Mikael Åkerfeldt y la retrospectiva de la influencia de Steven Wilson en su carrera y Opeth: «Sigo considerándolo un amigo y un mentor»

Mikael Åkerfeldt y la retrospectiva de la influencia de Steven Wilson en su carrera y Opeth: «Sigo considerándolo un amigo y un mentor»

Hoy en día, el cantante, guitarrista y compositor sueco Mikael Åkerfeldt podría decir con seguridad —y con resultados concretos— que no necesita a nadie para producir un gran álbum. Sin embargo, para alcanzar ese nivel de independencia, hubo una figura clave en su camino: Steven Wilson.

La historia entre ambos comenzó a finales de los años 90, cuando Åkerfeldt, admirador declarado de Porcupine Tree, se acercó a Wilson. La química fue inmediata. Compartían un profundo amor por el rock progresivo, el metal, el folk oscuro y bandas como King Crimson, Genesis, Talk Talk, Comus o Magma. Así nació una amistad creativa que pronto daría frutos musicales palpables en obras maestras del género.

Ahora, y a propósito de que nos acercamos a los 20 años del contundente Ghost Reveries (2005), Åkerfeldt ha hecho una retrospectiva para Metal Hammer, recordando que este fue el primer disco de Opeth en los 2000’s en el que Steven Wilson no participó. Y eso fue significativo, ya que Wilson había sido fundamental para dar forma a la identidad de la banda luego de aquella trilogía de culto: Blackwater Park (2001), Deliverance (2002) y Damnation (2003).

En lugar de Wilson, la producción de Ghost Reveries estuvo a cargo de Jens Bogren, por entonces un nombre emergente, hoy reconocido por su trabajo con Kreator, Sepultura o Paradise Lost.

Åkerfeldt admite que Opeth «probablemente le pidió a Steven» que participara en el álbum, pero señala que ya se sentía listo para tomar las riendas por sí mismo:

«Aprendí muchos de sus trucos en el camino. Podía oír algunas ideas en mi cabeza que me gusta pensar que él habría planteado. Me estaba convirtiendo cada vez más en productor, y para cuando hicimos Ghost Reveries, simplemente podía decir: ‘Sí, quiero que esto suceda, quiero este efecto o lo que sea’.»

La grabación no fue fácil. Según cuenta, el proceso estuvo lleno de tensiones internas, especialmente con el baterista Martin Lopez y el guitarrista Peter Lindgren.

«Fue simplemente caótico. Me sentí completamente solo, con un gran peso sobre los hombros. Era como si dijera: ‘Si no lo logro, esto se va a desmoronar’. Jens vio la dinámica tóxica que había en la banda y, en cierto modo, se puso de mi lado.»

Aunque Steven Wilson no ha vuelto a producir un disco de Opeth desde Damnation, su legado sigue presente en la evolución sonora de la banda. Y más allá de lo musical, Åkerfeldt asegura que su vínculo permanece intacto: «Sigo considerándolo un amigo y un mentor.», dijo a la revista.

 

 

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