Amen-Igorrr (2025): La sinfonía del caos absoluto

Amen-Igorrr (2025): La sinfonía del caos absoluto

Igorrr está de vuelta con un disco que no espera aprobación, pero que simplemente se impone. La banda francesa lanzó el 19 de septiembre su quinto álbum, “Amen”, y si te pareció que “Spirituality and Distortion” (2020) era como un carnaval barroco lleno de cambios inesperados y variedad de estilos, este nuevo trabajo resulta todavía más sorprendente y atrevido. “Amen” esta vez más allá de lo que encontrábamos surrealista musicalmente: mezcla metal extremo, música barroca, electrónica experimental y sonidos orientales, propio de su propuesta musical avant garde que los ha diferenciado en los últimos 10 años.

Gautiere Serre, líder, compositor y productor de Igorrr no se conforma con nada en pos de experimentar y cruzar todas las líneas posibles: cuernos, percusiones tibetanas, un yunque, un theremin y un gong modificado son utilizados para crear ambientes imposibles que se mezclan con black y death metal. Su meta, crear canciones que se movieran entre lo espiritual y lo divino. Además convocó a un coro de 15 cantantes soprano, para grabarlos directamente dentro de un monasterio en Nice, lo que aportó un reverb natural, haciendo algo así como si un edificio mismo se convirtiera en un instrumento más de la propuesta litúrgica y extrema. Y es que si en sus anteriores discos la música se sentía como un carnaval, ahora suena como un réquiem distorsionado que mantiene su particular estilo.

El álbum comienza con “Daemoni”, una introducción intensa que te sumerge directamente en el caos. No es un inicio fácil, pero sí muy potente. “Headbutt”, resume la esencia de Igorrr: lo sublime y lo grotesco cabalgando con jinetes sin cabeza y sin dirección. Un piano se mezcla con efectos electrónicos y ópera, antes de explotar en death metal extremo. Por su parte “Limbo” va entre lo sacro y lo violento, mientras que “Blastbeat Falafel” presenta un viaje oriental apadrinado por Trey Spruance, en uno de los momentos más esquizofrénicos del álbum.

“ADHD” es una canción ruidosa que desafía tus neuronas y oídos, pero que al final logra un equilibrio teatral y barroco. “2020” es un visceral grindcore de solo 12 segundos, una cachetada que no esperabas, más que una canción, insanidad pura. “Mustard Mucous” e “Infestis” regresan al sonido intenso del black y death metal. “Ancient Sun” ofrece un breve descanso antes de que “Pure Disproportionate Black and White Nihilism” nos lleve de nuevo al caos. El hermoso interludio “Étude n°120” y el cierre “Silence” suavizan el ambiente con guitarras y piano, dándonos un final épico y tranquilo, pero que nos deja aplastada en la cabeza la idea de qué no sabemos bien que es lo que acabamos de experimentar.  

Amen es un disco extremo, es caótico pero meticuloso, brutal y calmado, complejo pero directo. Exige entrega total y desprejuicio auditivo ya que puede descolocar a quien busque fórmulas más convencionales; pero para quienes acepten el desafío, la recompensa lo vale, una misa oscura que reconfirma a Igorrr como un alquimista del ruido y metal moderno.

Por Lilith Dunkel 

Compartir:
Share

Nacion Rock

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *