Toto en Chile: Con la magia y elegancia de siempre
Los estadounidenses regresaron a la capital, con un show que combinó sabiamente el virtuosismo con la emoción, en lo que fue un repaso por sus atemporales himnos
La fría noche en San Carlos de Apoquindo se llenó con el calor del talento musical de los miembros de Toto. El Claro Arena fue testigo de la calidez y el talento de los siete integrantes que conforman actualmente la agrupación, y vio como un entregado público coreó todos esos éxitos que son parte de la memoria colectiva. Memoria que ayer se escuchó fuerte, y que tuvo a un carismático y comunicativo Steve Lukather liderando, y llevando los hilos de un show algo corto, pero que, al mismo tiempo, dejó esa satisfacción de haber presenciado un espectáculo de alto nivel.
El ganador de cinco Premios Grammy en una sola noche, fue el primero en subir al escenario. Hablamos de otro clásico: Christopher Cross. El sonido cálido y sofisticado de Cross, en conjunto con sus cortes clásicos, hizo ponerse de pie y cantar a un público que ya empezaba a llegar de manera considerable. Es que clásicos como “Sailing”, “Arthur’s them” mejor conocida como “Best that you can do” son parte de la biblioteca musical de la época y eso se sintió, con muchos cantando versos que probablemente los transportan a esos años. Se notó preocupación y cuidado por entregar un buen espectáculo, sobre todo en detalles como lo fue la canción “Abro mi ventana” una versión en español de su hit “Open Up My Window”, especialmente pensada para la ocasión, y que fue interpretada magistralmente en un dueto con una de sus coristas, Lisbet Guldbaek. Presentación redonda.
Ahora sí. Con un Claro Arena a gran parte de su capacidad, fue el turno de lo que todos esperaban. Claramente no importó que Toto se haya presentado hace poco más de un año en nuestro país, porque cuando la presencia de Steve Lukather se dejó ver sobre el escenario, el estadio se puso de pie entre gritos y aplausos. Los músicos tomaron su lugar, y los primeros destellos de su calidad se dejaron sentir con “Child’s Anthem”, pero cuando los acordes de “Carmen” empezaron a sonar, fue el momento en el que todos sentimos que el espectáculo había comenzado.
A estas alturas es complejo decir algo que no se haya dicho acerca de la calidad de los músicos que componen a Toto, pero lo que sí podemos afirmar, es que todos esos calificativos que elogian su talento, están bien ganados. Toto tiene esa calidad y oficio de quien ya no necesita demostrar nada, pero que aún así, realizan una performance como si fuera el último concierto. Cada instrumento ocupa su lugar sin pretensiones de grandeza, y cada miembro tiene su momento para brillar sobre el escenario.
“Rosanna” provocó las reacciones esperadas. No miento cuando digo que fue emocionante ver los rostros de felicidad del público, mientras acompañaban a Joseph Williams en el coro de este clásico atemporal. “Angel Don’t Cry” es prueba de la frescura que le dieron a la banda uno de sus nuevos integrantes. Dennis Atlas, el joven tecladista que recientemente se unió a Toto, dio el toque heavy metal con un vozarrón que por momentos recordó a un joven Bruce Dickinson, y que lo hizo merecedor de los aplausos de todo el estadio.
“I’ll Be Over You” aportó el toque romántico, con el timing preciso de una balada que preparó el camino para el gran final, porque las dos últimas canciones del show sellaron una noche redonda, porque “Hold The Line” y “Africa” fueron el punto álgido de una jornada donde el público se lo cantó todo. Y cómo no, si son parte de esa memoria colectiva que les contaba más arriba. Canciones capaces de transportarnos a lugares y momentos, canciones que tienen el poder de conectarnos con personas, quizás con esa persona que nos mostró por primera vez, hace muchos años, la música de estos baluartes.
Probablemente 90 minutos no sean suficientes para escuchar todo lo que una banda del nivel de Toto nos puede dar, pero si fueron suficientes para entender porqué tienen bien merecido su lugar dentro de los grandes del rock. Fue una reafirmación de la vigencia artística de Lukather, y de una banda que, aunque está lejos de sus años más mediáticos, conserva intacto su idioma musical y su capacidad de conectar con el público de distintas edades y con distintas emociones.




