2×1: “Te Doy una Canción” Silvio Rodríguez vs. Los Miserables

2×1: “Te Doy una Canción” Silvio Rodríguez vs. Los Miserables

silvio_rodriguez-te_doy_una_cancion-frontal

La historia del canto latinoamericano de la última mitad del siglo XX, se caracterizó por 2 figuras preponderantes: el trovador y el cantautor. Hay muchas definiciones acerca de qué son y qué caracteriza a estos personajes, pero si hay algo que los ha unido es que ambos basan su trabajo en el verso y el canto, vehículo que han utilizado para canalizar, fundamentalmente, dos tipos de mensaje: relatos acerca del amor y el testimonial social. Y cuando nos preguntamos quiénes han llevado la batuta en Latinoamérica, y han marcado generaciones con respecto al canto, la trova y la observación de la sociedad, surge un nombre valorado y reconocido ampliamente: Silvio Rodríguez. El cubano acumula casi 50 años de carrera basando su mensaje en los dolores del pueblo latino, con tremendas poesías hechas canción; y dentro de su exquisito repertorio, hay 2 temas que el mundo y nuestros pueblos han hecho propios: “Ojalá” y “Te doy una Canción” las que, independiente del país donde se presente, lo obligan a callar su voz para dar paso al karaoke y a la euforia que provoca un tema de grandes proporciones.

Silvio es uno de los que estableció las bases de lo que se conoció, posteriormente, como la Nueva Trova, esa llena de libertad expresiva y originalidad.

“Te doy una Canción” es un magnífico ejemplo de esto. Al oírla se concluye que la letra fue inspirada en una mujer pero, como todas sus canciones, lleva escondido esa pasión por su patria y por sus ideologías. Es una de las canciones más difundidas y solicitadas de su discografía y, a la hora de analizarla, sólo podemos detenernos en la fuerza de su letra, en la intimidad de sus tres primeras frases, las que nos llevan a un in-crescendo emocional a medida que avanzan las palabras. Es difícil comprenderla en frío, porque está hecha para quedarse viva después que terminamos de escucharla. En definición, es una canción de amor pero, a la vez, de combate, y de uno muy elocuente, porque otros también leen lo subyacente y lo relacionan a la revolución cubana, a la cual el autor siempre ha hecho referencia a través de la canción. Cantar ha sido su aporte a esa lucha.

En “Te Doy Una Canción” su voz es tenue, calmada, y sólo la acompaña un constante guitarreo. A pesar de no tener ningún adorno se aprecia ambiciosamente poética y desprovista de toda carga: “Te doy una canción y hago un discurso/ sobre mi derecho a hablar/ te doy una canción con mis dos manos/ con las mismas de matar/ te doy una canción y digo patria/y sigo hablando para ti”.

Se escucha sobre disparos y balazos pero que no son de muerte, y los versos hacia la guerrilla no se sienten como un ejercicio destinado a imaginar la muerte.

Los Miserables

lmis

Sin duda que muchos van a renegar de este comparativo. Dirán que no es posible enfrentar la obra de un trovador con la versión de una banda punk-rock. Sin embargo, la elección de Los Miserables para coverear este tema tiene mucho fundamento en sus propias raíces como grupo. Su concepto del punk siempre ha estado más vinculado a la esencia de la canción de protesta que a aspectos formales de vestimenta o determinado tipo de sonido, por tanto, podríamos definirlos como una banda cercana a lo que se denomina “activismo”; y en ese flanco siempre buscaron canciones en las grandes figuras latinoamericanas, no necesariamente ligadas al rock, que enarbolaran esos mimos valores. Por eso es que la elección de “Te Doy una Canción”, plasmada en el disco “La voz del Pueblo” no es antojadiza, porque detrás de esa historia de amor hay otro mensaje ligado a la patria y al amor que se le profesa a ésta.

Musicalmente, la versión de Silvio Rodríguez, es la simpleza de su guitarra y la potencia de su entonación y lírica. Los Miserables, así como otros que han hecho versiones de este tema, miraban la versión original como un lienzo amplio para plasmar lo mejor de su propia propuesta y vaya que dieron en el clavo. El inicio es una buena batería que va in crescendo con el aporte de la guitarra eléctrica. La batería mantiene el ritmo y le da todo el estilo a la versión. El bajo tiene protagonismo como línea base y la guitarra hace juegos constantes en velocidad, lo que logra una versión más movida y con una cara distinta a la potente canción de Silvio; ahora, hay que situar el cover dentro del disco al cual pertenece, porque si lo escuchas como single puede que no te agrade, pero al oír el disco completo te queda la sensación de un circulo perfecto y la interpretación cobra un significado de mayor peso.

Sin duda que la versión de Rodríguez es muy poderosa y difícilmente algún cover logre superarla, pero los chilenos cumplen bastante bien con esta propuesta. No destrozan la original, no suenan aburridos ni fuera de contexto.

Por Macarena Polanco G.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *