Shawn Crahan de Slipknot: “La IA es lo menos preocupante del planeta. Nosotros siempre hemos sido nuestro peor problema”.
M. Shawn “Clown” Crahan, percusionista y director creativo de Slipknot, volvió a salirse de los márgenes habituales del metal para hablar de algo que lo ha mantenido inquieto desde la infancia: los videojuegos como espacio de creación, catalizador emocional y, para él hoy, obra artística. En una entrevista con The Escapist, el músico reveló el lanzamiento de Vernearth, su propio servidor personalizado de Minecraft, un proyecto que —según él— nace desde una necesidad espiritual y creativa.
Crahan, cuya relación con los videojuegos se remonta a la era de Atari e Intellivision, explicó que siempre encontró en ellos una vía para canalizar ideas: desde modificar Quake, pasando por el caos libre de Goat Simulator, hasta la dimensión comunitaria de World of Warcraft. En ese recorrido, Minecraft ocupa un lugar especial. “Es la pieza de arte más grande que he hecho en toda mi vida”, afirmó sobre Vernearth. “Contiene música, composición, código, utilidad, visión. Está dentro de mi propia cultura… es como un meet & greet, pero en lugar de irte, te quedas toda la noche conmigo construyendo un túnel”.
Crahan destacó su respeto absoluto por el juego y su evolución constante: “Lo compré el primer día que salió. Tengo cuatro hijos que crecieron con él. He visto cada actualización”. Pero también subrayó un aspecto más íntimo: la naturaleza abierta del juego lo ayudó a procesar duelos profundos, incluida la pérdida de un hijo, encontrando en la construcción y la exploración una forma de sanar a su propio ritmo.
La conversación también derivó hacia la inteligencia artificial, un terreno que Crahan no mira con temor, sino con curiosidad creativa. “Para mí es como tener un profesor en el bolsillo que solo quiere hacer lo que yo le pida”, explicó. Incluso imaginó alimentar un sistema con miles de poemas escritos por él mismo para generar nuevas aproximaciones vocales, bromeando con que eso podría volver prescindibles a ciertos productores tradicionales —una pulla irónica que muchos interpretaron como un guiño a Rick Rubin, productor de Vol. 3: (The Subliminal Verses), una experiencia históricamente tensa para la banda por su método distante.
Lejos de frenar su postura, Crahan fue tajante: la IA es parte inevitable del presente. “Nuestra generación se queja de la IA, pero un niño que crece con ella no la ve como algo horrible. Es una herramienta implementada en la vida actual”. Y cerró con una reflexión más amplia: “La IA es lo menos preocupante del planeta. Nosotros siempre hemos sido nuestro peor problema”.
Curiosamente, esa mirada dialoga con la visión reciente de Rick Rubin, quien definió al llamado vibe coding como “el punk rock de la programación”. Para Rubin, dar instrucciones a una IA en lenguaje natural democratiza la creación del mismo modo en que el punk permitió hacer música sin pasar por el conservatorio: si tienes algo que decir, puedes decirlo. La tecnología, sostiene, no reemplaza el punto de vista humano, sino que acelera y amplifica su expresión.
Así, desde trincheras distintas pero con una idea en común, Crahan y Rubin coinciden en algo esencial: ya sea construyendo mundos en Minecraft o escribiendo código con “vibra”, la creatividad sigue siendo el núcleo. La tecnología no es el enemigo; es el nuevo instrumento. Y como ocurrió con el punk, lo verdaderamente revolucionario no es la herramienta, sino quién se anima a usarla para decir algo propio.



