«The Big Medley»: Cuando Dream Theater nos abrió un portal al mundo del progresivo clásico

«The Big Medley»: Cuando Dream Theater nos abrió un portal al mundo del progresivo clásico

¿Dónde estabas en 1995? Probablemente escuchando rock, metal, rap, pop, música romántica o infantil… jugando Nintendo o Sega o ni siquiera habías nacido. Al final, da lo mismo si estabas en ese momento preciso, porque hemos aprendido que lo importante es lo que te deja la música cuando llegaste a ella, cuando la escuchaste por primera vez. 

Con Dream Theater pasó algo particular: muchos que venían del metal más clásico se fueron metiendo en una propuesta que, aunque tenía guitarras pesadas, también abría otras puertas. Había atmósferas, pasajes largos, teclados protagonistas y una cosa compleja que no encontrabas en Metallica, Megadeth, ni menos en Slayer o Anthrax. Para muchos, era el primer acercamiento a algo llamado metal progresivo, solo que no lo sabíamos.

Y tampoco estaba tan claro lo que había detrás. Para un metalero noventero, no era tan común cruzarse con nombres como Genesis, Emerson, Lake & Palmer, Rush o Yes, a menos que ya estuvieras investigando más allá. La mayoría solo quería ir a conciertos y cabecear; lo de rastrear influencias y ponerse ñoño venía después.

Ahí es donde Dream Theater jugó un rol clave. Con A Change of Seasons no solo entregaron una pieza extensa y ambiciosa, también dejaron una especie de mapa de ruta. Era su manifiesto, su forma de decir de dónde venían. Dentro de ese EP ya aparecía un muy buen cover de “Perfect Strangers” de Deep Purple, una banda que inyectó el hard rock y los teclados en el ADN de la banda, pero el verdadero guiño estaba en The Big Medley: una mezcla de clásicos reinterpretados en clave propia, canciones unidas casi como hermanitas de la mano por un bien común: abrirte un portal a otra dimensión.

En ese medley, la banda toma “In the Flesh?” de Pink Floyd y lo endurece desde la base rítmica, le da más peso y fue un gran acierto tomar una de las grandes intro de la historia del rock; se une a  “Carry On Wayward Son” de Kansas acelerando su marcha y llevándolo a un terreno más agresivo; casi como un acto de coraje se atreven con “Bohemian Rhapsody” de Queen condensando su teatralidad en clave técnica; convierten “Lovin’, Touchin’, Squeezin’” de Journey en un pasaje más denso y rítmico; incorpora “Cruise Control” de Dixie Dregs con su lado instrumental más virtuoso; y cierra con “Turn It On Again” de Genesis, donde ajustan sus cambios métricos al lenguaje del metal progresivo.

Todo eso sin que se sienta forzado, usando cada fragmento sin que se sienta forzado, para mostrar de dónde vienen y cómo lo transforman en algo propio, mágico, dandonos una clase magistral para entender prácticamente todo en el género y más. Y no es la única vez que lo han hecho. Por eso y más, gracias, Dream Theater.

La banda estará tocando el álbum completo en su próximo show del 22 de abril. Entradas por puntoticket. 

Compartir:
Share

Nacion Rock

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *