Olivia Rodrigo en Lollapalooza Chile 2025: Con el fuego de tu mejor momento

Olivia Rodrigo en Lollapalooza Chile 2025: Con el fuego de tu mejor momento

Fotos: Jerrol Salas

Para entender un poco el meteórico ascenso de Olivia Rodrigo para lograr a llegar a ser un headliner de un Lolla solo hay que observar un poco: dejando de lado los malabares de la industria y este pseudoparanoico estudio detrás de las artistas pop, que supuestamente con sus canciones dominan tu serotonina o logran manipular tu cerebro, resumamos: Olivia sabe lo que quiere, le gusta jugar un poco, canta desde sus emociones reales, pero también tiene el don del dominio de cómo su música y presencia llega al mundo. Y eso lo resolvió con simpleza y carisma. Solo dos discos han clavado fervor en su fanaticada y sus canciones ya se cuelan como nuevos clásicos en esta era en que reinventar el pop está cada vez más competitivo. Olivia llegó a Chile estando dentro del top que nombres herederos del trono de Taylor Swift como Sabrina Carpenter, Charli XCX, Chapell Roan, que ahora invaden la industria.

Pero el pop radical no es su premisa. Quizá no fue tan loco que Rodrigo haya sindicado la rabia como uno de sus baluartes canónicos al hacer música: Rage Against The Machine, The Breeders, o L7 como influencias. El álbum debut de Rodrigo, Sour (2021), detallaba su miseria tras una ruptura, pero también ofrecía ingeniosas melodías pop-punk, como Brutal o Good 4 U que fueron protagonistas anoche, o su siguiente álbum Guts, que nuevamente reafirmaba una indignación que ardía y que quiso soltar hacia el mundo. Ya no solo era la chica Disney de «Drivers License», había un fuego que sin dejar de ser pop, tenía muchas cosas que expresar.

Los 90’s, actos insignes como Kim Deal de los Pixies fueron parte de este nuevo tour, entonces Olivia empezaba a hacer algo extraordinario: unir generaciones. Planeado o no, su show es una especie de película «que entretiene a chicos y grandes». Y donde sí, el pop punk es importante o sus guiños a Paramore, pero que también se detiene cuando Rodrigo dice que es una compositora capaz de sentarse al piano como el gran Elton John y nos ofrece momentos cautivantes. Sin embargo, Olivia es una niña aún y le gusta darlo todo en el escenario, hay energía y talento para rato. También bailes, luces y challas. Y quiere pasarlo tan bien como su audiencia, pero también dentro del circo aceptado, todo lo que dicta son emociones puras como «Traitor» o la despechada «Vampire». Tiene una banda «rock» con la que se deleita y con la que saca afuera cosas dolorosas y se siente honesto, divertido, rápido y hasta con ganas de más. 

 

 

 

 

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Patricio Avendaño

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