Placebo – «RE:CREATED»: Retocar la belleza de un clásico
Tomar un clásico y revisitarlo puede ser un reto temerario, pero cuando el riesgo se toma desde el compromiso con la obra y el sentimiento de querer acabarla para cerrar una visión original, el resultado puede darle luz a elementos que estaban en la sombra. Esto es lo que ofrece Placebo con «RE:CREATED» para celebrar el aniversario n°30 de su debut homónimo; trabajo que los puso en el mapa por medio de su sonido garage/experimental y que se combinó con una imagen andrógina que marcó a toda una generación. Brian Molko y Stefan Olsdal tomaron las cintas originales de la grabación de 1996 y la remezclaron, para dar con una obra que pudiera reflejar la evolución de las canciones a través de estas tres décadas, cerrando al fin un ciclo.
Es preciso también el tener en cuenta que estos clásicos pueden, a veces, restar un poco de ese sentimiento «salvaje» de las mezclas y percepciones originales de una época en donde las bandas tenían más sala de ensayo en el cuerpo que experiencia en estudios de grabación o grandes giras, y eso sucede en «Come Home». La característica caja que escuchamos al inicio de la canción (interpretada por Robert Schultzberg, baterista de la época) se siente más pulida, pero ese proceso le quita algo de crudeza cuando se mezcla con el resto de instrumentos, donde la voz y guitarras tienen un posicionamiento mayor en la mezcla.
En «Teenage Angst» y «Bionic» pasa algo similar, donde un punto a favor en la primera son las armonías vocales del coro, que ahora se entienden mejor y tienen un volumen equiparado con la voz principal; mientras que en la segunda, el bajo tiene un toque más nítido. Molko comentó en algunas entrevistas que una de las principales intenciones de este proyecto era llevar el sonido noventero de la banda a un punto en el que los recursos del presente pudieran potenciarlo a tope, y el cometido se logra en «36 Degrees», donde las guitarras tienen más claridad y un volumen que completan espacios donde antes se sentían pequeños vacíos (como en el coro, donde un rasgueo de guitarra se escucha mucho más presente que en la versión original y le da más movimiento al track).
Placebo quiso trabajar con alguien que no sintiera que estaba frente a una obra perfecta o intocable, y para esto, reclutaron al productor Rob Kirwan (quien ha trabajado con nombres como PJ Harvey, Depeche Mode o Brian Eno), quien se encargó de darle una especialidad mayor al disco desde las cintas originales; sobre todo en las voces, donde el uso del reverb genera esa sensación de room y espacio abierto. «Hang On To Your IQ» se percibe más psicodélica y con un fraseo vocal levemente diferente al del disco original, mientras que «Nancy Boy» respeta en gran parte lo hecho en 1996, pero con mayor crudeza y definición en las cuerdas.
Si bien cuesta un poco acostumbrarse a algunos detalles sonoros no presentes en el debut de la banda y que aquí se perciben, no puede negarse que ayudan a sentir una mayor cohesión entre las canciones, sobre todo en aquellas con toques más acústicos y alternativos como «I Know», que algunas personas habrán comentado que se sentía «afuera» de lo que engloba al disco, pero que aquí encaja mejor. En «Bruise Pristine» vuelven a resaltar las guitarras sin mayores alteraciones y da paso a, quizás, el momento más alto de «RE:CREATED» con la profunda «Lady of the Flowers», donde todos los retoques brillan de forma individual. La voz de Molko se siente más envolvente con un reverb que realza la impronta de su interpretación, sumando modulaciones a las guitarras y arreglos que en la mezcla de 1996 no eran tan notorios, logrando una sensación emotiva mayor que, realmente, hace que el sonido de la banda se amplifique desde una mirada más madura.
La recta final de esta recreación llega con un cierre algo diferente al original, con «Swallow» de forma independiente y casi sin cambios notorios (hay que recordar que en la versión del CD, tenía una duración de más de 14 minutos, donde al final comenzaba a sonar «H.K. Farewell» como track oculto). Luego -y como bonus track- llega una «gema oculta» con la versión en estudio de «Drowning By Numbers», canción que la banda interpretaba de forma reiterada en sus primeros conciertos y que aquí se siente completamente trabajada. Así, culmina todo con «H.K. Farewell», donde ese fade-in de 1996 se cambia por un comienzo de cuerdas que transporta hasta llegar a ese piano sutil y brillante que flota por encima de una batería reposada.
Trabajos como este confirman que es posible llevar una trayectoria extensa, ser estandartes de una escena multigeneracional y aún así tener cosas pendientes por decir. Pudiendo apostar por la clásica «remasterización» de aniversario, Placebo entró en un proceso para darle respuesta a esos pendientes creativos de hace 30 años, y si bien el resultado siempre será subjetivo para sus fans y oyentes, objetivamente llegaron al resultado que anhelaban, lo que es digno de admiración.


