El día que Ozzy aspiró hormigas y bebió su propia orina junto a Mötley Crüe

No cabe duda, uno de los momentos más notables de “The Dirt”, el recién estrenado film sobre la historia de Mötley Crüe es cuando llega  un invitado estelar, el gran Ozzy Osbourne, personificado por Tony Cavalero, con su rubia melena en aquella dorada etapa de la primera parte de los ’80’s.

Ozzy se unió a Mötley para la gira de “Bark At The Moon” que arrancó  en 1984 y casi desde el principio todo se convirtió en una gran fiesta, Osbourne se fue a vivir con ellos a partir de la primera noche, y ahí es donde comenzaron a generarse una cadena de anécdotas legendarias.

El momento más célebre, es el que se ve claro y fuerte en la película y por cierto, está escrito en las memorias de la banda, el libro The Dirt de 2001, que ha servido de base para todo el film, y fue cuando el bajista Nikki Sixx se encontró desafiando a Osbourne, quien se había quedado sin cocaína y llevaba un vestido de mujer al borde de una piscina llena de chicas. “Le entregué la pajilla, y él se acercó a una grieta en la acera y se inclinó sobre ella”, escribió Sixx. “Vi una larga columna de hormigas. … Y pensé, ‘No, él no lo haría’, y lo hizo. Se puso la pajilla en la nariz y, con su culo blanco y desnudo asomándose por debajo del vestido como una cortadora de miel en rodajas, se mandó toda la línea de hormigas haciéndole cosquillas en la nariz con una sola y monstruosa jalada”, dice el texto.

Lo peor estaba por venir. segun Sixx: “Luego subió el vestido, tomó su pene y se orinó en el pavimento. Sin siquiera mirar a su creciente audiencia … se arrodilló y, empapando el vestido en el charco, lo lamió. No solo uno, hizo media docena de lamidos más largos y prolongados, como un gato. Luego se puso de pie y, con los ojos ardiendo y la boca húmeda de orina, me miró directamente. “Haz eso, Sixx!”

Al recordar “la presión de mis compañeros que no pude rechazar”, Sixx tomó su turno para orinar en público, pero Osbourne llegó primero a la orina y comenzó a lamer. “Levanté mis manos”, dijo Sixx. “Tú ganas”. Más tarde comentó que la banda no sabía “si las payasadas de Osbourne eran evidencia de un malvado sentido del humor o un caso grave de esquizofrenia”.

Otro grande que aparece en la película es el vocalista de Van Halen David Lee Roth, y sí, en otra situación de fiesta y cocaína de las que hay muchas en la película. El film ya está disponible en Netflix y puedes revisar acá nuestro comentario.

Cancionero Rock: “Take This Bottle”-Faith No More (1995)

“I can wait to love in heaven”

No son muchas las  veces en que vemos a Mike Patton con tal fragilidad. Sobre todo en Faith No More. Es por eso que esta canción de alguna manera remece corazones. Habla del alcohol y las cagadas que uno se manda debido a él, sobre todo en las relaciones, pérdidas y tiene un tono solemne y angustiante, pero que llora a gritos el perdón o el poder y favor de redimirse al respecto.

Esta canción es sobre un hombre que tiene problemas graves con la bebida. Y que ha cometido errores, él ha golpeado a su novia /esposa y ha arrastrado a alguien con ella (“Take this bottle/And just walk away – the both of you/And let me feel the pain – I’ve done to you ), es decir a “ambos(as)” varias veces y finalmente se dio cuenta de que está todo jodido (y posiblemente habla de un femicidio) o algo irremediable.

Entonces, o decide dejar irse al perdón innegable o a la botella, o simplemente se suicida, lo que parece más verdadero en esa frase que repite (“I can wait to love in heaven”). Y luego espera que su elección de dejar a la chica  y su vida compensen su mal comportamiento y se reúnan “en el cielo”, pero al mismo tiempo repite “toma esta botella” (Take This Bottle, que es lo que titula al tema como otorgando relevancia al concepto), pero también como empeorando todo o sentir que realmente el alcohol más aún que nunca cura sus penas después que ya todo está perdido. Entregándose a ello.

Fue parte de uno de los discos clave en la carrera de Faith No More, aquel maravilloso “King for a day…Fool for a Lifetime”, un disco que supo ver a la banda como nunca destilando funky, hardcore, metal, bossanova y powerballads por todo su recorrido.

Puedo esperar para amarte en el cielo
puedo esperarte
Lejos, te trataré mejor.
Mejor que aqui abajo

The Dirt: el lado salvaje se apodera de las pantallas

Cuando se publicó el best seller The Dirt, allá por el año 2002, fue dinamita pura. Una narración en detalle, a cuatro voces de sus protagonistas, contando todos los excesos y pormenores de una de las más grandes agrupaciones que parió la década de los 80’s: Mötley Crüe. Desde entonces se perdió la cuenta de cuántas veces se intentó llevar, sin éxito, a la pantalla grande; por lo general apenas llegando a las negociaciones iniciales. Cómo será que por aquel entonces, la banda estaba todavía activa y sin planes de retirarse (hasta que bajaron el telón para la Nochevieja de 2015).

Y así, como si nada, casi en los albores de una nueva década sorprenden con que pronto el largometraje, ya en fases avanzadas, será distribuido por Netflix; con fecha de estreno, a nivel mundial, para el 22 de marzo de 2019. Aunque el primer pensamiento (que más de una persona debió tener) es que, si Netflix está en la ecuación no resultaría del todo bien. Por esa aura familiar y para (casi) todo espectador que irradia el servicio de streaming; parece incompatible con una historia que de antemano se sabe que es sórdida y retorcida, y eso hasta los oyentes casuales de Mötley Crüe lo tienen claro. Ni siquiera el tráiler fue capaz de borrar esa sensación; pese a que se veía rico en bifurcaciones y texturas, quizás como nunca se le vio a una biopic rockera. Ahora el detalle iba a ser cómo sería abordado.

Y como una grata sorpresa, nada más al comenzar, aparece en la esquina superior izquierda el rótulo de clasificación +18. Sin siquiera que pasen dos minutos de película, ya hay desnudos y drogas de modo explícito. Desenvolviéndose de manera lineal, sin retrocesos de ningún tipo, el ritmo es rápido y envolvente; tal como el libro es hilvanado a cuatro voces (incluso hasta a cinco, si contamos al mánager), además de contar con elementos como romper la cuarta pared. No se remite a un lamento interminable y agotador, todo está en la justa medida: comedia, drama y música.

Con unas cuantas libertades creativas, aunque son las que menos abundan; se tomaron en serio la labor de ceñirse lo mejor posible a la realidad, hasta en los pequeños detalles como los videoclips y conciertos. Pero por supuesto que el fuerte de la trama es el desglose, tanto individual como conjunto; sin que el protagonismo recaiga en una persona puntual, siempre repartido de manera equitativa. Hasta hubo tiempo de expandir el universo lo mayor posible, y no se limitaron apenas a la banda en sí: ahí se asoman otros que no fueron ajenos, como David Lee Roth, Ozzy Osbourne, el baterista de Hanoi Rocks y John Corabi.

De lejos se distingue que fue una producción que además de contar con recursos, fue hecha con cariño. Los clichés están descartados, no se toman salidas fáciles; como hacer calzar las piezas de manera descarada, o perseguir un objetivo mágico forzado para encantar a la audiencia. The Dirt es un verdadero y emocionante relato de carne y hueso, que con completa soltura es capaz dejar complacido hasta al más quisquilloso. La espera valió con creces la pena, será un trabajo que dará de qué hablar esta temporada.

Cancionero Rock: “Home Sweet Home” – Mötley Crüe (1985)

Mötley Crüe tenía como carta de presentación un rock pesado, que se vio en sus dos primeras placas, con el que dieron el salto a la fama. Pero para su siguiente trabajo se dejaron llevar por la creciente ola glam, que se tomó la ciudad de Los Ángeles: trajes de colores chillones, maquillaje y un sonido más melódico. Bajo ese contexto lanzaron Theatre of Pain (1985), y cuyo segundo single promocional fue Home Sweet Home.

En palabras del bajista, Nikki Sixx, “este sería nuestro Dream On, o nuestro Stairway to Heaven. La primera gran power ballad del grupo; con un inicio, y cierre, de teclado a cargo de Tommy Lee que se volvió icónico. Y tras la primera endulzada estrofa, a cargo de Vince Neil, las revoluciones aumentan con el pasar de los minutos; decantando en un solo de guitarra en llamas de Mick Mars. Es una canción de ellos, dirigida exclusivamente para ellos. Nikki Sixx ahonda más al respecto: “Le enseñó a los fans cómo eran nuestras vidas. De qué se trataba armar todo el escenario; la camaradería de unos tipos juntos viajando de ciudad en ciudad”. Cosa que deja bastante en claro el video, al que no se le dio descanso en MTV, con tomas de conciertos en Houston y Dallas (y que para la introducción contó con el actor de culto Michael Berryman, quien ya había aparecido antes en el clip de Smokin’ in the Boys Room).

Para el décimo aniversario de la banda, en su compilado Decade of Decadence (1991), Home Sweet Home fue re-grabada. Entre los cambios que le hicieron destaca el reemplazo del teclado Roland, que le da lugar al piano de cola; como se pensó en un comienzo. Pero aun así, la primera versión fue la que quedó grabada a fuego en la piel.

Disco Inmortal: “Meantime”- Helmet (1992)

Dentro de la música, siempre se dan casos especiales en que la influencia pasa a ser más evidente que la repercusión del éxito alcanzado, incluso a lo largo de la historia del rock y sus distintas épocas, nos encontramos con nombres importantes que, pese a no tener una gran popularidad y conforme al paso del tiempo, se han ido transformando en bandas de culto. Este es el caso de los neoyorquinos Helmet, un grupo con sonido potente, pero de apariencia sencilla y que siempre lograron mantenerse al margen del Mainstream reinante de los gloriosos años noventa.

La banda, liderada por el gran Page Hamilton, con su segundo álbum “Meantime” (1992), lograría revolucionar la escena, con una propuesta genuina, que en un principio resultaba difícil de clasificar, ya que contenía guitarras pesadas tomadas del metal pero con una actitud rabiosa de Hardcore, lo que a la larga los convertiría en una influencia trascendental para las nuevas bandas que surgirían años más tarde.

Una de las primeras cosas que destacan dentro de este inmenso disco, es el notable aporte de cada miembro al sonido de la obra. El baterista John Stainer, por ejemplo, realiza un trabajo notable con ritmos extrañamente estructurados, pero impresionantemente técnicos, lo que agrega un barniz especial a cada una de las pistas. Es muy importante también la labor desarrollada por Henry Bogdan en el bajo, quien logra un sonido espeso y de tono oscuro que se complementa a la perfección con el maravilloso trabajo en guitarras, a cargo de Peter Mengedes y Page Hamilton.

La canción encargada de abrir el álbum es “In the Meantime”, con un comienzo muy al estilo Noise Rock, brevemente ruidoso y seguido de un riff de guitarra con ritmo pegadizo, el cual da un pase maestro a la voz rabiosa e inhumana de Hamilton, quien suena como una bestia enjaulada gritando su profunda rabia.   Indudablemente, este es un comienzo denso, pero lleno de onda, que nos advierte la joya de disco que tenemos enfrente y nos prepara para una intensa experiencia de sonido.

Si en las pistas iniciales “In The Meantime” y “Iron Head” se escucha la voz de Hamilton rabiosamente ruda, en canciones como “Give It” se presenta el contraste perfecto, con un trabajo vocal mucho más limpio, lo que le da otro sentido a la música, algo mucho más pulido, además se nota que Hamilton buscaba su propio estilo como vocalista y en este álbum logra mezclar de buena manera, lo disonante con lo melódico.

La agrupación, con este disco lograría muy buenos resultados, logrando alcanzar una pequeña accesibilidad comercial con una muy buena rotación en radios y especialmente en MTV, esto gracias a canciones como la genial “Unsung” en donde la voz limpia de Page vuelve a tomar gran protagonismo. El track es uno de los más accesibles y agiles del álbum y se acentúa esa extraña mezcla entre Black Sabbbath, Fugazi y Black Flag.

El riff es simple pero la canción alcanza la inmortalidad, logrando posicionarse como una de las mejores composiciones de la banda, infaltable en cualquier buen playlist de metal alternativo de los 90s.

Otras canciones destacadas de esta joya son la bellamente ruidosa “Turned Out” que, con ese duelo entre guitarras estridentes y la batería rompe oídos de Stainer, se corona como una de las más sobresalientes del álbum, por otro lado, “Better”, también hace lo suyo, aunque desde la vereda de la simpleza, mostrando un sonido preciso, lleno de groove, con mano dura en las partes de guitarra y una voz enojada que también se da espacio para partes melódicas.

Con este inmenso trabajo, Hamilton y Cía. logran sumergirnos en sonidos sumamente crudos, pero a su vez experimentales, en donde la experiencia de oír cada una de las diez canciones que lo componen, se transforma en un ejercicio demoledor pero muy satisfactorio; acá la banda, básicamente, creó su pequeña gran obra maestra, con la cual, influenciarían a la mayoría de las formaciones posteriores del metal alternativo.

Esta producción, hasta el día de hoy, suena fresca y potente, con una maestría musical áspera y amarga, pero de momentos elevados e intensos, además, este álbum es un buen punto de partida para cualquiera que desee conocer el sonido de Helmet, ya que “Meantime” es por lejos su trabajo más sólido y siempre será recordado como el mejor puto disco en la historia de la banda.

Por Carlos Bastías

Videografía Rock: “My Own Summer (Shove It)”- Deftones (1997)

Cuenta la historia que durante el caluroso verano de 1994 en Seattle, atrapado dentro de su habitación por el calor y el sol, Chino Moreno cerró las ventanas con papel de aluminio y deseó “Una cosa  estilo apocalíptica” donde toda la gente en las calles desaparecería y el sol se iría. Llamó a este mundo “de los sueños o su propio verano”, que es justamente de donde proviene el título de la canción.

Los de Sacramento siempre lo supieron. “Around The Fur” sería una de las placas que marcarían un gran capítulo en su historia. El álbum de 1997 contó con todos los elementos para ello y un puñado perfecto de canciones como para quedar encuadrado dentro de lo mejor de aquella hermosa década para el rock y el metal. La potencia, la furia,  y la ingeniosa forma de capturar todo eso sumando inspirados trazos de atmósferas en sus sublimes temas nos hacen vibrar con él más de 20 años después.

“My Own Summer” era el track padre de todo ello y la banda quiso hacer algo especial, ir a Pyramind Lake en Nevada y encapsular quizá no esa idea del sueño febril de Chino, pero sí esa rabia con síntomas de fragilidad en un momento de peligro, en unas balsas tipo jaulas a la deriva rodeadas por hambrientos tiburones, conectando con toda la metáfora y la lírica existencialista de la canción, en una especie de versión metal del clásico film de Steven Spielberg, “Tiburón”·

“Y no hay sol en mi verano/No hay multitudes en las calles/la sombra es una herramienta, un dispositivo, un salvador/Mira, trato y miro hacia el cielo, pero mis ojos arden”, canta Chino poéticamente como si vivir a la sombra de todo fuese una solución para alejarse de todo el mundanal ruido y ver el sol como un ente religioso del que reniega porque “arde” con el solo hecho de verlo. 

Dean Karr fue el encargado de dirigir todo seducido por Chino Moreno: “Pagué el pasaje para que el director fuera a Australia a recolectar imágenes para poner en el video. Los tiburones que se suponen reales en el video eran mecánicos, excepto las imágenes que se metieron al final”, contó el vocalista.

“Eso fue divertido como el infierno. Estábamos en la Antártida … en realidad no, pero parecía que sí. Estábamos en el lago Pyramid. Los tiburones son reales, hay muchos de ellos. Eran devoradores de hombres, …. “ bromeaba el batero Abe Cunningham. “No. Los tiburones eran tiburones mecánicos “.

Por su parte el fallecido Chi Cheng cuenta de las sesiones: “Me caí de una de esas jaulas de tiburones y mis temores apestaron durante una semana. (El director Dean Karr) obtuvo el buen negocio de ese trato. Él dijo: “Necesito obtener un poco más de dinero para ir a Australia y obtener Imágenes reales de tiburones ‘. Estuvo allí durante una semana y media y no obtuvo imágenes., pero sí que consiguió un viaje extra”.

Hace poco se publicó un notable making of, donde dimos cuenta cómo se hizo en gran parte esta joya musical y audiovisual de una de las mejores bandas surgidas en los noventa.

Por Patricio Avendaño R.

Disco Inmortal: Mötley Crüe – Shout at the Devil (1983)

Intratables como ningún otro grupo. Mötley Crüe se transformó en un sinónimo del Sunset Strip, siempre cargados a los excesos que los hicieron famosos; incluso desde sus primeros días en el circuito de clubes de Los Ángeles. Tras un debut poco bullado con Too Fast for Love (1982), lanzaron toda la carne a la parrilla con su siguiente trabajo; aprovechando que todavía estaban hambrientos de éxito. Grabado en los Estudios Cherokee de Hollywood, y que más de un disgusto se llevó Ray Manzarek de The Doors, que también estaba grabando en una sala contigua.

Shout at the Devil fue publicado a través de Elektra Records, el 26 de septiembre del 1983, y borró cualquier tipo de sutileza que pudieron tener. Con un experimentado Tom Werman en las perillas, se le dio rienda suelta a un heavy metal durísimo, sonando como nunca antes y como nunca lo hicieron después. De portada sólo fue necesario un pentagrama superpuesto en fondo negro; pero hubo una versión alternativa que contó con las fotos de los cuatro integrantes, vestidos con trajes que parecen sacados de Mad Max (ya que por entonces estaban viciados con esas películas).

La introducción está a cargo de In the Beginning, con apenas un minuto y trece segundos de duración. Tras el sonido saturado del megáfono, se agolpan las centelleantes palabras de aires proféticos de Geoff Workman, ingeniero de sonido del disco. Y sin anestesia, de golpe, entra de lleno la canción homónima y single inaugural: Shout at the Devil, con un coro y ritmo por completo primigenio.

Pero que no engañe, como tampoco la portada (y los dos bombos de la batería de Tommy Lee); puesto que en algún momento tuvieron que salir a referirse sobre el tema. Más que satanismo, va orientado al ocultismo; y esta canción va en la línea de “vete al demonio, manda todo al diablo”, referido en específico a la sociedad conservadora estadounidense. Aunque pese a ello, lo cierto es que pasaron algunas cosas extrañas en el periodo de grabación. Nikki Sixx, el siempre motor compositivo, se obsesionó con libros de Anton LaVey y magia negra; viendo levitaciones de objetos en su departamento junto a su novia de aquella época, la mismísima Lita Ford. Además de salir (casi) ileso de un accidente automovilístico, donde reventó su Porsche contra un poste telefónico.

La segunda pista es Looks That Kill, gran legado de la banda, que en palabras del bajista “fue hecha para impresionar”. En el videoclip ganó importancia el vestuario ya mencionado, acompañado de una atmósfera post apocalíptica (que de nuevo se puede asociar a Mad Max). Bastard sigue con el pie bien metido en el acelerador; pero tan rápido como llega, tan rápido se va. Se bajan las revoluciones para la instrumental God Bless the Children of the Beast, mérito para Mick Mars y la única guitarra cristalina de la placa, que decanta en un bien logrado cover de Helter Skelter. Prestado del repertorio de The Beatles, sin asco entró a jugar como single y fue tocado en vivo hasta el cansancio por Mötley; por muchos referida como la primera canción de heavy metal, pero que carga con el peso de haber sido malinterpretada y asociada a la Familia Manson.

Red Hot vuelve a esa vibra punzante y rápida, también con una corta duración que pareciera irse entre los dedos; al igual que el resto del Lado B del disco, desde aquí en adelante. Hay otro medio tiempo, de ritmo bien marcado, en Too Young to Fall in Love. Con el videoclip en una veta similar al de All Hell’s Breakin’ Loose de Kiss, ambos lanzados el mismo año, con la banda como guerreros en tierras extravagantes; en este caso el escenario escogido es el Lejano Oriente. Knock ‘Em Dead, Kid aporta el factor rabioso; Ten Seconds to Love rescata el elemento lascivo del que también tienen fama. Danger, en tanto, es la encargada de cerrar estos treinta y cinco minutos; regresando al compás más reposado pero contundente como un mazo.

Con una placa así de apretada y bien armada no les fue difícil llegar a la cima, pero nunca exentos de problemas: apenas terminó la gira promocional (donde fueron teloneros de Ozzy Osbourne), en uno de los tantos bacanales Vince Neil salió ileso de un choque pero falleció su copiloto; Razzle, el baterista de Hanoi Rocks (y que fue un detonante para que el grupo finlandés cesara actividades por las siguientes dos décadas). ¿Qué pasó con el vocalista, que fue acusado de homicidio y manejo en estado de ebriedad? 30 días de arresto, 200 horas de trabajo comunitario y una indemnización de US$ 2.5 millones. Se trató de la última gracia que tuvieron por gritarle al diablo; pero aun así, Mötley Crüe puede decir que jugó con fuego y no se quemó (o apenas un poco).

Cancionero Rock: “Dead Embryonic Cells”- Sepultura (1991)

El “Arise” es un disco brutal de Sepultura en muchos sentidos. Musicalmente es una simbiosis casi perfecta entre el death y el thrash visceral del que fueron muy influyentes ellos mismos, pero a la vez nos dejó contundentes mensajes de la decadencia de un mundo sumergido en la guerra, el holocausto, la radiación y en las ambiciones de poder de los “cerdos de guerra”, es decir, de los gobernantes que mueven los hilos y dejan correr sangre inocente en pos de ambiciones económicas.

La visión que expuso “Dead Embryonic Cells” y la lírica sobre todo de los primeros discos de la etapa de los brasileños era muy mordaz y crítica, acá ya dan cuenta de cómo las natalidades y generaciones futuras vivieron ya en un mundo sumergido en el caos y la violencia, pues estas “células embriónicas” nacen contaminadas ya y muertas en un mundo devastado por el régimen de la miseria, hambre y dolor provocada por estas nefastas guerras.

“Puedes comparar esta canción con ‘Inner Self’ de Beneath The Remains. Empieza muy lento y amenazador, pero ‘Dead Embryonic Cells’ tiene mucho más cambios que ‘Inner Self’. Las letras tratan sobre cómo las generaciones actuales, pero también las futuras, nacen en un mundo muerto. Un mundo arruinado por sus propios antepasados que vivieron generaciones antes que ellos. Andreas Kisser (guitarra) hace una de sus melodías de guitarra psicodélicas típicas como la que hizo para ‘Mass Hypnosis’ en el álbum anterior (Beneath The Remains)” declaraba Max Cavalera en la Aardschok/Metal Hammer en Abril de 1991.

El video, que se puede encontrar en aquel VHS de culto llamado Third World Chaos, y que se lanzó en DVD como parte de Chaos DVD, fue uno de los imprescindibles de aquella gran etapa del Headbangers Ball en MTV, donde podíamos ver, en su programación habitual, videos de grandes exponentes del thrash y metal de la década noventera que recién arrancaba (y a Sepultura, tal vez, en uno de sus mejores momentos).