Arctic Monkeys en Lollapalooza: Calidad y elegancia

El número de cierre de Lollapalooza nos trajo La sobriedad y estilo que es lo que ha caracterizado esta nueva gira de los Arctic Monkeys desde aquel primer show en Mayo de 2018 en California. Ayer pudimos presenciarlo desde primera mano, con unos Arctic apostados en el escenario como una banda más profesional y madura que nunca, con una puesta en escena elegante y una entrega centrada netamente en la calidad musical. Luego de haber recibido la descarga de una hora y cuarenta y cinco minutos de show, solo esas conclusiones pudimos sacar tras un show al borde de lo perfecto, en que el único pero que pudo tener es el set de canciones (lo cual es antojadizo dependiendo de tu gusto discográfico), pero que  estuvieron demasiado inclinadas a su nuevo álbum de estudio, “Tranquility Base Hotel & Casino”, pero también subrayando justamente lo que Arctic quiere mostrar a sus fans, su “nueva” cara o la evolución de lo que ya habíamos visto desde 2013.

El principio fue auspicioso, la canción- a estas alturas adorada- “Do I Wanna Know” arrancaba todo, uno de sus hits más venerados de “AM” (2013) y provocando los primeros cantos en masa de la noche. “Crawling back to you!!” sonaba fuerte en esa masiva concurrencia que se mezclaba con gente que iba y venía desde distintos escenarios. “Brianstorm” prendía más las cosas. El primer disco no fue olvidado, lo cual agradecimos bastante: “I Bet You Look Good on the Dancefloor” hizo remecer el escenario VTR y con ‘Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair’ las guitarras de Alex Turner y Jamie Cook sonaban exquisitas, en un punto máximo de afinación cruda y punzante, acompañadas por una banda totalmente metida en el show, para qué hablar del otro gran protagonista de todo, el baterista Matt Helders, que cual Keith Moon de The Who se roba las miradas y atención por muchos trazos de tiempo, y ayer estuvo muy sólido.

Es importante ver cómo ha crecido la banda y la pasión con que interpreta Turner las nuevas canciones: ‘One Point Perspective’, ‘Four out of Five’ y la que daba nombre al disco, con una banda seria y compenetrada, Turner sintiéndose grato sentado al piano y con un temple de crooner envidiable. El “Humbug” fue citado también y una extraordinaria versión extendida de “Crying Lightning”. Turner no evidenciaba ni una gota de cansancio al momento de despedirse por primera vez del escenario.

‘Star Treatment’ es la canción más salida de libreto del nuevo disco y que parece que es la que más le gusta interpretar a Turner y dos golazos del “AM” fueron las elegidas para el cierre, como “Arabella” y la infalible “RU Mine”, que sacó a la masa de letargo hipnotizante a que nos sometieron con sendas interpretaciones para moverse y saltar pese al cansancio de muchos de una larga jornada.

Foto por Bastián Cifuentes

Mejoró en sonido, estilo y contundencia global de espectro musical con respecto a sus pasadas anteriores indudablemente. La banda saca adelante su carrera tanto en estudio como en vivo y ahora la gran pregunta es cuál sería el nuevo paso de la banda, si se mantendrá en esta apuesta sobria o volverá al extraordinario rocanrol y desenfreno de sus raíces. Está por verse, lo claro es que les queda mucho por delante. Era el sólido cierre de Lolla y los fuegos artificiales hacían tronar Parque O”Higgins para abrochar tres jornadas de mucha música y grandes momentos.

Por Patricio Avendaño R.

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