Supergrass – I Should Coco: El debut que convirtió a Supergrass en la excepción del Britpop

Supergrass – I Should Coco: El debut que convirtió a Supergrass en la excepción del Britpop

Treinta años después, el I Should Coco sigue golpeando como un puñetazo en la cara. Es la adrenalina perfecta e idiota de los diecinueve años, las cagazos que te pegaste, la cerveza tibia en un vaso de plástico, las ganas de solo pasarla bien. Supergrass lo grabó en 1995 y, aunque ellos decían que no formaban parte del britpop, terminaron colándose en la fiesta. La diferencia es que parecían disfrutarlo. Se reían, no había solemnidad ni aspiraciones. Solo era velocidad, bromas internas y riffs que corrían cuesta abajo sin frenos.

I’d like to knowabre I Should Coco como si Supergrass hubiera decidido patear la puerta antes de entrar. Es un estallido de apenas dos minutos, con guitarras veloces, batería en modo persecución y la voz de Gaz Coombes escupiendo frases entre el sarcasmo y la urgencia juvenil. Caught by the fuzz” es puro britpop pasado por el filtro del garage punk. Basada en la experiencia real de Gaz siendo arrestado por posesión de marihuana a los 15 años. Mansize rooster” baja apenas la velocidad, pero no la insolencia, demostrando que la banda sabía equilibrar velocidad con humor y que en I Should Coco la diversión era tan importante como la electricidad.

Alrightes el momento en que Supergrass se volvió inmortal sin proponérselo. Un himno juvenil que no habla de rebeldía política ni de dramas existenciales, sino de algo más simple. La alegría de estar vivo, de no tener que preocuparse de nada todavía. Es puro optimismo adolescente, y aunque la banda siempre dijo que no querían ser encasillados por este tema, la verdad es que pocas canciones han envejecido tan bien como esta explosión de felicidad de tres minutos.

Lenny” es pura electricidad, con un riff áspero de esos que parecen dejarte las manos negras de aceite. Más adelante “Sofa (Of My Lethargy)” llega como una resaca en cámara lenta. Es extraña, hipnótica, con un ritmo que se arrastra y guitarras que suenan como ecos de una fiesta que ya se apagó. Es el punto más introspectivo del disco, un respiro antes del cierre. “She’s So Loose” baja otra vez el tono, más melódica, casi dulce, pero sin perder la chispa irónica. Y “Time To Go” cierra el disco con un guiño despreocupado, dejando la sensación de que I Shoul Cocó es un álbum que vive en el instante, que empieza y acaba como una noche que no avisa cuándo se termina.

No es un disco “importante” porque cambie la historia de la música. Es importante porque captura un instante en que la juventud era un arma insolente, rápida, un poco estúpida, pero gloriosa. Es un álbum que te recuerda que alguna vez creíste que todo era posible sin medir consecuencias.

Ahora, Supergrass debuta en Chile y será un reencuentro con la persona que fuiste cuando escuchaste estas canciones por primera vez, aunque ahora tengas canas y la espalda y las rodillas te duelan después de estar dos horas de pie. El 28 de agosto en Blondie, tocarán el I Should Coco completo y quizás por unos minutos, el tiempo va a mentirnos y nos hará creer que todavía somos invencibles.

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Matias Garcia

La música me salvó la vida.

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