Swollen Teeth: Abrazando con fuerza el caos
Con nombres como Sid Wilson de Slipknot, el productor Ross Robinson y Ghostemane vinculados a su universo, era difícil imaginar que Swollen Teeth fuera a sonar precisamente convencional, pero a la vez tampoco era difícil prever que vendría algo de la estética de aquellos mundos. Todos ellos tienen una relación directa con algunas de las vertientes más agresivas, oscuras y experimentales del metal alternativo de las últimas décadas y desde hace algún tiempo podemos ver aquellos- y brutales-resultados.
Su EP debut de 2023 llegó para volarte la cabeza. Y su segunda entrega Ask Nothing podría ser uno de los álbumes más interesantes en cuanto a metal y subgéneros unidos haciendo algo único, de los últimos años. Swollen Teeth recupera elementos que el género había dejado atrás y los lleva a un lugar mucho más oscuro, extremo y acorde con el presente.
Con poco más de 15 minutos de duración, su debut actúa fuerte y claro como una primera declaración de identidad. Hay influencias reconocibles del nu metal, el trap metal, el industrial y el hardcore, pero también una intención de llevar esos elementos hacia un lugar más extraño y personal. La banda quiere despegarse de ideas preconcebidas, aportando lo suyo a una escena ultra saturada de referentes.
Desde los primeros segundos del EP debut aparecen percusiones demoledoras, sintetizadores sombríos, riffs abrasivos, scratches, sirenas y una atmósfera cargada de tensión. “Car Crash” y “Crooked” conectan directamente con la violencia sonora del primer Slipknot, recuperando esa mezcla de caos, groove y crudeza que marcó al nu metal de finales de los 90.
Sin embargo, Swollen Teeth comienza a mostrar una evolución interesante cuando entra en escena Megaa, vocalista y sampler de la banda. Junto con los registros agresivos aparecen voces limpias y melódicas, con una sensibilidad cercana al emo que introduce una dimensión más vulnerable dentro de un sonido dominado por la rabia.
con Ask Nothing, un LP que lleva esa propuesta mucho más lejos. Megaa, Sun, Skutch y HOG mantienen sus identidades ocultas y construyen una estética de pacientes escapados de algún lugar desconocido, pero el verdadero peso está en la música. El disco suena oscuro, agresivo y extraño. Hay nu metal, industrial, hardcore, death metal, black metal, hip hop y una enorme cantidad de efectos que convierten cada canción en una experiencia casi claustrofóbica. “Family” pasa del groove pesado al blast beat y los guturales para regresar a un coro casi ceremonial, mientras “4 Wars”, “Medicine”, “Foster” y “Ask” amplían todavía más la paleta sonora.
La producción de Wilson es fundamental. Los sonidos parecen moverse alrededor de las canciones, multiplicando las voces, distorsionando las guitarras y generando una sensación permanente de inestabilidad. La energía también recuerda al nu metal más salvaje de sus primeros años, cuando la imperfección y la tensión eran parte esencial del sonido.


