Disco Inmortal: Rush – 2112 (1976)

Disco Inmortal: Rush – 2112 (1976)

Anthem Records, 1976

La concepción de una de las obras conceptuales más aclamadas de la banda canadiense en realidad tuvo varios puntos de duda en su proceso previo, incluso en un momento en que se llegaron a cuestionar su continuidad como banda, sobre todo tras la salida del baterista John Rutsey, quien definitivamente no estaba compenetrado cien por ciento con Rush en ese período, cosa que sumada a su diabetes y a su imposibilidad para continuar con el ritmo de las giras, tuvo que derivar a su salida de la banda.

Pese a lo lamentable que fue esto para la banda, el futuro se iba a escribir bastante más auspicioso de lo que se pensaba y fue el momento en que un desconocido Neil Peart asume la plaza de baterista y además nutriendo a la banda de bastante sabiduría, aportes literarios y su afición a la ciencia ficción iba a llegar a su epítome en contribución con la banda con la construcción de esta historia conceptual y filosófica de 2112.

La influencia clara es el libro de Ayn Rand, «Anthem», una novela que hablaba desde un punto de vista muy futurista acerca del totalitarismo, donde el individualismo es totalmente suprimido en medio de una sociedad totalmente subyugada y relegada a nulas prácticas de libertad de expresión, donde el amor y sexo estaban destinados para fines reproductivos y en medio de un ambiente totalmente primitivo. A partir de esto crea una especie de revolución en esta extraña sociedad ambientada en el año 2112.

Es la gran idea de Neil Peart, tuvo que citar al libro en el encabezado de la historia de 2112, la cual se subdivide en siete partes que dejan un final algo ambiguo para la historia, lo cual llena de misticismo aún más esta gran obra.

Por lo demás Rush pareciese que adopta más que nunca en esta oportunidad la influencia de Led Zeppelin, en un disco que destaca por la agudez vocal de Geddy Lee en muchas canciones, un Geddy Lee que no muchos entendían su registro, en varias emisoras este punto fue argumento para no programar sus temas incluso, pero el tiempo daría la razón a lo bien elaborado que resultó este álbum y lo importante que fue Lee en su interpretación.

También la participación de Hugh Syme en los teclados fue preponderante, desde la overtura hasta muchas canciones en que el uso de su mellotron contrastó casi perfecto en este concepto futurista en el sonido del disco.

La historia de 2112 tomó toda la cara «A» del disco en ese entonces, donde los cambios y la completa sincronía entre los tres músicos es algo totalmente digno de elogios, si estaban tomando cosas prestadas de Led Zeppelin y el rock clásico en su sentido purista, lo estaban enalteciendo aún mucho más con una concentrada ejecución, pero sin quitarle el estilo, que fue lo gratificante.

Es así como la espectacular y rockera ‘The Temples Of Syrinx’ sobresale como la gran carta de presentación del álbum tras la alucinante ‘Overture’, la melancólica ‘Discovery’ deja fluir su paso a  un festival de solos de guitarra por parte de Alex Lifeson impresionantes, al igual que en ‘Presentation’, donde además los diálogos con los sacerdotes de estos templos en la historia cambiaban radicalmente el tono vocal  de Lee.

Luego con ‘Soliloquy’ desatando la guerra por la libertad muy bien representado en un hermoso caos y ya para ‘Grand Finale’ el epílogo llega con un gran grito final indicando ‘We’re Assume control’ con una voz algo robotizada. ¿Pero quién o qué parte asume el control? es lo que queda inconcluso.

Y si esta extraña y cuadrada cantidad de piezas instrumentales y cantadas de ‘2112’ te dejan pensando demasiado, quizá la contraparte llega con el lado «B» o la segunda parte del disco, en ‘A Passage to Bangkok’ las referencias a las drogas son claras , y si queda alguna duda basta con mirar detenidamente a Lifeson en algunos conciertos donde hace la señal de estarse «pegando una piteada» en directo mientras lo interpretan, la parte soñadora y más «hippie» de Rush vuelve con creces. En ‘The Twilight Zone’, la especie de oda al clásico programa de misterio que lleva ese nombre es evidente, hasta algunos sucesos de capítulos fueron incluídos en la letra de Peart, y es una canción que va dando esos giros drásticos tal cual lo sorprendente de la serie sobretodo en esos años. ‘Lessons’ continúa esta ambivalencia del Geddy Lee muy agudo y a veces encantador también en su vocalización, el rock muy suelto y que se escapaba sobre la base del bajo también sigue cautivando. La conmovedora ‘Tears’ llega a calar los huesos y el cierre con ‘Something for Nothing’ es realmente el sacudón final para esta gran placa.

Rush y ‘2112’ es toda una experiencia, su antecesor Caress of Steel también incluyó canciones voladoras totalmente, pero acá el hard rock por sobre todas las cosas se hizo más presente, con notables arreglos y una fantástica historia que logró ser un todo y que lo deja como los discos que quedan al borde de la perfección. Fue el puntapié inicial para de una vez por todas lograr el éxito y podemos decir que también su consagración como una banda que derrochaba inteligencia tanto en la forma de componer como en sus conceptos y temáticas.

Seguramente va a llegar el año 2112 si algún fenómeno de la naturaleza o alguna predicción no  lo impide y aunque nosotros claramente no estemos para celebrarlo, seguirá estando ahí, en cabecera como uno de los mejores y más grandes de la historia.

Patricio Avendaño R.

Patricio Avendaño

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