Cancionero Rock: “Burden in My Hand”- Soundgarden (1996)

Luego que Soundgarden ya se había probado la corona dentro del rock alternativo de los ’90, gracias a esa tremenda placa llamada “Superunknown” llena de hits, canciones de poderío rockero inmenso, gancho y también mucha oscuridad, la banda siguió un poco en la senda del éxito, pero podríamos decir que se acentuó esa lírica oscura, depre y a veces trágica, algo que marcó siempre el devenir de la banda. Para “Down On The Upside”, su quinta placa, hubo un tema que hablaba abiertamente en la letra de Chris Cornell del asesinato de una chica y todo lo que eso conlleva.

Si bien, muchos no la han querido leer tan literal, defendiendo la teoría de la metáfora y que esta mención femenina del tema refiere a la heroína (una época en que casi todo lo que se escribía grunge era asemejado con la droga predilecta de los rockstars), han habido algunas declaraciones de sus propios integrantes de que en el tema sí se habla de un asesinato a una mujer.

En efecto, fue el guitarrista y compositor Kim Thayil quien se refirió al tema tanto por su contenido como por su música en la Rolling Stone hace unos años:

“Tiene ese “elemento del rock clásico”, pero no sé, pensé que “Black Hole Sun” también podría haberlo tenido. Pensé en “Burden in My Hand”  como una contemporánea “Hey Joe”. Pensé que había algo en la melodía, la letra y la sensación: el tipo de incomodidad y belleza emocional en general de la canción era muy similar a ese tipo de belleza retorcida que “Hey Joe” provocó.”

Recordemos que Hey Joe”, popularizada por Jimi Hendrix, habla precisamente de un hombre que dispara a su esposa en un pueblo del sur de Estados Unidos, y que planea huir hacia México para escapar de una segura condena a muerte. En el caso de este tema lleno de melodía y grandes momentos con las guitarras y una interpretación enorme de Chris Cornell, ocurre algo parecido:

“I shot my love today, would you cry for me?” (Le disparé a mi amor hoy, ¿llorarías por mí?) y “I left her in the sand, just a burden in my hand” (La dejé en la arena, tan sólo una carga en mi mano). También canta: “Just a burden in my hand, just an anchor in my heart…” (Tan sólo una carga en mi mano, tan sólo un ancla en mi corazón), lo que clava en su corazón con esa ancla es una inmensa culpa, por cierto, aunque en la letra nunca se deja muy claro porqué mató a la chica, pero sí se complementa todo con letras muy fuertes: “So kill your health and kill yourself/And kill everything you love/And if you live you can fall to pieces/And suffer with my ghost” (Así que mata tu salud y suicídate/Y mata a todo lo que amas/Y si vives puedes hacerte pedazos/Y sufre con mi fantasma). Algo que suena escalofriantemente profético sobre todo viniendo de Cornell.

Sin embargo, por esa fuerte metáfora, esa pena, angustia, desahogo y mucho más, es una de las mejores canciones de los ’90 y una favorita del disco de muchos. Hoy la recordamos:

Por Patricio Avendaño R.

Conciertos que hicieron historia: Cheap Trick at Budokan (1978)

Muchos pueden jactarse de aplicar el concepto Big in Japan, pero nadie lo pudo llevar a tal extremo como Cheap Trick: una banda anglosajona que no era nadie en su país de origen, pero que en la tierra del sol naciente se transformó en todo un fenómeno. Los oriundos de Rockford, Illinois, lo tienen claro: después de publicar sus primeras tres placas de estudio, entre 1977 y 1978, todavía estaban lejos de sacar números positivos.

El bajista Tom Petersson recordó ese periodo en entrevista con La Tercera, el año 2017: “Tuvimos buenas reseñas, como en Rolling Stone, pero el grupo no vendía. El sello discográfico estaba avergonzado, no sabía qué hacer con nosotros; nos decían la gente no los entiende, ustedes se ven muy raros. O nos aconsejaban cosas como deberían vestir a su guitarrista como Hendrix, o a su baterista como Bowie. Suenen comerciales, suenen como Foreigner, era otra. Todos estaban en nuestra contra; si esto hubiera pasado hoy, nos habrían desechado”.

Como parte de su primer tour en latitudes asiáticas, dieron conciertos en Fukuoka, Nagoya, Osaka y la capital. En esta última se contemplaron dos fechas —pactadas para el 28 y 30 de abril de 1978, ni más ni menos que en el Nippon Budokan; un estadio cubierto que bordea las 12.000 personas de capacidad. El baterista Bun E. Carlos nos orienta con lo estrictamente burocrático: “En Japón, CBS/Sony estaba dividida en dos compañías. Ellos decidieron que cada banda de Epic, o Columbia, fueran y grabasen su show; para sacarlo a la venta como una serie de discos Live at Budokan. El de Bob Dylan, y el nuestro, fueron los primeros en publicarse”. Lo que explica que al comienzo el anunciador diga: “¡De acuerdo, Tokio! ¿Están listos? Denles la bienvenida a los artistas de Epic: ¡Cheap Trick!”.

Pero lo que se toparon, apenas bajaron del avión, fue una avalancha de fanáticos; 5.000 de ellos que los esperaban en el aeropuerto —“veíamos por la ventana y nos preguntábamos si venía alguien famoso en primera clase”, dirían luego. Para la banda, según palabras del vocalista Robin Zander, fue vivir su propia Beatlemania por una semana; asediados por completo y tratados como superestrellas. Tomados por la más grande sorpresa, el bajista añade en retrospectiva: “Tuvimos un elemento de suerte. Resaltamos porque la gente no nos comprendía, y porque creía que éramos graciosos. ¿Qué ocurre con estos sujetos? Decían. Por un lado, cantábamos una canción de amor; y por el otro, una sobre suicidio y asesinatos en masa y prostitutas”.

Los conciertos, está demás decir, fueron dinamita pura. El mismo repertorio ambas noches, cada una llegando a las 19 canciones interpretadas; tirando toda la carne a la parrilla —yendo más allá de los tres trabajos que ya tenían bajo el brazo; y dicho sea de paso el último de ellos, Heaven Tonight, fue lanzado apenas una semana antes. Surrender fue la carta fuerte, un single promocional que literalmente venía salido del horno; y que como Lado B tenía otro tema igual de potente: Auf Wiedersehen. Otras sólo habían sido tocadas en vivo, sin aparecer en ninguna parte; es el caso de Lookout, Can’t Hold On y Goodnight Now. Need Your Love también, pero esa terminaría integrando su siguiente disco de estudio —Dream Police (1979).

Se valieron de un par de covers, previamente grabados, de Terry Reid y The Move. Pero hubo otro, un antiguo clásico de Fats Domino, que figuraba nada más en sus directos: Ain’t That a Shame. Y fue la versión de este concierto que la unió de manera imperecedera a la carrera de Cheap Trick; mucha gente pensando, de hecho, que es escrita por ellos.

El caso de I Want You to Want Me merece análisis aparte. Escrita por el guitarrista Rick Nielsen —y según ha dicho, como una burla a las simplonas y repetitivas canciones pop de amor. Figuró en el segundo álbum, In Color (1977), pero pasó sin pena ni gloria. Aun así, por aquel entonces, era tocada de forma regular hasta que terminaron apartándola. Tan sólo unos minutos antes de salir al escenario, en esa pequeña gira japonesa, decidieron volver a incluirla como recomendación de su mánager; casi por azar, para cubrir el tiempo que tenían establecido. Fue la toma del Budokan la que les terminó salvando el pellejo, alzándolo como uno de sus más grandes éxitos. Una situación calcada a la que pasó Kiss con Rock ‘N’ Roll All Nite, y su placa Alive! (1975).

Por falta de tiempo para mezclar un álbum doble, se seleccionaron sólo 10 canciones que formaron parte del lanzamiento —que en todo momento se contempló de manera exclusiva para el mercado japonés. Tom Petersson vuelve a referirse: “La carátula era horrible, pero nuestro mánager nos dijo que no nos preocupáramos, que nadie la verá en América”. Puesto en las estanterías en octubre de 1978, Cheap Trick at Budokan continuó el boom que ya poseían en territorio nipón; pero que con el pasar de los meses llegó de polizonte, más a la mala que buena, y puesto hasta el cansancio en radios locales —para luego comenzar a venderse la versión importada, venida desde Japón.

Por la alta demanda fue comercializado en febrero de 1979, con bombos y platillos, en Estados Unidos. Lo que, por supuesto, fue un éxito avasallador para el grupo; el más grande que jamás tuvieron y volviéndolo su mejor legado. Tanta fama fue la que hubo allí, que hasta le alcanzó al mismo Budokan de hacerse un nombre a nivel mundial —sin contar que, con el pasar de las décadas, se terminó contando con el primero de los shows de manera íntegra; inclusive apareciendo el video del mismo en el marco del 30° aniversario.

Anneke Van Giersbergen junto a VUUR y Delain en Chile: La intensa devoción por las musas

Ya hace algunos meses se venía anunciando el regreso a nuestro país de la queridísima Anneke Van Giersbergen junto a su banda VUUR, esta vez lo harían en compañía de sus compatriotas Delain, lo cual presagiaba un evento imperdible en un domingo especial para los amantes del metal y el sonido de las voces femeninas al frente.

La cita comenzó temprano y si hay algo que destacar, es la producción a cargo del evento, ya que estuvo impecable en cuanto a los horarios, comenzando puntualmente a las 19:30 hrs, de la mano de la vocalista nacional Caterina Nix y su banda. La cantante aprovechó la oportunidad para mostrar parte de su nuevo trabajo, el cual saldrá el 14 de junio bajo el título de “Furyborn”, en lo que sin duda fue un gran show de apertura en donde se destacó el gran sonido de los músicos y la calidad vocal de Caterina, quien hace rato viene realizando un impecable trabajo, el cual la proyecta como una de las grandes voces femeninas del metal actual.

Delain

El Teatro Cariola de a poco comenzaba a llenarse y muchos esperaban con ansias la tercera presentación de la agrupación Delain, quienes hicieron su entrada a las 20:30 hrs, siendo recibidos con fervor por gran parte de los asistentes. El comienzo fue potente con “Go Away” y “Suckerpunch”, seguido de la intensa “The Glory and the Scum”, desde un principio destaca la gran puesta en escena de la banda y la pulcritud de los músicos en sus respectivos instrumentos; ahí estaba Timo Somers en guitarra, Otto en el bajo, haciendo un gran trabajo en las bases, el baterista Joey de Boer y las atmosferas de Martijn Westerholt en los teclados.

La vocalista Charlotte Wessels en todo minuto demostró un gran desplante sobre el escenario, interactuando en cada canción con el público y a pesar que en algún momento pidió disculpas porque su voz no se encontraba en las mejores condiciones, esto jamás se notó, ya que sus interpretaciones siempre se escucharon con un gran manejo en lo técnico.

Uno de los momentos más intensos se vivió con tema “Sing to Me” en donde el público se entregó con todo, puño en alto y saltando, al igual que en “Don’t Let Go” en donde Charlotte invita a cantar, saltar y gritar al ritmo de la canción, logrando convertir todo en caos y fiesta.

Indudablemente, lo de Delain fue realmente intenso, un show de un poco mas de una hora y que cerró con “We Are the Others”, “Hunter’s Moon” y la final “The Gathering”, la cual coronó una noche que no defraudó y que dejó a los asistentes con el ánimo arriba, más que preparados para disfrutar lo que sería el plato fuerte de la noche.

Vuur

Anneke Van Giersbergen tiene la admiración y el cariño del público chileno desde hace mucho tiempo, por eso juega de local y ratifica, cada vez que nos visita, el estrecho lazo que la une con la fanaticada, lo que se vio expresado desde el primer minuto que la banda pisó el escenario. La canción encargada de abrir el set fue la potente “Time – Rotterdam”, seguida de un hermoso clásico, “On Most Surfaces (Inuït)” del disco “Nighttime Birds” de The Gathering, lo cual, sin duda emociona y enloquece a todos los presentes.

Al ver a Anneke sobre el escenario, se produce algo mágico, tiene un carisma especial, algo que va más allá de su talento y su hermosa voz, es algo difícil de explicar y quizás es esto mismo lo que hace que su trabajo sea tan respetado y querido. Ella en todo momento se muestra sonriente, logrando siempre una gran cercanía con el público y también con los músicos que componen su banda: Ed Warby en batería, Jord Otto y Ferry Duijsens en guitarras y Johan van Stratum en bajo, los cuales hacen gala de un poder eximio a la hora de tocar.

Avanza el espectáculo y VUUR repasa algunas de las canciones que componen su único álbum a la fecha “In This Moment We Are Free – Cities” (2017), pero Anneke también se da el espacio para repasar canciones de otros proyectos como “The Storm” perteneciente a The Gentle Storm o la gran “Fallout” de Devin Townsend Project,  logrando un pequeño equilibrio con las distintas etapas de su carrera.

La cantante se da el tiempo de grabar con su celular el típico chi chi chi, el cual, el público responde inmediatamente, generando un acercamiento y complicidad mayor, en este mismo contexto, nos encontramos con “Sail Away – Santiago “, composición dedicada a nuestra capital en otro de los momentos altos de la jornada. Cercano al final, la banda da paso a otro recuerdo de The Gathering con “Strange Machines “, coreada y saltada por la totalidad de la cancha, en un broche de oro para una gran presentación de Anneke y compañía, quienes se despidieron entre sonrisas de un público que ovacionó cada canción que interpretaron y que poco les importaba que a la misma hora se estuviera emitiendo el último capitulo de la serie Game of Thrones, y es que la devoción que despierta Anneke Van Giersbergen y cada uno de sus proyectos, supera cualquier cosa.

Fotos:  Lilian Fernández ( @lilith.fer.ph )

 

“Are you ready for my english song?”: 15 canciones de bandas en español con frases y coros en inglés

Así como estuvimos comentando bandas anglo con frases español hace poco, grandes bandas latinoamericanas se han atrevido a escribir canciones en inglés o han introducido coros en partes de las líricas con uno de los idiomas más hablados en el mundo. Unos cuantos han sabido dejar su huella con el pasar de los años como es el caso de Los Prisioneros y su clásico “We Are Sudamerican Rockers” del disco El Casete Pirata, que además tuvo un video clip que marcó la historia de la música, debido a que fue el primero en ser rotado en la edición latina de MTV (Music Television).

Otros como Molotov han ido más allá y han puesto frases y coros –algo irónicos- como en la letras del disco Dance and Dense Denso del 2003 y que incluye la polémica “Frijolero”. “Don’t call me gringo / You fuckin’ beaner / Stay on your side / Of that goddamn river / Don’t call me gringo / You beaner”, reza parte de una de las canciones más aplaudidas de la tercera placa de los mexicanos.

Casos y ejemplos hay variados, desde los ganadores al Grammy Latino La Ley, los multiculturales franco-españoles de Mano Negra, la jocosa “Inglishzong” de los Chancho en Piedra o los metaleros nacionales Dorso, que hacen de sus canciones un divertido spanglish siempre. Sin embargo, también hubo solistas, como Andrés Calamaro que encajó las palabras “Clown” y “Down” en una de sus mejores composiciones como es “Loco”.  En esta pasada, los dejamos con algunos videos de canciones que practican con la lengua inglesa en toda su letra o en frases y coros.

Los Prisioneros – “We Are Sudamerican Rockers”: “We are sudamerican rockers”

La Ley – “Auto ruta”: “The skin / the beat / the skin”

Molotov – “Frijolero”: “Don’t call me gringo”

Los Pericos – “Ritual de la banana”: “Why don´t you come to my house?”

Andrés Calamaro – “Loco”: “delante de un mimo de un clown hoy estoy down violento down radical”

Chancho en Piedra – “Inglishzong”: “Are you ready for my english song?”

Plastilina Mosh – “Millionaire”: “baby i’m a millionaire (caching, caching, caching, caching)”

Mano Negra – “King Kong Five”: “Now listen to the beat / The beat of the song song”

We Are The Grand – “Save Me”: “Now I start to remember / They joyfull person I used to be”

Criminal – “Incubus”: “Possession / Submission / Repression”

Sumo – “Los Viejos Vinagres”: “Dale, dale con el look / Pero no te mires como Captain Cook”

Ska-P – “Welcome To Hell”: “El tiempo se me acaba why no lo puedo detener / Eh brother, welcome to hell”

Los Tetas – “Corazón de Sandía”: “Buenos / días I wake up in the morning and I ate a sandía”

Dorso – “Vampire Of The Night”: “Aberraciones Sexuales Nocturnas / Sexual Aberrations / Inside Of The Tumba”

Caramelos de Cianuro – “Surfer Girl”: “Dónde estás mi Surfer Girl / Dónde estás mi Surfer Girl”

Discomanía: “Born Again”, cuando el negro de Black Sabbath se tornó púrpura

Para 1983, cuando los de Birmingham debían grabar su 11° trabajo de estudio, se encontraban a la deriva; sin Ozzy Osbourne o Ronnie James Dio tras el micrófono. Pero terminaron encontrando un candidato en Ian Gillan. El otrora vocalista de Deep Purple, la voz de Smoke on the Water. Desde que dejó los púrpuras, en 1973, se concentró en sus propios proyectos: Ian Gillan Band (1975-78), seguido de la faceta heavy metal en la agrupación Gillan (1978-82); pero ninguna lo posicionó mucho en los radares.

Cómo fue que se pasó de aquello a esto, los protagonistas ni siquiera lo recuerdan. El cantante se refirió al tema, en una entrevista reciente a SiriusXM: “La forma en que comenzó fue sólo porque nos emborrachamos juntos una noche. Fui a tomar una copa con Tony Iommi y Geezer Butler, y terminamos debajo de la mesa. Y no puedo recordar mucho más de lo que sucedió. Pero recibí una llamada de mi mánager al día siguiente diciéndome: ¿No crees que deberías llamarme si vas a tomar decisiones como esta? ¿De qué estás hablando? Le dije. Bueno, aparentemente tú… Acabo de recibir una llamada, acordaste unirte a Black Sabbath”.

 

De antemano se acordó un plan que abarcaría un año, para hacer un disco y su correspondiente tour mundial. Y si había que hacer algo así, había que hacerlo de la mejor manera: se volvió a convocar al baterista original, Bill Ward, que llevaba ausente los últimos tres años por problemas de alcohol; justo después que terminó de grabar Heaven and Hell (1980). Esta vez acuartelados en una vieja mansión en Oxfordshire, se grabó el material en apenas un mes; producido por la misma banda y Robin Black. Del proceso, Gillan tampoco lo tiene muy claro: “No vi mucho de ellos. Eran personas nocturnas, durmieron todo el día y trabajaron toda la noche. Me levantaba por la mañana, preparaba mi desayuno; iba al estudio, para escuchar lo que habían grabado la noche anterior, y escribía una canción sobre ello”.

Con una producción que dejó que desear, Born Again se lanzó al mercado el 7 de agosto de 1983. Como portada se utilizó de base la imagen de un bebé llorando, publicada en una revista a fines de los 60’s; aunque aquí fue modificada hasta darle un aspecto demoniaco, incluyendo colores contrastados.

A la izquierda la imagen original, revista Mind Alive.

Se le da el vamos con la acelerada Trashed, el único single promocional, muy en la sintonía mundana del nuevo integrante. Él mismo la desmenuza: “Fue una historia real acerca de una pista de carreras y demasiada bebida; girar un auto, chocarlo y ponerlo al revés” —pudiendo hermanarse con Speed King, de Deep Purple. La instrumental Stonehenge sirve de puente para llegar a Disturbing the Priest, que parte estridente y de forma paulatina va adquiriendo la vibra monolítica característica de Sabbath. Pese a que religiosos la catalogaron como diabólica, los aludidos han dicho que se basó en un hecho real: la banda ensayaba a puertas abiertas y fueron interrumpidos por un sacerdote. Lejos de tratarse por lo que tocaban; sólo se quejaba por el alto volumen, que molestaba a los residentes de la iglesia próxima a donde se encontraban.

The Dark, con menos de un minuto, juega como introducción para el tema que más se le recuerda a esta encarnación: Zero the Hero. Le continúa Digital Bitch, que aborda a la caprichosa hija de un magnate de la computación; pero es imposible no hacer un alcance, con aquel título, a lo que desencadenó la explosión informática del siglo XXI.

La canción homónima, Born Again, es el elemento épico y que se toma su tiempo para desarrollarse. Se pueden hacer paralelos, en esa letra introspectiva, con lo que pasaba en el núcleo de Sabbath durante esa época; pero lo que destaca es la forma de la lírica, como si hubiese sido escrita por el ya mencionado Ronnie James Dio. Tras la ganchera Hot Line, más rockera que metalera, el cierre queda en manos de Keep It Warm; una power ballad en clave heavy hecha por Gillan para Bron, su novia de por aquel entonces y futura esposa.

En cuanto a ventas, fue el que mejor posición alcanzó desde Sabbath Bloody Sabbath (1973). Pero lo que le restó impacto y masividad apunta al hecho de que pasada la gira, todo el material entró al olvido permanente; por ambas partes una vez se disolvió la sociedad —sin contar que más de uno se ha referido que, a pesar de la calibre de las canciones, les disgusta la calidad que ni remasterizaciones han conseguido mejorar. Al resto nos quedó un álbum que fue único en su especie, que unió dos mundos respetadísimos —que en el fondo era un supergrupo con todas sus letras; y que de una forma u otra terminó ganando el estatus de culto.

Hermanita ven conmigo: 15 canciones de rock anglo mezcladas con frases y coros en español

El español es una lengua romance que procede del latín hablado. El inglés es una lengua germánica occidental que surgió en los reinos anglosajones. Hace un par de años la Real Academia Española (RAE) causó noticia al incluir el vocablo espanglish -forma de hablar muy común de los latinos que viven en Estados Unidos- en sus ediciones debido a la presión de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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Dejando las formalidades, pero tomando en cuenta la mezcla de los idiomas, nos podemos centrar en que durante gran parte de la historia de la música, grandes baluartes del rock han hecho canciones que mezclaron el inglés con partes en español, algunas bien complicadas de descifrar y de describir como fue lo realizado por The Clash en “Should I Stay or Should I Go” o “Spanish Bombs”. Sin embargo, tenemos otros ejemplos de bandas que han sabido combinar muy bien ambas lenguas como Pixies en “Isla de encanta” o  The Mars Volta con “L’Via L’Viaquez”.

En la siguiente lista, les dejamos varios ejemplos de bandas que incorporaron el español en canciones con gran parte de su lírica en inglés o de agrupaciones que se arriesgaron a realizar sencillos en español siendo su idioma madre la lengua inglesa.

The Ramones – Havanna Affair:  “Baby baby make me loco / Baby baby make me mambo”

Kyuss – Rodeo: “Rodeo/Rodeo/Rodeooooo!!!”

Suicidal Tendencies  – Su Casa es mi casa: “Su casa es mi casa, porque estoy muy loco”

U2 – Vertigo: “Uno, dos, tres, catorce!…Hello, hello (hola) / I’m at a place called Vertigo (¿dónde está?)”

A.F.I. – The Leaving Song Pt. 2: “Yo he estado aquí muchas veces antes y regreso”

The Clash- Spanish Bombs: “Spanish bombs, yo te quierro y finito / Yo te querda, oh mi corazón”

The Clash – Should I Stay or Should I Go: “Should I stay or should I go now? (yo me enfrió o lo soplo) / If I go there will be trouble (si me voy va a haber peligro)”

Coal Chamber – Loco: “Pull – steamroller rollin’ through my head said attached to loco”

Janes Adiction – Stop: “Señores y señoras / Nosotros tenemos más influencia con sus hijos que tú tiene / Pero los queremos / Creado y regado de Los Ángeles, ¡Juana’s adicción!”

Pixies – Isla de encanta: “Hermanita ven conmigo / Hermanita ven conmigo / Hay aviones cada hora”

Beck – Loser:  “Soy un perdedor I’m a loser baby so why don’t you kill me?”

Jack White – Lazaretto: “Yo trabajo duro / Como en madera y eso / Como en madera y eso”

Tomahawk – Desastre natural: “Hoy es un día cuando un simple beso / resolvería todo, hacernos olvidar”

The Mars Volta – L’Via L’Viaquez: “L’Via / Hija de Miranda / Tu Apellido se cambió / L’Via Sin ojos me quieres dar/Una historia sin mi madre”

The OffSpting:  Pretty Fly (For A White Guy): “Un, dos, tres, cuatro cinco cinco seis”

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Slash ft. Myles Kennedy and The Conspirators en Chile: viviendo el sueño

Una consolidada carrera ha hecho de Slash uno de los mejores guitarristas que vio nacer la última parte del siglo XX. Aunque por mucho tiempo estuvo alejado de la banda que lo lanzó a la fama, trabajó para hacerse un nombre por sí solo, transformándose en el ser completamente seductor que es hoy sobre el escenario, usando como herramienta su maestría aplicada a las cuerdas. De esto fuimos testigos, otra vez, en el show que presentó junto a Myles Kennedy and The Conspirators, como parte de la promoción de su último trabajo “Living the Dream”.

Cuando faltaba casi una hora para el show, el Teatro Caupolicán ya estaba al 80% de su capacidad, buena afluencia que pudo apreciar el teloneo corto pero efectivo de Cler Canifru, una de las mejores sesionistas de nuestra escena y que acaba de estrenar su producción “Agenesis”. A pesar de los pocos minutos que tuvo, logró la completa atención del público, que no dudó en aplaudirla y levantarle el pulgar a su presentación.

Fotos por Jerrol Salas

Y tras la chilena, portando su inconfundible sombrero y su Gibson, Slash dio el vamos a un show que estaría plagado de riffs y punteos propios de un héroe de la de la guitarra. La rockera “The call of the wild” dio el vamos a la velada, la que estaría cargada de optimismo, de buena onda, con un ánimo siempre en alto. “Standing in the sun”, “Back from Cali” y “Boulevard of broken hearts” aceitaron el inicio con estructuras cargadas al rock clásico y con espacios para el lucimiento del guitarrista nacido en Londres. Más avanzada la noche, el bajista, Todd Kerns cantó “We’re all gonna die” y “Doctor Alibi” con toda la fuerza de un rockero de cepa, para luego llegar a “Wicked Stone” y vivir otro momento sublime: dentro del tema, Slash se despachó un riff de varios minutos, mientras sus colegas le hacían el apoyo sosteniendo la base rítmica. Los ojos, las cámaras, el centro del escenario eran para quien forjó el gusto musical de toda una generación ’80-’90, y que se dio cita en el teatro para aplaudir, por más de 1 minuto, tal demostración de vigencia y solidez. Fue uno de los pocos instantes “egocéntricos” de la jornada. La banda tiene un fiato logrado.

El momento fanservice de la velada llegó con “Nightrain”, el cariñito que le hizo Slash a los fans de Guns N’ Roses; aunque llevábamos mucho rato disfrutando un gran espectáculo, faltaba el bocado del pasado y, aunque fue solo una degustación, se disfrutó a mil. “Starlight”, otra evidencia de la facilidad con la que el guitarrista puede crear hits, “You’re a lie”, “Avalon” y “Anastasia” dieron por concluida una noche de calidad en versión rock. Esto se debe a la prolijidad sonora que ha logrado The Conspirators, quienes fueron un soporte muy profesional, con precisión única y compenetrados con Slash y Myles Kennedy; este último, dejó claro por qué es una de las voces de mayor reputación de esta década y por qué la gente lo quiere y respeta. Varios gritos desde la cancha, invocando a Alter Bridge, así lo sugieren.

No hubo pausas. Solo destreza y momentos álgidos, nunca se estuvo abajo. La gente se retiró contenta, aunque no faltaron las caras largas por la casi nula referencia a Guns N’ Roses. Si en el show de 2015, esta misma formación aupó la noche con 7 temas de los autores de “Appetite for Destruction” en el setlist, en esta ocasión no fue necesario sacar del sombrero las pistolas que dan cuenta del pasado de Slash. Eso sí, hay que reconocer un dejo de disgusto al no haber podido escuchar uno de los mejores riff de la historia del rock (el de “Sweet Child O’ Mine”), imperdonable para el fan que fue a ver al guitarrista solo por su glorioso pasado, sin embargo, Saul Hudson ostenta un creativo presente con este proyecto alterno, el que le permite tocar relajado y con la seguridad de más de treinta años de carrera. Slash no volvió a la jungla santiaguina, vino a vivir el sueño, acorazado con su eterna melena y, lo más importante, con el poder insoslayable de su guitarra.

Los Tres celebraron a teatro lleno los 22 años del gran “Fome”

“Imagine” de John Lennon, la misma que amenizó el éxtasis luego de la goleada del Liverpool al Barcelona en el estadio Anfield Road por Champions League, fue la escogida en la antesala de la presentación íntegra del disco Fome para distraer a los fanáticos que poco a poco colmaron el teatro Coliseo. El concierto estaba pactado para las 21:00 y los asistentes pedían a gritos a Los Tres. Luego de unos minutos de retraso la banda salió al escenario y sonó la introducción de “Claus”, la instrumental de la placa, para el deleite de la gente y comenzar a hacer rodar las 15 canciones del disco publicado el 25 de junio de 1997.

“Bolsa de mareo” y “Toco fondo” embelesaron el principio de una noche cálida en el recinto ubicado en Santiago Centro. Álvaro cambió su guitarra con el correr de los temas y en “Olor a gas” la fanaticada coreó a todo pulmón una de las canciones que ha sido versionada en varias ocasiones, siendo una de las más conocidas las del grupo mexicano Café Tacvba.  Con “Antes”, la gente se soltó mucho más y las plateas, llenísimas, acompañaron en cada momento a la banda con la letra y las palmas. Los oriundos de la región del Biobío le dieron todo el toque chileno y con los tiempos de las cuecas bravas a “Fealdad”, y “Jarabe para la tos” llenó de frescura a Titae quien se soltó, mostró su bajo y se acercó a sus fanáticos por todo el frente del escenario.

Los de Concepción son transversales, pues las personas que los acompañaron en la celebración de la cuarta placa de estudio fueron variadas, ya que hubo desde niños hasta abuelos en casi todas las localidades. Sin embargo, los que más disfrutaron de esta velada y se hizo presente en gran masa fue el adulto joven quien bailó y “vaciló” el trabajo que –para Henríquez- es la mejor obra de la banda.

“¡Puta el disco bueno, huevón!” se escuchó entre el público, recibiendo aplausos para que otro agregara en tono irónico: “¡qué disco más Fome!”, desatando la risa en el reducto, mientras afinaban la guitarra de Álvaro para tocar “Silencio”. “La torre de Babel” sirvió para todo, debido a que la gente zapateó, hizo un “mosh” y saltó, dejando en claro que la pista número 12 del LP es una de las más queridas.

“Pancho” bajó las revoluciones y tuvo un excelente juego de luces por parte de la producción, “Restorán” se coreó fuertemente mientras recitaba los tipos de comida Henríquez para finalizar con “Largo”. Disco tocado completamente de principio a fin. Sin embargo, la noche era joven y  todavía quedaban energías por parte del público como de la banda.

Menos de cinco minutos de descanso y Los Tres aparecieron nuevamente en escena. “Cerrar y abrir” y una olvidada como “Moizafela” empezaron a complementar la velada. Para el final, se guardaron dos canciones que ya están en el inconsciente colectivo de los chilenos como son “Déjate caer” y “La espada y la pared”.

Los hits del tercer larga duración cerraron una noche casi perfecta de los ‘penquistas’ quienes se dieron el placer de tocar una de sus obras culmines y considerada para los críticos como uno de los discos más influyentes en la historia de la música latinoamericana frente a sus fanáticos más acérrimos y con nuevas generaciones que ven en Los Tres a una banda incombustible y que de FOME no tiene nada.