Amon Amarth y Powerwolf animaron una verdadera fiesta vikinga en el Caupolicán.

Amon Amarth y Powerwolf animaron una verdadera fiesta vikinga en el Caupolicán.

Qué gran noche de metal europeo vivimos en el Teatro Caupolicán junto a Amon Amarth y Powerwolf. Inolvidable para los fanáticos chilenos que llenaron el tradicional recinto del centro de Santiago para disfrutar una vez más de la fiesta vikinga y por primera vez junto a los alemanes de Powerwolf que tuvieron a la afición prendida de principio a fin. 

Todo comenzó a las 19:30 en punto con los nacionales de Bonebreaker que abrieron la histórica jornada. Siempre es bueno calentar motores antes de presentaciones de este estilo y esta fue la banda correcta para asumir dicha responsabilidad gracias a un arsenal de canciones muy al hueso, literalmente. Un thrash/death metal de exportación que nos hizo recordar en algunos pasajes a Pantera o Sepultura. 

Los hombres lobos encantaron a Chile

Powerwolf salió a las 20 hrs a escena y seguía llegando gente al teatro, a esa altura ya teníamos una cancha virtualmente llena. Los alemanes vienen de tocar en varios festivales europeos y en distintos países del viejo continente, por lo que su arribo a Latinoamérica era muy esperado y el público así lo hizo notar. Vítores y cánticos esperaban a la agrupación que se lució con lo más calado de su discografía.  

Los hermanos Wolf, quienes están a cargo de las guitarras, junto a su vocalista Attila Dorn y el tecladista Falk Maria Schlegel son unos tipos realmente carismáticos, quienes interactúan constantemente con el público y eso transforma sus conciertos en toda una experiencia. De hecho, Falk Maria, quien realmente se llama Christian Jost, es una especie de animador que en ocasiones toma tanto o más protagonismo que el propio Attila. 

Fue una hora ininterrumpida, sin Encore, en que los cinco alemanes dejaron en claro el porqué de su popularidad. Definitivamente es una de las bandas más entretenidas en la escena Power Metal en la actualidad y si siguen así,pasarán a la historia tanto por sus temas, como por sus presentaciones. Con temazos como Armata Strigoi, We Drink your Blood o Werewolves of Armenia, me atrevo a decir que Powerwolf seguirá sumando fanáticos en Chile, y si cumplen su promesa de volver pronto, seguramente lo harán a lo grande.

Bienvenidos a la fiesta vikinga

Luego de haber disfrutado de Bonebreaker y Powerwolf, era hora de ir al plato de fondo, a la fiesta vikinga. Pasada las 21.30 hrs, Amon Amarth hacía su aparición en el escenario y el teatro era una caldera luego de la intensa presentación de Powerwolf. Los suecos saben que en Chile son muy bien recibidos y público respondió a la altura de lo que estamos acostumbrados a ver. La energía que había en el ambiente era realmente potente. 

Su vocalista Johan Hegg se comunicó en español buena parte del show, con frases simples pero muy bien pronunciadas. “Bienvenidos a las fiesta vikinga”, fue la invitación a dejarlo todo en la cancha y dejarse llevar por estos nórdicos que a la usanza de sus antepasados siguen conquistando tierras, pero esta vez a través de la música. 

Son años de carrera, por lo que Amon Amarth se puede dar el lujo de tener un setlist de gran nivel, además que su último trabajo llamado Berserker, tiene varios temas de gran factura, los que por supuesto estuvieron incluidos en la noche vikinga del Teatro Caupolicán.

En el afán de reportear y no perder detalles de lo que está pasando en todos los sectores del show, a ratos miraba a la mesa de sonido y el equipo técnico de ambas bandas esbozaban sonrisas y comentaban entre ellos cada vez que el público se volvía loco saltando o se manifestaba de manera particular. Incluso con los cánticos de moda contra Piñera o los pacos no podían disimular sus caras de sorpresa y de no entender nada. 

Deceiver of the Gods, First Kill, The Way of Vikings o Twilight of the Thunder God fueron algunos de los imperdibles de la noche. Amon Amarth ha demostrado a través de sus últimos cinco discos que saben hacer temas inolvidables y hechos para tocar en vivo, donde se desata la locura. Los hijos de Odín disfrutaron tanto como nosotros lo ocurrido esta calurosa noche de marzo, donde la hinchada metalera no falló. 

El foco de esta mágica noche estuvo en varios aspectos. Bueno, es obvio que las canciones son la esencia de todo esto, pero ¿Qué sería de la música sin la mística de sus ejecutores o sin la esencia de su fanaticada? En fin, son muchos los aspectos a criticar o analizar y no podemos más que quedarnos con el fiato que se sintió anoche entre las bandas y la gente. Asimismo la mezcla interesante que se dio al ver dos bandas tan distintas, pero complementarias como Powerwolf y Amon Amarth. 

Por Jorge Silva C.

Fotos: Jerrol Salas