Milaya Ritualis: Un lugar donde los rituales, el metal y el misticismo convergen
Hay artistas que encuentran su identidad en un nicho, un estilo, un género. Milaya Ritualis, en cambio, la encontró en una búsqueda. Su proyecto nace de una vida marcada por la adversidad, la reflexión y la necesidad de transformar experiencias personales en una propuesta artística donde conviven el folk, la música ritual, las atmósferas cinematográficas y el metal sinfónico.
Su historia comienza en un contexto de profundas dificultades sociales. Creció en una familia de diez hermanos, atravesada por la violencia, la pobreza extrema y la falta de acceso a la educación. Fueron sus abuelos quienes le ofrecieron un entorno de estabilidad y la posibilidad de estudiar. Entre libros y largas horas de lectura surgió una curiosidad por la filosofía, el simbolismo, la espiritualidad y las grandes preguntas sobre la existencia, inquietudes que con los años se convertirían en el núcleo de su obra.

Su acercamiento a la música llegó a los 15 años, cuando comenzó a estudiar canto lírico con Juan José Perazzo, integrante del Coro Estable del Teatro Colón. Convencido de su talento, el maestro decidió formarla sin cobrar honorarios. Más tarde continuó sus estudios en el Conservatorio Julián Aguirre de Banfield, pero la repentina muerte de Perazzo en un accidente ferroviario, en 2010, la llevó a alejarse del canto durante más de una década.
En ese tiempo decidió dedicarse plenamente a su familia. Madre de cinco hijos, dos de ellos neurodivergentes, volcó su energía a la crianza mientras continuaba profundizando, de manera silenciosa, en distintas corrientes de pensamiento místico y filosófico.
Tras el fin de un matrimonio marcado por años de abuso, en 2019 decidió reencontrarse con la música. Retomó sus estudios y volvió a los escenarios, aunque la pandemia interrumpió nuevamente ese proceso. Lejos de abandonar su vocación, ese período terminó convirtiéndose en el espacio donde tomó forma Milaya Ritualis, proyecto que finalmente vio la luz en 2026 con el apoyo de su actual pareja.
Más que una cantante y compositora, Milaya Ritualis se define como una artista interdisciplinaria. Su obra está profundamente influenciada por la Teosofía, el Hermetismo, la Kabbalah, la mitología y diversas tradiciones sapienciales. Integrante de la Sociedad Teosófica fundada por Helena Petrovna Blavatsky, también es investigadora del simbolismo hermético, tarotista, astróloga y ha estudiado medicina tradicional china, yoga y corrientes esotéricas como la Golden Dawn. No responde a ninguna doctrina religiosa, su trabajo se nutre de distintas corrientes místico-filosóficas que buscan comprender la dimensión simbólica de la experiencia humana.
En 2026 presentó Templum, integrado por los temas «Madre Luna», «Ángel Solar» y «Círculo Vivo», una primera aproximación a un universo sonoro donde la voz, las percusiones ancestrales, los coros y los paisajes ambientales dialogan con la introspección y la contemplación.
Ahora acaba de lanzar «Shámbala», sencillo que anticipa Arkano, una obra conceptual inspirada en el templo interior, los procesos iniciáticos y la búsqueda de lo trascendente. En una escena donde predominan las etiquetas, Milaya Ritualis propone un camino distinto: utilizar la música como un espacio de conocimiento, belleza y transformación interior.

