Disco Inmortal: Radiohead “The Bends” (1995)

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El “The Bends” de Radiohead puede enmarcarse claramente como “la transición necesaria” de la esencial banda, si bien es un disco donde ya habían claros síntomas de evolución distaba mucho de lo sorprendente que llegó a ser el nivel de la agrupación británica con su obra magna “Ok Computer” un par de años después. La banda a través de este  disco ya empezaba a hurgar en otras direcciones, la actitud más college de su primer “Pablo Honey” quedaba de lado en pos de un disco mucho más guitarrero y a la vez experimental, donde como si casi a la fuerza se quisieran desmarcar de las credenciales de las cuales se les había impuesto mediáticamente: estar metidos en el saco de las bandas brit pop del momento. Para mala suerte de los británicos, la prensa e industria los mantuvo en esa casilla un buen rato, tanto por el factor marketing como por ciegamente no dar cuenta de que esta banda apuntaba a algo mucho más avezado.

También era imperiosa la necesidad- particularmente de su líder Thom Yorke- de desmarcarse de algo que los había expuesto ante los ojos y oídos de todo el planeta: el ultra mega hit ‘Creep’, canción que sin duda los lanzó al estrellato, pero que sobrepasó en gran medida lo que Yorke y secuaces querían para la banda: no ser una banda ‘one hit wonder’, sino que mostrar un montón de canciones que pudieran sopesar la presión de ese abrumador éxito y deleitar a oídos más finos. Era el principio de la banda “terrestre” que conocemos, de ahí en más el mundo de las orientaciones musicales no sería suficiente para los ingleses.

El combo de canciones de corte melancólico ya avalaban esta premisa: ‘High and Dry’ (renegada más adelante al igual que ‘Creep’ por el propio Yorke) no siendo extraño, ya que la canción fue originaria de las sesiones de aquel contradictorio “Pablo Honey”, una canción emblema que paradójicamente logró que la obsesión del mundo con ‘Creep’ acallara por un rato. ‘Fake Plastic Trees’, una de las canciones más espontáneas salidas de la cabeza de Yorke y que dio créditos aún más a la validez de este disco. Adjetivos para elogiarla sobran: cautivadora y devastadora por mencionar un par.

Pero hay mucho más: ‘My Iron Lung’ es una explosión volcánica de guitarras donde el binomio Ed O’Brien y Jonny Greenwood ya hacía de las suyas, el uso de pedaleras, amplificación innovadora y feedbacks estaban a la orden del día, mucho más que en su debut. ¿Reinvención Nirvanesca? dejémosle los créditos a Radiohead, la gran canción que desmedran casi por acto de herejía: “es una canción, igual que la última, una total perdida de tiempo”, como dice su letra. Casi como dedicatoria al tormento que ha sido ‘Creep’ mucho más significativo en el día de hoy que en esos años. También ‘Just’ no lo hace nada de mal, probando que no sólo las bellas melodías encajaban dentro de los cabeza de radio, sino que mucha alma y rock’n roll. Por lo demás contó con el enigmático e ingenioso video dirigido por Jamie Thraves de ese hombre tirado en el piso y que nadie sabía que le pasaba, un hito en la historia de los videoclips, uno de los grandes plus de los de Oxford por lo demás: las presentaciones audiovisuales para sus canciones.

 

‘Planet Telex’ era el augurio de que algo nuevo estaba pasando en el arranque del disco, sus reminiscencias al sonido de los irlandeses de U2, aunque son claras, rompen esquemas de todas maneras, nutrida de atmósferas por doquier, donde roles importantísimos cumplirían el fundamental productor John Leckie y por supuesto el ingeniero Nigel Godrich, el “sexto Radiohead” como asertivamente se la ha catalogado. La canción suena tan concentrada que por ninguna parte quedan rastros de que fue facturada luego de un día de juerga del quinteto, en estado de ebriedad incluso tal como cuenta su historia. La intensa ‘The Bends’ que nombraba al disco dejaba signos de esa desolación brutal líricamente hablando, claro punto medio más existencialista que crítico que es lo que le sucedería a la banda más tarde en ‘Ok Computer’.

 

La verdad es que es un disco donde había mucho más de donde aferrarse musicalmente, las orientaciones pinkfloydianas marcarían tendencias, ni siquiera del Pink Floyd tan clásico, sino de ese Floyd de discos más experimentales como ‘Meddle’, del cual Jonny Greenwood más de una vez citó como influencia. ‘Bullet Proof… I Wish I Was’ podría evidenciar aquello, una canción donde el propio Yorke se autocritica por su sensibilidad al momento de escribir para la banda. ‘Sulk’ se mueve por el mismo ámbito con un Yorke más “animoso” al momento de vocalizarla y las guitarras nuevamente van creciendo de forma muy intensa para alzarla en los momentos propicios.

Fue un punto intermedio, inserto en plena era de la explosión del grunge en Seattle y del lado británico que venía en alza con cosas de Blur y Oasis, logró separarse de todo eso imponiendo estilo y a la postre influencia clara para el indie rock, rock alternativo o como se le quiera llamar desde su nacimiento hasta la fecha. Es el álbum que identifica a Radiohead en su veta más “clásica”, por que lo que vendría a acontecer después iba a estar totalmente salido de cualquier pronóstico, pero eso- lógicamente- ya da para otro Disco Inmortal.

Patricio Avendaño R.

Cancionero Rock: “The Beautiful People” Marilyn Manson (1996)

El himno del anti-capitalismo para muchos, para otros no lo es tanto. La verdad es que ‘The Beautiful People’ de Marilyn Manson suele tener su grado de ambigüedad al tratar de elaborar o descifrar su real significado (ambigüedad que va de la mano con todo lo que ha hecho el cantante, por cierto), pero de que es una bestial canción de protesta contra la burguesía, la alta sociedad y lo que en este mundo se catalogó como el estereotipo de “la gente bonita”, sí que lo es con todas sus letras.

Con el sarcasmo como punto primo la letra va divagando por varios aspectos: uno de ellos es el abuso de poder, otros el fascismo y el racismo, claro está:

“And I don’t want you and I don’t need you Don’t bother to resist, or I’ll beat you It’s not your fault that you’re always wrong The weak ones are there to justify the strong” (“Y no te quiero y no te necesito, No te molestes en resistir o te golpearé, No es culpa tuya que siempre te equivoques, Los débiles están para justificar a los fuertes.”) o más adelante:”There’s no time to discriminate, Hate every motherfucker That’s in your way” (“No hay tiempo para discriminar, Odia a cada hijo de puta que esté en tu camino”.)

Marilyn Manson en esta canción, claramente quiso atacar a aquellos que son (o se  creen) poderosos y tienen más derecho que los que ellos consideran inferiores. No solamente un racismo propiamente tal visto desde el punto de vista del color de piel o la raza, sino que simplemente lo que permanece lamentablemente inserto en todas las sociedades del mundo: la segregación, desprecio o distancia que ejercen las personas de billeteras abultadas y de un estándar más alto en contra de los que están por debajo económica y geográficamente. La discriminación social.

El grito descomunal de su coro plantea poniendo a un personaje que puede representar a un “racista social” en primera persona:

“Hey you, what do you see? Something beautiful, something free? Hey you, are you trying to be mean?If you live with apes man, it’s hard to be clean” (“Eh tú, ¿que es lo que ves? ¿Algo hermoso o algo gratis? Eh tú, ¿estás tratando de ser tacaño? Si vives con monos, es difícil ser limpio”)

El video de la canción, que trajo consigo bastante polémica, nos mostraba a un Manson fascista, lleno de imaginería de la misma doctrina en todo su recorrido, como muchos pasajes del disco “Antichrist Superstar”, en donde esta canción perpetraba violentamente en el track #2, disco el cual está planteado dentro de un concepto mucho más ambicioso: de la ascención y decadencia de una estrella de rock’n roll que vino a salvar el mundo y puesto todo en esa tela, con alegorías al nazismo y que tiene claras influencias de “The Wall” de Pink Floyd mezclado con el “Rise & Fall of Ziggie Stardust and The Spiders From Mars” de David Bowie, sendas obras conceptuales que inspiraron a este gran álbum, que llegó en el peak de su carrera, o por lo menos en uno de sus peaks en cuanto a creatividad por parte del reverendo en 1996.

El videoclip, una gran producción audiovisual realizada a manos de Floria Sigismondi (quien ha hecho grandes trabajos con David Bowie, Muse, The White Stripes, entre otros) por lo demás y que, pese a lo fuerte de su contenido, tuvo variadas nominaciones y hoy se encumbra dentro de los videos más clásicos de la etapa dorada de la cadena MTV:

Por Patricio Avendaño R.

La ruta hacia Lollapalooza: The Black Keys, manteniendo vivo el fuego del rocanrol

 

Si nunca han estado en condición de embriaguez luego de ir a un bar de mala muerte, de esos que el olor a cerveza y humo de cigarrillo se sienten a metros de distancia, probablemente no entiendan porqué los Black Keys representan ese espíritu del rocanrol añejo -sin más epítetos- y que es pura pasión. Como diría el perenne Mick Jagger: “es sólo rocanrol, y nos gusta”.

Y es que el sonido de los Black Keys llama de inmediato la atención. Obviamente son dos hombres que nacen en el espíritu del low-fi como recurso sonoro para cautivar con una pincelada vintage a una generación que cada vez se interesa menos por ese tipo de música.

Pero el camino al éxito para los de Ohio fue largo. Claramente la inflexión fue en el 2007, con su quinto disco: Attack & Release, siendo incluso considerado uno de los álbumes fundamentales de la década pasada. Es un disco cargado de un espíritu viejo y mucho poder. Su música se destila en la nostalgia de garaje del rock de Billy Gibbons y John Fogerty; aires del sur gringo se respiran con la melancolía impulsada por la guitarra poderosa de Dan Auerbach, reminiscente de Duane Allman, pero económica y burda.  Y las voces que no hacen otra cosa que traernos a la memoria al viejo Dr. John. Un gran favorito de una escena rockera que ha perdido fuerza y seguidores, pero que se mantiene allí, buscando nuevos artistas que legitimen y mantengan viva la llama del buen rocanrol. Y lo de Dan Auerbach y Patrick Carney es justamente eso: mantener vivo ese fuego.

Pero sería tremendamente injusto no citar a uno de sus mentores: el productor Brian Burton, también conocido como Danger Mouse (famoso por haber pirateado a los Beatles para ponerlos a cantar con Jay-Z y por haber producido Demon Days de Gorillaz). Es el hombre clave en llevar el nuevo sonido de las teclas negras a una aventura musical llena de agresividad, simpleza y actitud, que los impulsó a las portadas de las revistas y a recorrer el globo ya con su siguiente larga duración: Brothers, del 2010. Con este trabajo, Mouse los puso al frente de la nueva generación, con canciones como ‘Howlin’ For You’, ‘Everlasting Light’ y ‘Psychotic Girl’. Sin duda, se alejaron un poco de la crudeza de los sonidos previos y abrieron las puertas del reconocimiento comercial de un dúo famoso por sus descargas psicodélicas y setenteras en concierto, razón por la cual tuvieron un agitadísimo 2010 y 2011, repleto de presentaciones en vivo en los programas de televisión más importantes de los Estados Unidos y las premiaciones mundiales más televisadas del planeta. Unos cuantos Grammys y jugosos contratos, también. Y por supuesto: se convirtieron en los regalones de los medios, de la industria y de la multitud.

Así, la consolidación máxima llegaría a fines del 2011 con su álbum El Camino, donde los keys vuelven a la carretera, vuelven a los burdeles, a los perfumes baratos, a las chicas fáciles en bikini, que tanto nos gustan, que tanto nos encantan por fugaces pero místicas e inolvidables noches en la siempre peligrosa ruta, plagada de diablos, sonrisas, noches largas y vuelos eternos. La música bombea sangre a velocidad constante y hay riesgo y deleite en estas nuevas canciones.

La estocada definitiva fue ‘Lonely Boy’. Es cosa de ponerse a buscar en YouTube algún video donde la toquen en vivo y ver cómo la multitud se alza en un rugido bestial de aceptación. Da algo en el pecho. La canción galopó en los rankings como buen caballo pura sangre por una estepa árida de rock que es nuestra época de música actual. Poderosa y solitaria como el llanero de las historietas. Tiene todas las cosas por las que amamos a los keys: esos teclados setenteros y el bajo fuzz reventado, con la bellísima voz de Dan y su guitarra alcoholizada, acompañada de la batería de Pat que suena como una taquicardia a punto de convertirse en un infarto. Es una canción que contagia y cautiva. Va a una velocidad perfecta, es corta y se puede bailar en una sola baldosa; tiene un coro pegajoso y una fórmula sencilla de tres minutos que no se pone con rodeos y que repite y repite los mismos acordes al mejor estilo de los mejores riffs de la historia como ‘Back In Black’ de AC/DC. Demasiado rockera para ser “indie”. Demasiado popera para ser el relevo del hard rock.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=No1_jBC4jHE[/youtube]

En fin, The Black Keys es una banda con mucho poder, rocanrol, groove, sensualidad, amateurismo y testosterona. Poco sirve saber que tienen siete discos, que dentro de sus influencias también citan mucho al hip hop que tanto gusta a Auerbach (gesto que se cristalizó en el excelente Blackroc, de 2009), que no son nuevos en este difícil juego de entertainment musical (aunque recién el 2010 MTV les diera el premio de “artista nuevo”), pero han ido cautivando a un séquito de fervientes amantes de sus canciones, sedientos rockeros querendones de las cosas nuevas que suenan a viejas y de las viejas que aún siguen estando muy buenas. Uno de los artistas imperdibles en la nueva versión del Lollapalooza 2013 en nuestras tierras. No todos los días podemos disfrutar a una banda en el peak de su carrera. Así que es tiempo de ponerse a aprender la coreografía de Derrick T. Tuggle (que nos enseñó que no es necesario ser Travolta o Jackson para lucirse en la pista de baile) y danzar la noche del domingo 7 de abril con los acordes de The Black Keys.

 

César Tudela B.

2×1: “No More Mr. Nice Guy” Alice Cooper v/s Megadeth

Un clásico dentro de un clásico, eso fue ‘No More Mr. Nice Guy’ para la carrera del incansable Alice Cooper. El tiempo se pronunciaría al definir claramente a “Billion Dolar Babies” (donde venía incluída esta canción), como uno de los álbumes más relevantes de la discografía del shock-rockstar, quien en esos años (hablamos de 1973) ya deslumbraba con sus sendas actuaciones en directo, llenas de teatralidad, performances grotescas, sangre y mucho rock’n roll, por supuesto.

La canción retrata en primera persona a un tipo de buenas intenciones, caritativo y que “ayudaba a caminar a los ciegos y a cruzar la calle a las abuelitas”, pero que pronto se daría cuenta que esto no era lo que buscaba realmente ya que le hacía perder amigos y ser segregado socialmente. En síntesis es el retrato cantado del paso del tipo nerd al violento, rockero y con más actitud, un cambio de personalidad que muchos pudimos haber tenido en nuestro minuto. Acá la versión original con Alice Cooper:

[youtube]XZnhuOEUFXA[/youtube]

El momento en que Megadeth llegó a cubrir esta canción no fue de los mejores a decir verdad, fue un momento caótico para Dave Mustaine por sobretodo. El rubio cantante pasaba por un severo momento de adicción a las drogas (como muchos en su carrera) pero quizá en esta época más acentuado que nunca.

La canción, que fue parte de la película de terror “Shoker” de 1989, dirigida por el emblemático realizador del género Wes Craven, fue versionada por los metaleros estadounidenses en 1989, año en que Mustaine iba de mal en peor, y donde debido a sus estados alterados, de hecho, tuvo un feroz accidente automovilístico ese año, luego al momento de grabar el video de la canción fue un fastidio para la directora del corto, ya que como ella misma explica en el documental “Behind The Music” dedicado a la banda, no podía ni siquiera coordinar sus movimientos, en lo que fueron unas extenuantes sesiones.

Fue el propio Alice Cooper quien resultó ser una especie de héroe de toda esta historia, y quien ayudó al cantante por medio de consejos a salir de este estado. Más adelante Mustaine reconocería a su ídolo como una especie de “padre” y figura clave para su recuperación final, que por estos días está total y felizmente consumada.

El video en cuestión, difícil momento, pero no por eso deja de ser un buen cover:

[youtube]ESTyb0QRdkQ[/youtube]

Patricio Avendaño R.

Eddie Vedder habla sobre el nuevo disco de Pearl Jam: “Estamos a medio camino”

Pearl Jam se está tomando su tiempo para terminar su siguiente álbum, pero el cantante Eddie Vedder está seguro de que se unirán a su debido tiempo y será más que nunca un disco ” como banda” como lo han hecho hasta ahora.

El líder le dice a Rolling Stone:

“Estamos tal vez a mitad de camino. Nos estamos tomando nuestro tiempo. Yo estaba hablando con Jeff (Ament) hoy. Nos mandamos unos mensajes de texto. Él está con su grupo y se dirige a la costa oeste. Yo me dirijo hacia el este. El está cubriendo una parte del país. Yo estoy haciendo la otra. Y en algún momento, vamos a unir fuerzas de nuevo seguro, pero la banda está tan saludable como siempre y estoy seguro de que es bueno tener un poco de descanso de uno al otro …”

Hablando sobre la banda, Vedder añadió que son tal vez más como una unidad cohesionada que nunca ahora, considerando el hecho de que lanzarán su música como un equipo más que otras veces. Él explica:

“Estamos realmente en la situación de trabajar juntos como una unidad en estos días. En realidad es la recopilación de todas las partes. No es como un hombre sólo tratando de decirle a todo el mundo: “Estas son mis canciones. Esto es lo que debe sonar. Hemos descubierto después de todos estos años que si todo el mundo en la banda pone su sello sobre él,  suena como la forma en que realmente queremos hacerlo. Entonces suena nuevo, porque todo el mundo está creciendo, ya sabes. Todo el mundo está creciendo musicalmente después de todos estos años “.

Hasta que Pearl Jam se reagrupe, Ament continuará promoviendo su otra banda, RNDM, que cuenta con el cantante / compositor Joseph Arthur y el baterista Richard Stuverud. Mientras tanto, el guitarrista Stone Gossard tiene shows europeos reservados con Brad en febrero.

En otras noticias, recordemos que la banda nos visitará en el marco del festival Lollapalooza y que recientemente lanzaron un single para sus fans con motivo de las fiestas de fin de año, el cual te dejamos a continuación:

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Disco Inmortal: Pearl Jam “Vitalogy” (1994)

La historia del rock nos ha demostrado que de los procesos tensos salen grandes cosas. Ejemplos lo transparentan como el genial “Let It Be” de The Beatles grabado en medio de claras disputas de egos en lo que sería casi el epílogo de la banda de Liverpool o “The End of The Century” de los Ramones, en que hasta el lunático productor Phil Spector amenazó con un arma a Johnny Ramone, en lo que fue una de las sesiones más extenuantes de la historia del rock. El caso de Pearl Jam con “Vitalogy” no quedó para nada de exento de este tipo de tensiones, pero tales como los clásicos álbumes mencionados logró salir airoso y claramente es considerado hoy como uno de los mejores álbumes de la discografía de los mosqueteros de Seattle.


Fue un momento algo opaco para uno de los pilares fundamentales de la banda como Stone Gossard, hombre que fue partícipe de generosos aportes para los aclamados dos primeros álbumes del conjunto, “Ten ” y “Vs”, pero esta vez no se encontró mucho con la animosidad de ser el “que llevara la batuta” en términos de composición, por lo cual es aquí donde entra el buen Eddie Vedder al rescate de su banda y del disco, revelándose ya completamente como un artista y genio, siendo el principal compositor y generador de ideas para el disco de la portada negra.

Y claro, la portada, el empaque, el diseño de este gran álbum diría mucho de él y del concepto ideado, un disco que estaba influenciado por “el estudio del ser vivo”, los finales de ciclos, el comportamiento humano y las distintas formas de supervivencia que tiene un individuo al afrontarlos. La idea del libro tenía su razón de ser, ya que estaba inspirado en un libro de medicina de los años 1920 que Vedder encontró en una tienda de antiguedades y que, por cierto, tenía todo un mundo aparte por descubrir, como mensajes escritos que no eran parte del mismo disco, como poemas oscuros en la página de “Aye Davanita” y en otros casos ni siquiera hay letras en las páginas correspondientes, en recambio de imágenes de torturas antiguas, procesos medicinales retrógrados y hasta un diente de Eddie Vedder bajo el lente de una máquina de rayos X aparece. Es un submundo para descubrir, Pearl Jam además manteniendo así ese carácter muy original al momento de hacer arte en sus discos.

Estrictamente en la música ya podemos dar cuenta de un cierto ímpetu experimental, desde la apertura con esa cosa media garage-jazz que precede a ‘Last Exit’ hasta su descarriado cierre lleno de sonidos y experimentación, conversaciones de locos de manicomio (reales) y con una cantidad de minutaje extensa. Fue impactante, era la ‘Revolution #9 ‘ de The Beatles en su mejor versión noventera. También esta cosa punk directa, al hueso, fulminante, nos inunda con los sendos riffs y potencia de ‘Spin The Black Circle’, la oda al vinilo por excelencia del rock, con la ambigüedad de ser un tema referencia a las drogas, como para ir anticipándose a lo que nos quiere entregar ‘Not For You’, uno de los temas del disco con esa certera letra: “Restless soul, enjoy your youth”, un tema crudo, directo, frío y agresivo, pero de un espíritu tremendo. La lucha interna de ellos mismos de ser partes de la comercialización y de la explotación de grandes empresas, hablando a la juventud, un tema representativo y contestatario, recordemos que por estos días también apareció el litigio contra Ticketmaster, hecho que los marcó profundamente. En esta época la banda asumió una postura anti comercial y en muchos pasajes del disco se retrata la lucha interna contra la exposición mediática y el hecho de ser considerados una banda tan mainstream, quizá la más de la cuaterna dorada de Seattle.

Esta especie de vitalogía sigue con canciones tremendas que se logró despachar la banda para esta nueva etapa de su carrera: ‘Tremor Christ’, ‘Whipping’, ‘Nothingman’, ‘Corduroy’, éstas cuatro y también sumándole ‘Satan’s Bed’ e  ‘Inmortality’ (que es un caso aparte  por lo demás), concluyen más o menos en algo similar, con esta especie de concepto de ciclos de vida y del sufrimiento potenciado por torpezas y cambios radicales, ‘Nothingman’ habla de un mea culpa por el hecho de haber echado a perder una relación sentimental, ‘Corduroy’ expone de forma muy íntima y algo ambigua nuevamente el tema de pasar de ser personas comunes a estrellas del rock o ‘Whipping’, que está puesta en exposición en cuanto al tema de la protesta y petición que se le hizo en ese momento a Bill Clinton contra el tema del aborto.

En este proceso otro factor fundamental para lo que significó la hechura del álbum fue la figura de Kurt Cobain en Pearl Jam, el líder de Nirvana murió en pleno proceso de composición de este disco, y claramente marcó un momento muy triste para los miembros de la agrupación, la admiración era clara: los dichos de Cobain en contra de Pearl Jam fueron tan decidores para la banda un par de años atrás que McCready, Vedder y cía. se cuestionaron si realmente lo que estaban haciendo estaba bien. Más tarde Cobain se retractaría de sus dichos eso sí e incluso terminaron en una especie de admiración mutua con Vedder. Se habla que ‘Inmortality’-que habla del tema de la muerte irrefutable- estaría dedicada al rubio músico, pero la verdad es que había sido compuesta antes, eso sí, qué gran significado cobró cuando el desgraciado hecho del cantante de Nirvana ocurrió.


La experimentación y locura que ya expusimos con “Hey Foxymophandlemama, That’s Me” , podríamos perfectamente unirla con “Aye Davanita”, con esta cosa algo sicodélica, que sirve como interludio, al igual que ‘Bugs’, con el acordeón como principal arma y la divagación de un hombre algo como de loco de la calle hablando que tiene insectos por todos lados del cuerpo. Eso, entremedio de tanto sonido más crudo hacía de este álbum algo misterioso inclusive. Por otra parte, quizá este fue EL disco de Pearl Jam donde los solos de guitarra y ese factor hendrixiano queda de lado, por lo cual este álbum claramente se desmarca de las dos primeras incursiones del quinteto, incluso ya empezando a dar la pauta de lo que pasaría más adelante: dejar de ser una banda tan inmersa dentro del segmento del “grunge”, a simplemente convertirse en una banda de rock.

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Sin ser un álbum conceptual “Vitalogy” si reúne elementos para un concepto bien ideado, la salida de Dave Abbruzzese en la batería marcó el proceso del disco y es cuando entra en acción Jack Irons (quien incluso alcanzó a grabar la batería en “Hey Foxymophandlemama, That’s Me”) hecho que le cambió la cara al conjunto en un momento de mucha presión interna y externa. La gran gracia de “Vitalogy” es que tiene vida propia, representa el momento que pasaba la banda de una forma muy honesta, en el momento de más presión liberan la rabia a través de canciones y temas dedicados a su resistencia a la comercialización y al hecho de sentirse “vendidos”, PJ siempre ha luchado con eso, también  las temáticas, su singular diseño y su característico sonido jamás fue de alguna forma igualado en algún otro álbum venidero de la banda. Raya para la suma que claramente lo cataloga de inmortal e imprescindible para el  rock de nuestros tiempos.

Por Patricio Avendaño R.

Cancionero Rock: ‘Know Your Rights’ The Clash (1982)

‘Know Your Rights’, ‘conoce tus derechos’ y la clara ironía de The Clash fue puesta en marcha en un momento clave y en un disco clave, por cierto. Parte de su ‘Combat Rock’ de 1982, que representaba un álbum lleno de justamente eso: un rock combativo, un llamado de alerta al conciente social y a despertar nuestras mentes y enfrentar el establishment y el abuso de poder a partir de varias verdades que necesitaban tener un portavoz representativo casi en forma de urgencia.

Su letra lo anticipa en lo que debe ser uno de los arranques más clásicos de una canción con claros síntomas revolucionarios:  “This is a public service announcement, With guitar” (“Este es un anuncio de servicio público, hecho con guitarra”) anticipando una canción que está basada en la irónica idea de tres derechos principalmente y que de alguna forma ponen de manifiesto lo que las autoridades nos imponen al momento de “darnos derechos”.

Partiendo por la primera ley: “You have the right not to be killed Murder is a CRIME! unless it was done by a policeman or aristocrat” (“tienes derecho a que no te maten, matar es un crimen, a menos que lo haga un policía o un aristócrata”) yuxtaponiendo claramente el abuso que suele ejercer la autoridad con respecto a los delitos, o el encubrimiento que se ejerce de parte de entidades gubernamentales cuando éstos vienen de personas influyentes, de la clase alta o de la “clase política”, envolviéndose en muchos casos con la corrupción.

La segunda denuncia: “You have the right to food money, providing of course you don’t mind a little humiliation, investigation, and if you cross your fingers Rehabilitation” (“tienes derecho a dinero para comida, proporcionado, por supuesto, si no te importa un poco de humillación, de investigación. Y eso, si cruzas los dedos”) hablando de lo humillante que se puede hacer para la gente de bajos recursos poder obtener ayuda del estado.

En el tercer derecho replica con “You have the right to free speech as long as you’re not dumb enough to actually try it.” (“tienes derecho a libertad de expresión siempre que no seas tan tonto como para intentarlo de verdad.”) Aludiendo claramente sobre lo poco permisivo que puede llegar a ser el sistema en cuanto al hecho de que alguien llegue a proponer nuevas ideas, cambios, o revoluciones idealistas, dado que el yugo policial y el acallamiento no tardará en llegar si lo intentas.

Claro está que The Clash ya llevaba varios años poniendo sobre el tapete todos estos temas con una lírica algo lúdica, pero muy desafiante a la vez, y que, dicho sea de paso, empezó a intelectualizar el rock en pos de un cambio de un sistema rígido, sobre todo el de esos años en Inglaterra.

Te dejamos la canción, que hoy en día se encumbra dentro de los grandes clásicos de su historia, y por supuesto, dentro de toda la historia del punk rock:

Patricio Avendaño R.


Nación Rock Awards 2012: Las 10 mejores canciones del año

Tal como tenemos nuestro recuento de discos anuales, también lo hay en cuanto a canciones. Y es que muchas canciones pasaron por nuestros oídos este año, algunas decepcionantes, otras conmovedoras y sorpresivas depende desde que banda, grupo, colectivo o solista haya venido. Como sea, esta es nuestra humilde opinión del soundtrack 2012, nuestras mejores canciones del año en cuenta regresiva del 10 al 1. Puedes comentar cual es tu favorita o si estás en acuerdo o en desacuerdo bajo el post.

10) ‘ Estudiar y Trabajar’ Ases Falsos

Gran letra y composición para un cada vez más grande Cristóbal Briceño al momento de escribir, esta vez en su primera incursión después del cambio de folio de Fother Muckers a Ases Falsos, su visión de crisis de identidad y poniendo el punto vocacional al hablar sobre si es estrictamente necesario estudiar en la vida, una canción hasta con signos de revolución.

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9)  ‘My Valentine’ Paul Mc Cartney

Parte de su disco “Kisses On the Bottom”, el gran Paul McCartney y su rendición de tributo a las canciones que escuchó cuando niño, esta vez con el toque de prestancia y galantería que derrocha el veterano, junto a otro grande como Eric Clapton nos muestra la única canción original de esta especie de tributo. Una poesía para el día de San Valentín que fácilmente puede seducir a cualquier chica.

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8 ) ‘Hypocrital Kiss’ Jack White

Del excelente primer disco solista que nos ofreció el buen Jack White resaltaron muchas canciones, con el piano y la guitarra como sus principales aliados, las composiciones nos trajeron en gran parte de vuelta el sonido The White Stripes. Ésta no lo hizo para nada mal.

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7) ‘Untouchable (Part One)’ Anathema

Una belleza. A pesar de que se quedó en un par de canciones el nuevo disco de Anathema brilló por la pulcritud y prolijidad de algunas canciones. Una de ellas ésta, que va recorriendo diversos caminos y exploraciones que apela a esa amplia magnitud y capacidad de transportación de los británicos.

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6) ‘Babel ‘ Mumford & Sons:

Una tremenda canción para repetir insistentemente en el reproductor y punto de partida para un disco repleto de maravillas del folk. La interpretación de Marcus Mumford solvente y versátil.

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5) ‘Cut Me Some Slack ‘ Paul McCartney y “Nirvana”

Lo importante de hacer recuentos sino hasta casi finales exactos del año. Una canción que nos llegó a último minuto de diciembre y que sorprendentemente reunió al gran Paul McCartney con los ex-Nirvana Dave Grohl y Krist Novoselic en una junta sin precedentes. ¿El resultado? Una explosiva canción que será parte de un soundtrack de lujo para el 2013, el del documental “Sound City” realizado por el propio Grohl. McCartney recordando momentos de ‘Helter Skelter’ en las voces y unas jams del demonio. Sin duda una gran cruza y Grohl haciéndola de nuevo.

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4) Don’t Pretend You Didn’t Know.’ Dinosaur Jr

Quizá es el sonido de sus guitarras que parece que hablaran cuando suenan juntas o la marcha  sónica atrapante que la convierte en una genialidad de canción. Eso, además de la soberbia voz de Mascis la hace más gigante todavía.

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3) ‘Elephant’ Tame Impala

Rockera! a base de sintetizadores se recrea un espíritu algo zeppeliano y sabathico, muy setentera, divertida y hasta bailable, y por supuesto con una pegada sicotrópica exquisita.

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2)  ‘Keep On Lyng’  Tame Impala

Un comic o dibujo animado de visiones de niño hecha canción, así se siente esa canción. Transportadora, musicalmente recrea lo que es estar bajos los niveles de ácido, con risitas de muchedumbre y un efecto lisérgico impresionante, sus guitarras seductoras y los teclados hacen de ella una fantasía de canción.

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Y nuestra canción del año….

1) ‘Leathers’ Deftones:

Es de esas canciones que se añoraban de Deftones, vuelven a hacer una de las mejores composiciones de su discografía: potencia, rabia, melodías impresionantes y esa calma de antes y después de la tormenta que cala los huesos. Imposible sacárnosla de nuestros oídos durante varias semanas desde que apareció.

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