Nick Cave: «Hemos visto publicos peligrosos en nuestros shows, hemos quitado hasta cuchillos, pero nada se comparaba a fans de Kylie Minogue»
En 1992, mientras trabajaba en Henry’s Dream, Nick Cave comenzó a dar forma a una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza: grabar un álbum centrado en las murder ballads, esas oscuras canciones que narran crímenes pasionales, obsesiones y finales trágicos. Durante los años siguientes escribió nuevo material y rescató clásicos del género para lo que acabaría convirtiéndose en Murder Ballads (1996), un disco tan cinematográfico como perturbador. Consciente de ese carácter narrativo, Cave invitó a colaboradores cercanos como PJ Harvey, Anita Lane, Shane MacGowan y Warren Ellis a participar en el proyecto.
Sin embargo, la decisión más inesperada llegó cuando contactó a Kylie Minogue, por entonces una de las mayores estrellas del pop australiano, para cantar junto a él en «Where The Wild Roses Grow». La propuesta dio origen a una de las colaboraciones más improbables y memorables de los años noventa.
La historia es revisitada en una nueva serie documental de Netflix dedicada a la carrera de Kylie Minogue. Allí, ambos artistas recuerdan cómo la noticia generó sorpresa e incluso rechazo. En una grabación de archivo incluida en el documental, un periodista resume la situación con una frase elocuente: “Si Kylie Minogue representa el sueño australiano, entonces Nick Cave representa la pesadilla australiana”.
La propia cantante admite que, cuando recibió la invitación, apenas sabía quién era Cave. “Yo no era precisamente parte del público de Nick Cave & The Bad Seeds”, reconoce entre risas. Cave, por su parte, recuerda que la colaboración encontró resistencia desde distintos sectores de la industria.
“Aunque Kylie tenía una enorme popularidad, muchos sentían que le faltaba credibilidad artística. Yo tenía credibilidad, pero poco más”, comenta. “Hubo mucha oposición de representantes y ejecutivos. Pensaban que era una idea completamente descabellada… y probablemente lo era”. A pesar de ello, el resultado fue extraordinario. Cave describe la presencia de Minogue como “un rayo de luz” dentro del universo sombrío de The Bad Seeds. Lo que no esperaba era la reacción de los seguidores más fervientes de la cantante.
Recordando una presentación conjunta en el programa británico Top Of The Pops, Cave asegura que nunca había enfrentado una audiencia tan intimidante. “He visto públicos peligrosos. En nuestros conciertos llegábamos a quitar barras de hierro, cuchillos y tijeras a la gente de las primeras filas. Pero nada se comparaba con los fans de Kylie”, relata. Según el músico, las jóvenes seguidoras de la estrella pop no veían con buenos ojos que compartiera escenario con su ídola. “Me gritaban cosas horribles y cuando ponía un brazo sobre Kylie hacían gestos como cortándose el cuello”, recuerda. Lo más curioso, añade, era que en cuanto las cámaras apuntaban hacia ellas, cambiaban inmediatamente de actitud y sonreían como si nada ocurriera.
Más allá de la anécdota, la colaboración terminó siendo un éxito rotundo. Lanzada en octubre de 1995 como adelanto de Murder Ballads, «Where The Wild Roses Grow» se transformó en uno de los mayores éxitos de la carrera de Nick Cave y en una de las canciones más recordadas de Kylie Minogue. En 1996 ganó los premios ARIA a Single del Año, Canción del Año y Mejor Lanzamiento Pop, demostrando que aquella unión aparentemente imposible había sido, en realidad, una idea brillante.

