Rhapsody con Orquesta y Coro en Chile: como siempre lo soñamos

Rhapsody con Orquesta y Coro en Chile: como siempre lo soñamos

Fotos: Cristian Calderón

Junto a la Filarmónica Live Action, la banda brindó un concierto que emocionó a un Caupolicán repleto y que fue vivido intensamente por miles de fanáticos, quienes cantaron, saltaron y moshearon un setlist espectacular.

Si tu adolescencia y los primeros años de adultez transcurrieron entre finales de los noventa y mediados de la década del 2000, probablemente recuerdes que, además del nu metal y el metalcore -subgéneros que sonaban por todos lados-, había otros estilos que contaban con una fanaticada bastante nutrida, sobre todo en un país como el nuestro, que históricamente ha abrazado el amplio espectro del heavy metal y sus derivados. Dentro de ese escenario diverso, había uno en particular que, por esos años, gozaba de una enorme popularidad: el power metal.

Rhapsody tiene un papel protagónico, junto a otros nombres emblemáticos, dentro de un género que cautiva tanto por sus épicas historias y mundos fantásticos, inspirados en autores como Tolkien, como por su virtuosismo y su apartado musical. Si te la pasabas escuchando el álbum Dawn of Victory, es posible que más de alguna vez hayas pensado: “qué increíble sería ver a Rhapsody con Orquesta y Coro en vivo y en directo”. Lo que en su momento parecía solo un sueño, anoche en el Teatro Caupolicán se hizo realidad. Rhapsody, junto a la Filarmónica Live Action, le regaló un cariñito al alma de ese adolescente con un setlist ideal.

Con más de 30 músicos sobre el escenario, el director de orquesta Nicolás Galaz marcó los primeros compases de la intro “In Tenebris”, pero el Caupolicán se vino abajo cuando por fin la fanaticada pudo ver reunidos a Luca Turilli y sus compañeros Fabio Lione, Dominique Leurquin, Patrice Guers y Alex Holzwarth, quienes, tan pronto tomaron posición, dieron comienzo a lo grande con “Dawn of Victory”. Ver las cuerdas, vientos y percusiones junto al coro de la Filarmónica Live Action acompañando a Rhapsody en un Gloria perpetua cantado por todo el teatro fue estremecedor. Detenerse a mirar a quienes estuvieron presentes anoche -niños, jóvenes y no tan jóvenes-, ver sus rostros de emoción y una que otra lágrima caer, fue una muestra de que lo que se estaba presenciando era la materialización de un anhelo que parecía muy difícil de cumplir.

Para dejarlo claro desde ya, la calidad de sonido fue espectacular y con la definición adecuada para escuchar y resonar con cada una de las canciones que conformaron un setlist muy bien estructurado. Un siempre carismático Fabio Lione dialogó permanentemente con el público y generó, desde el primer momento, la complicidad necesaria para que todos quienes estuvimos ahí nos sintiéramos como un miembro más de la banda. En ese sentido, canciones como “The Magic of the Wizard’s Dream”, dedicada al gran actor Christopher Lee, y “Power of the Dragonflame” no hicieron más que agrandar la llama de unos fanáticos que vivieron cada momento a su manera, pero compartiendo la misma emoción.

“Symphony of Enchanted Lands” y sus diez minutos de duración fue otro de los momentos cumbre de una noche que también tuvo espacio para covers, como “Con te partirò”, original de Andrea Bocelli, interpretación que dejó bastante en claro que la voz de Fabio Lione se mantiene en un altísimo nivel, al igual que el resto de la banda. También destacó un Luca Turilli con una presencia desbordante y que, según sus propias palabras, no pudo resistirse a una reunión como esta para tocar las canciones de Rhapsody tal como siempre las imaginó.

El final de la velada estuvo marcado por “Emerald Sword”, que llevó la magia del reino al Teatro Caupolicán y sirvió para lucir todo el poder del coro y los arreglos orquestales. Luego llegaron “Unholy Warcry”, dedicada a Christopher Lee con una mirada al cielo, y “Act VII: The Angels’ Dark Revelation”, encargada de cerrar un redondo concierto de más de dos horas de duración.

Sin duda alguna, el adolescente que por el año 2000 hacía volar su imaginación con la música y las letras de Rhapsody anoche salió más que satisfecho con lo vivido. La música, especialmente cuando es en vivo, tiene el poder de llevarnos a esas épocas en que todo parecía más sencillo, pero también de cumplir esos sueños que en algún momento solo fueron eso: un sueño. Rhapsody brindó, sin dudas, el mejor concierto que ha dado hasta la fecha en nuestro país y nos recordó que los sueños están para cumplirse.

Compartir:
Share

Nicolas Diaz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *