Opeth
Heritage (2011) Roadrunner Records
A estas alturas ya es un cliché en el mundo del rock y en los procesos previos a los nuevos lanzamientos que sus propios protagonistas vislumbren sus nuevas producciones como algo “nunca antes escuchado” o “el mejor disco de la banda hasta la fecha”.
Y es el caso de Opeth, donde su líder y principal compositor, el ingenioso y talentoso Mikael Akerfeldt ha catalogado a Heritage como una placa que difiere de todo lo hecho antes.
Si bien en esta pasada tiene mucho de razón en proponer aquello, no es una vuelta de tuerca radical en su sonido, y donde los mas puristas del sonido death metal primigenio de la banda no deben asustarse. Está claro que las raíces del sonido progresivo setentero, que siempre ha influido en los suecos, ahora quizá mas que nunca se hace notar.
Después de un escalofriante intro de piano en ‘Heritage’ que de paso titula al disco, entramos en un terreno bastante reconocible con ‘The Devil’s Orchard’ un corte progresivo donde la melódica voz de Akerfeldt luce y donde los cambios de ritmo y la notable ejecución en batería otorga esa cuota de tension en el track completo.
La entrada hermosa de ‘I Feel the Dark’ reafirma la excelencia de la banda al momento de componer y ejecutar pasajes acústicos impregnados de oscuridad,que en este caso solo sirve de antesala para la entrada de los potentes riffs que van intercalándose con percusiones infectadas de jazz para culminar mas o menos por donde empezó , en una abrumadora calma.
La ausencia de voces guturales es total, tal como en placas anteriores como Damnation (2003), donde los resultados logrados por Akerfeldt en este contexto fueron mas que satisfactorios.
En ‘Nephente’ se experimenta como nunca en el disco, aquí la mano de su amigo Steven Wilson (Porcupine Tree), que en este caso participó en la procucción a la par con Akerfeldt, se deja caer. Un tema con una dosis electrónica y con intensos solos que se van pausando constantemente, los platillos que son usados reiteradamente son la transición en cada paso del tema. Imposible no encontrarse con los sonidos de Porcupine Tree de discos como Deadwing o Fear of a Blank Planet.
Le sigue ‘Haxprocess’ que va por la misma linea aunque con menos electrónica. Al final un solo que solo evoca pena y nostalgia junto a unos tétricos pianos termina por sellar una de las canciones menos digeribles del disco.
En ‘Famine’ se hace presente el sonido progresivo setentero, hasta unas flautas recaen a mitad de tema, la influencia de bandas como Yes o Jethro Tull es clara pero todo con la marca oscura y fúnebre que ha hecho de Opeth su sello distintivo a sus pares.
Otra vez la vanguardia y experimentación al mejor estilo de obras germinales de Porcupine Tree son perfectamente detectables en ‘The Lines in My Hand’, el trabajo en la batería que ejecuta Martin Axenrot sobresale por todo este track.
En ‘Folklore’ se rescatan esas escalas de guitarra impuestas en el mencionado Damnation, una cancion de mas de ocho minutos llena de cambios, con secuencias electrónicas, atmósfera y la tristeza absoluta en pasajes de piano.
‘Narrow of the Earth’ se encarga de cerrar, una hermosa pieza acústica e instrumental llena de limpias guitarras y una apacible calma de principio a fin.
La propuesta musical de Opeth en Heritage es diversa, la monotonía con que se le pudo haber juzgado en discos anteriores aquí es imposible replicarla, todo lo contrario, se mueve en direcciones pocas veces vista y da para pensar en que será la orientación a futuro.
La fiereza y brutalidad de obras como Deliverance(2002) ya no está, las voces guturales han desaparecido, pero a cambio de esto Opeth nos entrega un disco que reinventa su sonido, experimenta, se nutre de los clásicos sonidos de cuna del progresivo pero no pierde su identidad. Un disco que no pasa a la primera, seguramente, pero que va enamorando de a poco. Al fin y al cabo son estos los discos perdurables en el tiempo.
Muy buen regreso de los suecos y una delas producciones mas interesantes del año, por cierto.
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Me gusto mucho el disco, un buen regreso de Opeth