«Storm Corrosion»: La luz propia de una química creativa irrepetible

«Storm Corrosion»: La luz propia de una química creativa irrepetible

Con el reciente anuncio de Steven Wilson en su cuenta de Instagram a través de una fotografía que lo mostraba con Mikael Åkerfeldt en un estudio en Suecia que marca el regreso de su proyecto Storm Corrosion, el álbum comenzó a tener una especie de resurgimiento entre sus fans. El proyecto se ha destacado como una de las colaboraciones más singulares dentro del rock progresivo moderno, con dos de sus representantes más sobresalientes. Producto de la química creativa entre las mentes detrás de Opeth y Porcupine Tree en 2012, el álbum nació de manera natural y sin contemplar alguna expectativa comercial que pudiera interferir en su amistad y ganas de componer, permitiendo que ambos músicos se aventuraran en elementos diferentes a los que acostumbraban en sus respectivas bandas de cabecera. El resultado es un trabajo breve pero que se sostiene sobre un universo propio, difícil de comparar con cualquier otro lanzamiento de sus catálogos.

A lo largo de sus seis tracks, el disco construye una atmósfera envolvente donde la serenidad convive con la inquietud, sin estar ajenos a una oscuridad que asecha a ratos. Guitarras acústicas, arreglos de vientos y pasajes de inspiración psicodélica (que no podían faltar viniendo de ellos) se combinan para crear paisajes que cambian constantemente de forma y mood. La música avanza en calma, mezclando momentos de delicada belleza con secciones más abstractas y desconcertantes, como sucede en «Drag Ropes», generando una experiencia que puede resultar tan hipnótica como impredecible, con esas voces repetitivas de Wilson en el quiebre.

Lejos de seguir una fórmula ya probada, las canciones evitan los desarrollos habituales del rock/metal y prefieren una base más libre y experimental. Cada pieza posee una identidad propia y se transforman de maneras inesperadas, incorporando contrastes de dinámica, texturas y emociones. «Storm Corrosion» y «Happy», por ejemplo, con esa predominancia acústica, son capaces de presentar pasajes profundos y atrapantes. Las recompensas sonoras para los oyentes se traducen en diversos detalles y matices que forman un abanico de detalles.

Las influencias que atraviesan la obra parecen provenir tanto del rock progresivo y de la psicodelia de principios de los años setenta. como del folk más oscuro y evocador. Sin embargo, en lugar de quedarse estáticos en esa arista, el dúo los reinterpreta para construir algo más personal, como sucede en el track de claysura «Ljudet Innan», que puede ser el punto más alto del disco. Las guitarras, las voces y los arreglos funcionan siempre al servicio de la atmósfera, priorizando la emoción y el ambiente por sobre cualquier demostración técnica de virtuosismo.

Aunque no es un álbum pensado para todos los públicos, Storm Corrosion destaca por su honestidad artística y por la libertad con la que fue concebido (además de ser el fruto más personal que se ha visto por parte de la amistad de los músicos). Su impronta introspectiva y desafiante puede generar un desconcierto a la primera escucha, pero también posee una capacidad especial para cautivar a quienes se dejan llevar por ella. Más que una colección de canciones, se siente como un viaje; una obra única que refleja el placer de explorar nuevas posibilidades musicales.

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Javier Bravo

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