2×1: “California Über Alles” Dead Kennedys vs. Brujería

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Un clásico muy de vieja escuela del punk rock de los insignes del estilo como los Dead Kennedys, llena de esa rabia e ironía de su voz emblema Jello Biafra, aunque ha estado bien controversial su significado y sus letras, ya que en algún momento se le catalogó de propaganda nazi debido a sus frases que se malentendieron totalmente (“Germany, Germany above everything”) y las alusiones al himno nacional alemán de su título, ya que la idea primal era todo lo contrario.

Las letras son un ataque contra Jerry Brown, el gobernador de California entre 1975-1983 (que fue cuando salió esta canción) y quien ha vuelto al poder desde hace algunos años, ya que lo que se canta es precisamente una visión nazi de América pero con la ironía de los DK desde la perspectiva pseudo fascista de Brown, quien en ese tiempo propuso políticas algo racistas, pese a ser del partido demócrata.

Una muy particular y bien readaptada a su estilo es la versión que pusieron los brutales cabrones mexicano-estadounidenses de Brujería en su último álbum a la fecha “Pocho Aztlan”, renombrándola como “California Uber Aztlan”, debido al acoso del gobierno californiano a los mexicanos, asunto que desde sus inicios han defendido.

Muy Poderosa, y con partes en español, una animal reversión de tremendo clásico.

Por Patricio Avendaño R.

2×1: “Fire” Jimi Hendrix vs. Red Hot Chili Peppers

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El sonido de los Chili Peppers siempre ha estado ligado a lo clásico, no hay duda de aquello. Pero el tema de la presencia de la guitarra en la banda y hacia donde orientarla siempre ha sido tema de debate entre sus músicos y productores, sobretodo en su primera etapa, donde el asunto no dejó de ser conflictivo al punto de causar enfrentamientos y hasta la salida y entrada de integrantes. Tras la llegada de Frusciante en el “Mothers Milk” empezaron las líneas más melódicas y las estructuras más complejas, cosa que en inicios el productor Michael Beinhorn no estuvo para nada de acuerdo, pero que finalmente logró que la banda saliera de un nicho basado más bien en su aprendizaje modo “tributo” a llegar a lograr su propia identidad. El tiempo le dio todo el favor a Frusciante y Beinhorn mismo ha concedido que el gran salto lo dio la banda gracias a la incorporación de sus nuevos sonidos y aportes, pero nunca sin dejar ese touch clasico en todo lo que hicieron.

El caso de “Fire” es una simbiosis extrema de destreza, sicodelia y experimentación emanada de la genial cabeza y dedos de Hendrix, un gran encuentro de lo que él llamó “la extensión de su cuerpo” llamada guitarra y esas distorsionadas formas de ver la vida y la mirada musical al borde de lo extremo que tuvo, lo cual se ramificó en cuantiosos árboles genealógicos del rock, siendo parte de grandes estilos actuales e influenciando a un sinfín de guitarristas.

Varios de ellos, por ejemplo, los dos genios de Chili Peppers, Hillel Slovak, enorme guitarrista de la primera etapa que lamentablemente murió muy joven (26 años) por sobredosis de heroína y que tiene bastante que ver con este tema; es más, éste tema (único con Slovak en el “Mothers Milk”, primer disco tras su muerte) es una especie de tributo a su aporte mencionándolo en algunas frases que cambian de la letra (“Mr. Huckleberry” como lo apodaban, por ejemplo) y que lo tocaban bastante junto a él en esos míticos shows en vivo (donde se presentaban sólo con una calceta en el pene), dejando claro que pese a la llegada del nuevo genio que causó aires de cambio, el sonido del RHCP de discazos como “Freaky Styley” o “The Uplift Mofo Party Plan” siguen siendo joyas en donde su visión fue muy significativa en la evolución que tuvieron.

En cierta forma es un doble tributo, al genio Hendrix, que siempre ha estado metido en el ADN histórico de los Red Hot Chili Peppers, como también a la memoria del legendario hombre de la guitarra de los primeros años de la banda:



Por Patricio Avendaño R.

2×1: “Dancing Days” Led Zeppelin vs. Stone Temple Pilots

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Led Zeppelin

‘Dancing Days’ tiene una cuestión única, algo electrizante. A veces cuesta asimilar que fue hecha hace tanto tiempo. Por su naturaleza fresca y cautivante, la verdad es que tiene ese nombre bien puesto, ya que te invita a bailar i por lo menos inevitablemente sube tu estado de ánimo, bailar mentalmente pero siempre de esa forma mágica que sólo te hacía bailar led Zeppelin, con mucho rock y potencia, pero con un groove y una onda solamente características de ellos.

No por nada la banda ha hecho tanta leyenda e historia, pues fueron una cruza y puente directo entre el blues vieja escuela y el rock duro, pero no fue solamente eso, pues era en el feeling que consiguieron los cuatro grandes de la banda en donde residió tal éxito y canciones inolvidables. Este tema ni siquiera está dentro de sus clásicos a nivel divino como otros, pero vaya que sí es un gran tema, ideado en el gran y místico viaje que hicieron Jimmy page y Robert Plant a Bombay, India en 1972 de donde recogieron grandes ideas orientales para sus futuros discos como donde pertenece , el “Houses of The Holy”.



STP

La verdad es que el grunge y el rock alternativo noventero le debe mucho a led Zeppelin. En muchas bandas podemos reconocer la influencia y ese sonido clásico y hippiento de los legendarios ingleses, y Stone Temple Pilots, sus integrantes y sobretodo Scott Weiland tomaron prestadas muchas cosas de ellos en su estilo. Para el “Encomium: A Tribute to led Zeppelin” un disco lanzado por grandes artistas que sonaban mucho en plena época noventera (4 Non Blondes, Blind Melon, Sheryl Crowe y hasta Maná) se lucen con su versión más reposada y acústica, que si bien no dista radicalmente de la original, le asoman una dosis de renovación bastante certera a manos de los hermanos De Leo y en la sutileza en voz del gran Weiland. La recordamos ahora:



Por Patricio Avendaño R.

2×1: “Sabbath Bloody Sabbath” Black Sabbath vs. Bruce Dickinson

En tiempos de amor y paz, había una banda en Birmingham que estaba en pleno proceso de creación de un monstruo ruidoso, que vendría a darle vida a todas las pesadillas, a las oscuras ambiciones de una generación, pero también a estructurar la base para dos corrientes que serían fundamentales en la música popular: el metal y el garaje.
Black Sabbath tiene una historia de la cual se ha hablado por décadas y cruza varias generaciones; de cada disco han emergido piezas esenciales para guitarristas, bajistas, bateros, cantantes de todas las corrientes musicales y, por lo mismo, debe ser una de las bandas más covereadas y homenajeadas, a través de tributos, por parte de otros músicos. Uno de los mejores tributos que se les ha hecho, fue el espectacular disco “Nativity in Black” I y II (el primero de 1994), en los cuales varias bandas totalmente consagradas, dieron vida a uno de estos homenajes haciendo covers de los himnos de la ya mítica banda de Birmingham. Y uno de esos himnos más representativos es “Sabbath Bloody Sabbath”.

BLACK SABBATH

El tema abre el disco homónimo de 1973 y es una composición realmente imponente, edificada en murallas de guitarras sumamente sólidas y con una batería contundente. Ozzy cruza la canción con mucha fuerza y elegancia, se nota que interpreta. El tema se pasea al son del riff, luego atraviesa un lado más melódico e incluso pincelea un hermoso fondo acústico. Su primer solo es derivado de la melodía, pero es igualmente majestuoso. En el minuto 3 se da una transición con la que entramos en terrenos desconocidos, lo que después se conocería como “ritmos progresivos”. La canción logra un carácter y corpulencia poco usual en esos años, forjando la escuela por las que pasarían nombres ilustres del movimiento, todo estaba por escribirse y “Sabbath Bloody Sabbath” tiene un código sonoro de manual. La melodía vocal tiene una rica mixtura que se combina equilibradamente con esos riffs poderosos; Iommi descarga la potencia de sus seis cuerdas demostrando que era posible regalar un nuevo enfoque, más delirante, según avanza el solo. Tras ello, el tema nos lleva por otra melodía desconocida para la época, vacío que sería llenado, décadas después, por Dimebag Darrell y su Groove Metal. Todo eso, más la colosal marcha de tanques, estructuran una canción visionaria, de escuela, y que por tanto, es difícil de reinventar en un cover.

BRUCE DICKINSON (GODSPEED)

La versión que el vocalista de Iron Maiden creó para este clásico, está ubicado casi al cierre de “Nativity in Black” y podríamos definir que es una de las apoteosis del disco. Bruce Dickinson estaba recién salido de Maiden y había editado recientemente el interesante “Balls to Picasso”, pero los fans no le perdonaban el alejamiento de la bestia por lo que su participación en este tributo lo acercaba, nuevamente, a las raíces de la fanaticada metal. Acudió a la, por entonces, desconocida banda Godspeed para armar este tremendo cover, donde su voz hace toda la diferencia. Gritando melodiosamente “the people who have crippled you/you wanna see them burn!”, ayuda a llevar el compás de unas guitarras implacables. “Sabbath, Bloody Sabbath/ Nothing more to do,” canta justo antes de una salida instrumental magistral. Una versión con mucho power y bastante virtuosismo de un individuo clave en la escena metal y que sabe que su voz es el 50% de la propuesta; en esta pieza histórica se luce, dándole un aire renovado a la interpretación y que llamó la atención de toda una nueva fanaticada noventera.

Muy buena versión que, si de tributos se trata, le rinde honores a su original con un sonido cargado a la guitarra, que la hace sonar noventera y actual, más los potentes altos y bajos de un prodigio vocal, como Dickinson, se transforma en un deleite a los oídos.”

Por Macarena Polanco G.

2×1: “Te Doy Una Canción” Silvio Rodríguez vs. Los Miserables

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La historia del canto latinoamericano de la última mitad del siglo XX, se caracterizó por 2 figuras preponderantes: el trovador y el cantautor. Hay muchas definiciones acerca de qué son y qué caracteriza a estos personajes, pero si hay algo que los ha unido es que ambos basan su trabajo en el verso y el canto, vehículo que han utilizado para canalizar, fundamentalmente, dos tipos de mensaje: relatos acerca del amor y el testimonial social. Y cuando nos preguntamos quiénes han llevado la batuta en Latinoamérica, y han marcado generaciones con respecto al canto, la trova y la observación de la sociedad, surge un nombre valorado y reconocido ampliamente: Silvio Rodríguez. El cubano acumula casi 50 años de carrera basando su mensaje en los dolores del pueblo latino, con tremendas poesías hechas canción; y dentro de su exquisito repertorio, hay 2 temas que el mundo y nuestros pueblos han hecho propios: “Ojalá” y “Te doy una Canción” las que, independiente del país donde se presente, lo obligan a callar su voz para dar paso al karaoke y a la euforia que provoca un tema de grandes proporciones.

Silvio es uno de los que estableció las bases de lo que se conoció, posteriormente, como la Nueva Trova, esa llena de libertad expresiva y originalidad.

“Te doy una Canción” es un magnífico ejemplo de esto. Al oírla se concluye que la letra fue inspirada en una mujer pero, como todas sus canciones, lleva escondido esa pasión por su patria y por sus ideologías. Es una de las canciones más difundidas y solicitadas de su discografía y, a la hora de analizarla, sólo podemos detenernos en la fuerza de su letra, en la intimidad de sus tres primeras frases, las que nos llevan a un in-crescendo emocional a medida que avanzan las palabras. Es difícil comprenderla en frío, porque está hecha para quedarse viva después que terminamos de escucharla. En definición, es una canción de amor pero, a la vez, de combate, y de uno muy elocuente, porque otros también leen lo subyacente y lo relacionan a la revolución cubana, a la cual el autor siempre ha hecho referencia a través de la canción. Cantar ha sido su aporte a esa lucha.

En “Te Doy Una Canción” su voz es tenue, calmada, y sólo la acompaña un constante guitarreo. A pesar de no tener ningún adorno se aprecia ambiciosamente poética y desprovista de toda carga: “Te doy una canción y hago un discurso/ sobre mi derecho a hablar/ te doy una canción con mis dos manos/ con las mismas de matar/ te doy una canción y digo patria/y sigo hablando para ti”.

Se escucha sobre disparos y balazos pero que no son de muerte, y los versos hacia la guerrilla no se sienten como un ejercicio destinado a imaginar la muerte.

Los Miserables

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Sin duda que muchos van a renegar de este comparativo. Dirán que no es posible enfrentar la obra de un trovador con la versión de una banda punk-rock. Sin embargo, la elección de Los Miserables para coverear este tema tiene mucho fundamento en sus propias raíces como grupo. Su concepto del punk siempre ha estado más vinculado a la esencia de la canción de protesta que a aspectos formales de vestimenta o determinado tipo de sonido, por tanto, podríamos definirlos como una banda cercana a lo que se denomina “activismo”; y en ese flanco siempre buscaron canciones en las grandes figuras latinoamericanas, no necesariamente ligadas al rock, que enarbolaran esos mimos valores. Por eso es que la elección de “Te Doy una Canción”, plasmada en el disco “La voz del Pueblo” no es antojadiza, porque detrás de esa historia de amor hay otro mensaje ligado a la patria y al amor que se le profesa a ésta.

Musicalmente, la versión de Silvio Rodríguez, es la simpleza de su guitarra y la potencia de su entonación y lírica. Los Miserables, así como otros que han hecho versiones de este tema, miraban la versión original como un lienzo amplio para plasmar lo mejor de su propia propuesta y vaya que dieron en el clavo. El inicio es una buena batería que va in crescendo con el aporte de la guitarra eléctrica. La batería mantiene el ritmo y le da todo el estilo a la versión. El bajo tiene protagonismo como línea base y la guitarra hace juegos constantes en velocidad, lo que logra una versión más movida y con una cara distinta a la potente canción de Silvio; ahora, hay que situar el cover dentro del disco al cual pertenece, porque si lo escuchas como single puede que no te agrade, pero al oír el disco completo te queda la sensación de un circulo perfecto y la interpretación cobra un significado de mayor peso.

Sin duda que la versión de Rodríguez es muy poderosa y difícilmente algún cover logre superarla, pero los chilenos cumplen bastante bien con esta propuesta. No destrozan la original, no suenan aburridos ni fuera de contexto.

Por Macarena Polanco G.

2X1: “What A Wonderful World” Louis Armstrong vs. Joey Ramone

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Un verdadero acierto musical es el que se engendró al momento de liberar esta canción, que tuvo su primera y gran versión en 1967 por Louis Armstrong, en plena etapa de muchos conflictos raciales en Norteamérica, una canción que tiene un punto de vista bastante positivo de la vida y augura un buen apronte en la mirada a futuro de ciertos acontecimientos.

La gracia de Louis Armstrong es que, con su tono tan peculiar y carrasposo, logra darle un gran grado de emotividad al tema, un tema que justamente fue hecho para eso, emocionar y dar esperanza, sobretodo en esa época donde mucha gente estaba sufriendo, tanto en USA por los derechos civiles como también por las numerosas batallas que se libraban producto de las consecuencias de la Guerra Fría.

“Veo arboles verdes, rosas rojas también
los veo florecer, para mí y para tí
y pienso que es un maravilloso mundo

Veo cielos de azul y blancas nubes
El dia glorioso y brillante, la oscura noche sagrada
y pienso que es un maravilloso mundo”

Escuchamos al maestro, que por cierto, en este tema difiere bastante de su estilo mucho más abocado al jazz:

El tema curiosamente tuvo más reconocimiento masivo dos décadas después cuando fue incluida en el gran film de 1987 Good Morning, Vietnam, dirigida por Barry Levinson y protagonizada por Robin Williams y de ahí en más se convirtió en un habitual de soundtracks, por lo que apareció como en otros dos grandes films como Doce monos (1995) y ¿Conoces a Joe Black? (1998), entre otros.

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Y si el tema ya era bastante emotivo, vaya que cobró más significado cuando, en el disco póstumo de Joey Ramone de 2002, apareció el sorprendente cover. Era Joey Ramone encarando la muerte entregándonos un disco bastante desgarrador, donde su nombre lo decía todo: “Don’t Worry About Me”. Con este tema Joey se despedía pero con una visión bastante esperanzadora del mundo, lo cual emocionó aún mucho más. El año 2001, antes de lanzar el disco, el gran vocalista de los Ramones murió de un linfoma dejando un pesar profundo en el mundo del rock y la música en general.

Por Patricio Avendaño R.

2×1: “Havana Affair” Red Hot Chili Peppers vs. Ramones

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Un clásico de los Ramones, parte del gran debut que trajo una avalancha de canciones emblema del punk, aunque ‘Havana Affair’ tiene su onda y estilo particular, con una letra muy inspirada en la paranoia de la Guerra Fría y de las redes de espionaje desplegadas a fines de los ’50, cuando muchos estadounidenses y anticomunistas eran elegidos como espías en Cuba bajo la amenaza de la bomba nuclear.

Con ese título, inspirado en el film ‘Affair In Havana’ (1957), el tema políticamente y de una manera sencilla cuenta la historia de este granjero que en plena crisis de la llamada “Bahía de los Cochinos”, es contratado por la CIA, en una época en que EE.UU. buscaba desesperadamente dar muerte a quien se convirtió en su principal amenaza: Fidel Castro.

Este tema la verdad es que enamoró a los Red Hot Chili Peppers durante bastante tiempo antes que la grabaran oficialmente, siendo tocado en sus shows relativamente seguido, pero no fue hasta 2003 que viera la luz una brillante versión en estudio, que distaba mucho de la original, con ese touch muy melódico que ya estaban teniendo los funky monks desde el “Californication”. Fue parte del álbum tributo a Ramones “We’re a Happy Family”, donde grandes como KISS, U2, Metallica y Marilyn Manson entre otros rendían tributo al influyente combo del punk neoyorquino.

Por Patricio Avendaño R.

2×1: “Renegades of Funk” Afrika Bambaataa vs. RATM

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En la historia del rap, Afrika Bambaataa tiene su nombre grabado a fuego. Desde mediados de los 80, llevó una antorcha revolucionaria que configuró al estilo nacido en los suburbios de New York. El denominado “padrino del hip-hop”, a medida que música y tecnología avanzaban hacia la era digital, rescató la esencia análoga y se dejó influenciar por la electrónica, el dance, el funk y el freestyle; guiando, de paso, a la prominente generación negra de emcís del Bronx.

Fue durante su primera cruzada, junto a su grupo SoulSonic Force, que editan el single ‘Renegades Of Funk’ en 1983 (y que luego aparece en el LP Planet Rock de 1986). Una canción que mezcla con una técnica aún amateur y en estado exploratorio, música y letra. Una especie de vanguardia suburbana que dejará positivas secuelas.

‘Renegades of Funk’ es una fusión ecléctica de ritmos altamente electrónicos –orientados por el productor Arthur Baker-, percusiones funk y el explosivo rapping de G.L.O.B.E., además del soporte R&B y afrobeat de las canciones sampleadas ‘Message From A Black Manby’ (The Temptations) y ‘Weyaby’ (Manu Dibango). Una mezcla sorprendentemente atípica para la época. A esta moderna propuesta se le llamó electro-funk (o hip-hop robot), y fue, según los entendidos, una llave maestra para el devenir del rap y todas sus derivaciones. Una prueba que no había límites para la composición desde las tornamesas.

Pero además, esta es una canción con alma. Afrika tuvo una gran incidencia en la formación y desarrollo de varios movimientos sociales que trabajaron contra el racismo y la violencia. Para él, todo el pueblo afrodescendiente era luchador y sobreviviente al status quo yanqui. Ese punto de vista político, lo fusionó con las rimas del rap, y escribió un manifiesto sobre cómo ha sido la historia de los pueblos oprimidos, enfatizando y apremiando a los líderes revolucionarios de EE.UU., desde el jefe indio Toro Sentado al activista Malcolm X, desde Thomas Paine a Martin Luther King. Todos eran los renegados del funk.

17 años después, la historia parece no haber cambiado mucho. La ola de violencia racial se incrementó estrepitosamente durante los 90 en el gran país de norte. Junto con ello –y cómo no-, las protestas de un pueblo que no cesa de defender sus derechos humanos y civiles. A su lado, los nuevos renegados de fin de siglo también tendrán a un portavoz mucho más ruidoso e incendiario que el mismo Bambaataa, desde la misma trinchera de la música.

Venidos de la costa oeste, Rage Against The Machine encarnó literalmente la rabia contra la máquina, siendo ésta la representación de todas las desigualdades sociales en la tierra madre del capitalismo y el racismo. Durante toda su carrera han abrazado la canción social, con una postura política tan clara como desafiante. Por eso, no resultó extraño cuando en el 2000 se “apropiaron” de este clásico del hip-hop y lo hayan transformado en una descollante canción protesta, y a su vez, en su carta de despedida, luego de su primera separación.

Perteneciente al disco Renegades, que compila una serie de covers de todos aquellos músicos que ayudaron a construir el sonido de RATM, y muy en la línea de sus acciones de confrontación, la banda liberó el single el mismo día de las elecciones presidenciales de EE.UU.: el 7 de noviembre de 2000, donde competían Bush vs. Al Gore. Una acción provocadora, casi anárquica.

Y tan poderosa como aquella manifestación, el sonido de esta nueva versión no tiene parangón con la original. Si bien es cierto, la composición de Afrika y SoulSonic Force es el prototipo de un sonido nuevo, lo de RATM es la maqueta final consolidada. Si bien no es una de sus mejores canciones, sí es uno de los mejores covers logrados. El trabajo fue de relojería, en la comparación con su original. Su espíritu de rescatar el funk y de filtrar todo lo techno hacia su power rock marca registrada fue la mejor decisión y su mejor propuesta. El protagonismo de la centellante línea de bajo de Tim Commerford, que intenta desgarrarnos nota a nota, mientras el subcomandante Zack de la Rocha hace su mejor rol de emcí, apropiándose del relato y saliendo airoso en el intento, hacen toda la canción. Las percusiones de Brad Wilk se van intercalando con la línea de ‘Apache’ (canción de la Incredible Bongo Band), cumpliendo la tarea, al igual que Tom Morello creando malabares con su guitarra, jugando con las cuerdas y sus efectos para emular los scratch de una tornamesa, sin dejar de lado sus efectivos riffs que dispara como cañón en el estribillo.

Además de rendirle tributo a Afrika Bambaataa, ‘Renegades Of Funk’ se transforma en la declaración de principios de RATM, en un homenaje a todas sus influencias. Un epílogo digno de una banda que siempre ha propuesto debate, que uso la canción como arma de protesta. Por eso uno entiende que hayan querido mostrar a todos los luchadores sociales que los ayudaron a entender la sociedad y que enfrentaron al sistema en su videoclip. Activistas, ideólogos, músicos. Revolucionarios. Martin Luther King, Muhhamad Alí, Angela Davis, Gil Scott-Heron, Curtis Mayfield, James Brown, Mummia Abu-Jamal, Che Guevara, Kurtis Blow, Run-DMC, Malcolm X, Huey Newton, Beastie Boys, Public Enemy, NWA, Big Daddy Kane… todos van pasando e intercalándose en una serie de imágenes que se mezclan con la acción insurgente de un anónimo protestante que va dejando distintos mensajes grafiteados sobre las paredes.

En sus primeros días, el hip-hop era frecuentemente amenazado con su extinción, tanto por censores como por críticos musicales alérgicos a este marginal estilo. Pero Afrika Bambaataa y su gente ayudaron a que el rap sea algo más que una rima callejera: a que se transforma en una cultura que, sin pretenderlo, un día se cruzó con el rock, y que gracias a eso podemos oír a Rage Against The Machine. Quizás, desde el principio la tenían clara: “No matter how hard you try, you can’t stop us now” (“No importa lo que hagan / Ya no pueden detenernos”).

Por César Tudela B.