds es inevitable. Su manera de tocar y su voz formaban parte fundamental de la identidad de Mastodon, y algunas de las decisiones del nuevo disco parecen surgir precisamente de ese vacío. Kelliher recupera espacio para explorar los extremos entre el sludge, el grindcore y el rock progresivo, mientras Johnston y Nogueira adquieren protagonismo en la composición.
En “Out Like a Lamb” y especialmente en “The Three Fates”, ambos protagonizan extensos intercambios instrumentales que dejan claro que su participación no es circunstancial. Mastodon parece estar presentando aquí a los músicos que tendrán un papel importante en la próxima etapa.
Y ahí está uno de los puntos más interesantes de Marrow Deep. El disco nace de la muerte, pero no se queda atrapado en ella. La rabia funciona como combustible y el duelo como punto de partida para recuperar una energía que la banda no mostraba con tanta intensidad desde Blood Mountain o Crack the Skye.
Mastodon no intenta reírse de la muerte ni vencerla. La enfrenta desde la música, transformando la pérdida de Hinds y de la madre de Dailor en un trabajo donde conviven furia, melancolía, experimentación y una renovada hambre creativa.


