«Trinchera»-Babasónicos: La reinvención constante de una identidad sonora

«Trinchera»-Babasónicos: La reinvención constante de una identidad sonora

Babasónicos es una banda que, habiendo alcanzado ya su tercera década de vida y contando con una extensa discografía bajo el brazo, no tiene que demostrarle nada a nadie. Sin embargo, su capacidad de renovarse con cada lanzamiento es admirable, y deja constancia de un espíritu de trabajo que da nada por sentado. “Trinchera”, su decimotercer álbum de estudio, sólo refuerza lo anterior.

“Mimos Son Mimos” y “Paradoja” son los tracks que dan inicio a este disco, con un tempo y estructura compositiva similar. De inmediato podemos percibir la cohesión ya clásica de rock y pop moderno que
destaca a la agrupación, con la guitarra eléctrica de Mariano Domínguez muy presente, al igual que los
sintetizadores de Diego Tuñón (que, a lo largo de toda la producción, cumplen un rol fundamental que ayuda a unificar su paleta sonora).

“Bye Bye” acelera los ánimos con fuertes guiños a la música electrónica, y una letra cargada de erotismo. Las percusiones de Babasónicos son uno de sus sellos característicos, y aquí vaya que es evidente su
importancia. No sería raro que con el pasar del tiempo, esta canción se convierta en un habitual de sus
setlists en vivo.

No se puede pasar por alto la pluma de Dárgelos a lo largo de “Trinchera”. En “Vacío”, podemos escucharlo cantar: “La identidad no se negocia nunca. Y el que lo hace, vive preso”, logrando generar una atmósfera que se mantiene a lo largo de toda la lírica de la producción, y que pega muy bien con el título del disco. Por otro lado, las armonías vocales con Diego Rodríguez (guitarrista, voces y percusión) brillan como siempre.

“Anubis” es, a mi parecer, el punto más alto del álbum. Logra combinar muy bien todos los elementos ya mencionados en un track conciso (dura casi tres minutos), y con una producción vocal destacable. Podría haber funcionado muy bien como un single, ya que sus arreglos pegajosos entretienen a lo largo de toda la canción. “La izquierda de la Noche” y “Mentira Nórdica” se acercan más al lado electrónico de la banda, donde los beats y los sintetizadores destacan por su producción y ejecución. “Qué infame es fracasar sin intentarlo todo. Peor es esperar a ser reconocido”, creo que es una de las mejores líneas de Babasónicos a la fecha, ya que, de cierta forma, funciona como reflejo de la independencia y del hambre creativa que ha tenido la banda durante su trayectoria.

Uno de los tracks más experimentales de “Trinchera” es “Madera Ideológica”, con una breve intro de metalófonos que dan paso a las voces de Dárgelos/Rodríguez y los sintetizadores de Tuñón, con un cambio hacia el final del track que se siente un poco más pesado que el resto del disco, y que integra muy bien el sonido de la guitarra de Domínguez.

La tripleta que cierra “Trinchera” se compone de “Viento y Marea”, “Capital Afectivo” y “Lujo”; piezas que rescatan elementos ya mencionados, y que se acercan un poco más al lado más pausado de Babasónicos, con momentos profundos y cargados a los bajos. Por lo general, se comenta que un artista siempre elije su última obra como la favorita de su carrera. No sé si será eso lo que piensan dentro de Babasónicos, pero estamos, sin duda, frente a un gran álbum (que, personalmente, catalogaría como uno de sus mejores, a la par con clásicos como “Jessico” o “Infame”). El trabajo de mezcla resalta una suma de detalles sonoros que no es menor, y la calidad compositiva de la banda demuestra estar en su mejor momento, dejando ansias de conocer cuáles serán sus próximos pasos.

Por Javier Bravo 

Nacion Rock

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