Los Childrens: Desde Coquimbo mugre y sicodelia

La banda nacional Los Childrens se autodenomina como rock mugre y sicodélico. Por lo menos lo de sicodélico lo podemos notar claramente en su autodefinición, gozan de un sonido envolvente, lisérgico y nutrido claramente de esa música que  nos logra sacar de nuestro stress del día a día para sugerirnos un viaje hasta donde se le plazca a nuestra imaginación.

Oriundos de Coquimbo, la banda ya empieza a posicionarse en varios medios presentando su propuesta, por estos días están presentándonos su segundo sencillo ‘Grass’, parte de su disco  llamado The Electric Signatures, que también cuenta con un video dirigido por Bruce Gómez y Fuck Domínguez, el cual puedes chequear a continuación:

‘Grass’

[youtube]tdPc6SMGp2s[/youtube]

‘Green Mother of the Peruvian Hearts’

[youtube]R0XIeQdmIRM[/youtube]

La banda además próximamente nos estará ofreciendo un disco de versiones remixes de The Electric Signatures. A Través de sus links podemos revisar más de su interesante música, acá se los dejamos:

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Soundcloud

Solochiman: Looping live hecho en el mundo, con alma chilena

El caso de Solochiman es por menos decirlo curioso,  su proyecto consiste en construir temas en tiempo real, tocando todos los instrumentos, haciendo lo que se llama looping live.

Solochiman es una especie de nómade, sin una residencia estable, girando a traves del mundo, absorbiendo muchas infuencias, buscando sus verdareras raíces.  Si pudieramos ponerlo en paralelo con otro músico sería Devendra Banhart, quien también se nutre  de viajes y constante búsqueda para canalizar su música.

Como te contamos Solochiman viaja constantemente realizando sus performances de looping live en Asia y Europa, también participó en el FLLF 2012 (Florence Looping Live Festival).

El músico se estará presentando en Chile el 10 de noviembre en el Bar Onaciu, Loreto 460 , Barrio Bellavista, Santiago, con otro gran artista de looping live que proviene de Singapur, Randolf Arriola.

Te dejamos con este video, que sirve también de documental y encuentro con su música y también puedes ingresar a su sitio de Soundcloud para revisar sus composiciones:

[youtube]iRSiltPbDRU[/youtube]

Randolf Arriola

[youtube]zmCMBFkocTg[/youtube]

Frankelet, banda nacional: Lisérgica calma, potencia y corazón

Frankelet, banda de rock de Santiago de Chile. Nace a partir del demo grabado el 2009 por Guillermo Canales y Carlos Hiriart. Este demo sirvió como punto de partida para que en el 2011 se incorporaran a la banda de forma definitiva dos nuevos integrantes: Francisco Holzmann y Alberto Parot.

Con una alineación completa, la banda se embarcó en la grabación de su primer disco, totalmente producido, grabado y mezclado por sus integrantes, tomando como referencia fundacional el demo que habían grabado Canales e Hiriart. Se hizo una reversión de las canciones y se compusieron nuevos temas para terminar en lo que es ahora su primera producción larga duración, publicada el 22 de marzo del año en curso. 

Con tan sólo promoción digital ha aumentado considerablemente la adhesión en redes sociales y se ha descargado 400 veces su disco debut desde 5 países distintos, logrando sonar en radios online en Perú, México, Ecuador y Argentina y llamando la atención de blogs chilenos, mexicanos y argentinos.

Frankelet nos deja una propuesta sólida, con un sonido pulcro y muy bien trabajado en cuanto a arreglos, su estilo va por diferentes senderos: tienen reminiscencias grunge, del rock alternativo, clásico, reggae y electrónica, pero todo con una notable preocupación en el sonido final. A ratos pueden sonar potentísimos y en otros transportarte a rutas más sicodélicas y experimentales. Su disco debut lo puedes descargar a través de su sitio web .

Acá te dejamos su single: ‘Boicot’

[soundcloud url=”http://api.soundcloud.com/tracks/40302035″ iframe=”true” /]

Además la banda se estará presentando este jueves 30 de agosto en La Batuta totalmente gratis, excelente oportunidad para constatar su interesnate propuesta en vivo. Acá más info.

Entrevista con The Devil’s Daughters: Rockabilly desde el calor de Arizona.

Hace unos meses atrás en mi afán por conocer nuevas propuestas musicales me encontré por una casualidad del destino con “The Devil´s Daughters” una de esas casualidades que uno agradece de por vida, esos lazos que crean admiración y amistad.

“The Devil´s Daughters” es una banda de “Rockabilly / Americana” de Arizona Estados Unidos que ha despertado la atención de muchísimos fanáticos del estilo, y han remecido el circuito con su canción “Pass that Bottle” que cuenta con un video dirigido por Devon Berko, video que sigue sumando hits y buenos comentarios en las redes, esto sumado al trabajo duro de estas chicas ha permitido que comience el ascenso de esta tremenda banda que cuenta con dos bellas y talentosísimas “Frontgirls”: Lisa Mortensen y Mysti Moon.

Para que las conozcan conversé con Lisa Mortensen de “The Devil´s Daughters”, y esto es lo que hablamos en exclusiva para Nación Rock:

¿Como y cuando nació The Devil´s Daughters?

Yo siempre había tenido la idea de formar una banda de Rockabilly femenina, pero se convirtió en algo más que una idea cuando me encontré con Mysti en un concierto en mayo del 2011. La conocí a través de un amigo mutuo y descubrí mientras hablábamos que ella había sido cantante durante la mayor parte de su vida. Yo inmediatamente le hablé de mi idea, y sin habernos escuchado entre nosotras aún ya sabíamos que queríamos cantar juntas, por alguna razón, desde la primera vez que lo hicimos todo ha funcionado, pero lo más difícil estaba por venir. Después de casi nueve meses de publicar anuncios clasificados y físicos, la búsqueda de miembros para la banda continuaba sin ninguna suerte, al punto que casi nos rendimos, sin embargo decidimos que incluso sin ningún tipo de miembros en la banda aún que nos respaldaran, íbamos a reunirnos dos veces a la semana para escribir canciones y trabajar en nuestras armonías, en ese instante no teníamos idea de donde iría a parar todo, pero creíamos que teníamos algo que valía la pena, así que seguimos en ello.

¿Y cómo resultó?

Llámalo fe, trabajo duro, o un poco de ambas cosas, pero lo que pasó después para nosotras era todo lo que necesitábamos para hacer avanzar las cosas en la dirección correcta. Una noche llamé a Leeroy Nelson (baterista de Voodoo Swing) para preguntarle si sabía de alguien que pudiera estar interesado en trabajar con nosotras. Leeroy que tiene muchos contactos gracias sus veinte años de experiencia tocando en bandas dijo que tendría que reunirse con nosotras en persona para hablar de ello, tenemos un gran respeto por Leeroy y todos los chicos de “Voodoo Swing” son músicos potentes con mucha experiencia, así que pensé que podría ser capaz de ayudarnos, pero no nos esperábamos lo que nos pidió cuando nos reunimos.

Le preguntamos a Leeroy Nelson directamente, quien se arrimó a la conversación ¿qué sucedió?

Leeroy: Les pedí que cantaran allí mismo, en el acto, sin ningún acompañamiento musical. No podía recomendarlas sin antes oírlas cantar
¿Así que ustedes en definitiva…?

Lisa: Contamos uno, dos, tres, y cantamos una versión accapella de “Hell on Heels” de “The Pistol Annies” Más tarde esa noche, Leeroy se contactó con nosotras y nos preguntó si estaríamos interesadas en tener a los chicos de “Voodoo Swing” como banda de apoyo.

Leeroy: Nunca antes había oído la canción que las chicas cantaron esa noche, pero su sonido me dejó alucinado. Había tanto poder detrás de sus voces. Llamé al resto de los chicos esa noche y les hablé de la idea. Al principio, no estaban seguros de si podrían estar comprometidos en tocando en dos bandas, pero sabía que la combinación de Lisa y Mysti teniendo a su cargo la voz principal, valdría la pena el esfuerzo.

Recientemente vi “Pass that bottle” su primer video clip, y sigue teniendo un creciente éxito ¿cuan motivante es eso para ustedes? Como sienten el feedback de la gente?

Yo estaba trabajando en una película independiente lo que me llevó a conocer a Devon Berko, quien dirigió el video. Fue debido a su genio creativo y ética de trabajo, combinado con el trabajo duro de “Cool Cat Productions” ,la banda, y la gente de la escena Rockabilly de Arizona, todo ello aportó a que nuestro video tenga tanto éxito, parece que las cosas se han estado moviendo bastante rápido, pero bien sabemos que todavía tenemos mucho trabajo por delante; estamos más que dispuestas a trabajar y lo que viene sucediendo nos tiene muy entusiasmadas. Por otra parte, el trabajo duro nunca nos ha asustado como para alejarnos de cualquier cosa.

Me alegré mucho al saber que estarán en “Viva Las Vegas” ¿cómo lo sienten ustedes, es algo especial?

Sí, tendremos el honor de tocar en la próxima edición de “Viva Las Vegas Rockabilly Weekender” uno de los eventos más grandes y respetados en la escena Rockabilly de los Estados Unidos, “Little Richard” será cabeza de cartel en el show de este año lo que hace que esta experiencia sea aún más emocionante para mí porque es uno de mis artistas favoritos.

¿Cuándo podremos escuchar un nuevo material de The Devil´s Daughters? ¿cómo sienten que será ese álbum? ¿hay algunas ideas, temáticas, estéticas?

Estamos trabajando en un nuevo material ahora mismo, como músicos amamos todo tipo de Rockabilly, Root Music, Americana, etc. Siempre estamos discutiendo nuestra dirección creativa, en cuanto a la grabación y la producción de la música no estamos firmadas aún con ningún sello, por lo que depende de nosotras pagar nuestras grabaciones, con suerte seremos capaces de financiar nuestro próximo proyecto más temprano que tarde.

Han estado en Sudamérica? ¿Que conocen de este lado del mundo y particularmente de Chile?

Cuando era niña yo quería vivir en un bosque lluvioso, así que me encanta Sudamérica, todos pensamos que es uno de los lugares más bellos del mundo, de hecho, nuestro baterista Leeroy Nelson es de Brasil, personalmente estoy cada vez más familiarizada con Chile debido a mi amistad contigo y mi amor por la música de “La Puzzydoll” también me encanta Santiago y su arquitectura, y por supuesto me encantaría hacer un show allá alguna vez.

En la música estamos en periodo de cambios drásticos, tanto en la manera de crear, como en la forma en que la música llega a las personas, ¿cómo ven ustedes esta situación?

La música es una parte muy importante de lo que influye a la gente emocionalmente, en la forma en que se visten, y hasta en la forma en que representan una cultura particular. Tengo la esperanza de que con todas las nuevas formas en que la gente es capaz de producir y acceder a la música vamos a comenzar a ver más mercados que se abren para todos los tipos de música. Es realmente genial ver cómo Internet ha permitido a la gente tener más alternativas en el tipo de música que quiere escuchar, porque durante demasiado tiempo las grandes corporaciones han determinado qué tipo de música se reproducirá a través de las radios, ahora eso cambió.

¿Qué músicos las inspiran?

Tengo una gran admiración por los músicos que están haciendo exactamente lo que estamos haciendo nosotras, tocando música por amor no por el dinero, personalmente, tuve la oportunidad de entrevistar a “Izzy Cox”, una forajida autoproclamada que hace “Americana Hillbilly” de Austin, Texas, ella es una gran inspiración para mí, como músico y como persona, en cuanto a nuestra banda Mysti se inspira mucho en “Patsy Cline”, para Leeroy “Angry Samoans” (su canción favorita de ellos es “Lights Out”), y para Shorty es “The Paladines”.

¿Qué les dirian a todos los lectores de Nación Rock?

Cuando persigues un sueño, es más importante dar el primer paso, mucho mas que la preocupación de cómo la carrera va a terminar.

Así terminó mi conversación con Lisa Mortensen de “The Devil´s Daughters” una banda que ha comenzado a remecer la escena “Rockabilly” con una fuerte actitud y desbordando sensualidad y Rock & Roll, los invitamos a conocerlas y mover el esqueleto.

Pablo Rojahelis ( músico y vocalista de Masta y La Puzzydoll)

“Pass that Bottle”

[youtube]wqi3CSGJnds[/youtube]
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Reverbnation

Layne Staley: El espíritu que nunca murió joven

Suena curioso que en el recorrido de estos últimos años nos hayamos acostumbrado a escuchar el nombre de Alice in Chains nuevamente en los medios, revistas y redes sociales, y no sólo por el recuerdo o estas efemérides, sino porque simplemente la banda está de regreso con un nuevo vocalista desde el año 2009, incluyendo la edición de un disco que provocó sentimientos encontrados y consternación generalizada. Por un lado teníamos que en cuanto a sonido inevitablemente nos recordaba lo mejor de la banda y su época brillante de los noventa, y por otro no queríamos ningún tipo de continuidad con esta banda que consideramos que sin Layne Staley no valía la pena reconstituir.

Y queda mucho de eso en el aire, hoy se conmemora el nacimiento de su figura más recordada. Si nos ponemos a hurgar en los créditos de las composiciones de la banda caeremos en cuenta que Staley no fue el “cerebro”, para nada. Ese trabajo quedaba en un gran porcentaje para Jerry Cantrell y las colaboraciones de Mike Inez y Sean Kinney principalmente, que también tenían algo que decir al momento de cuadrar las canciones, pero no cabe duda que “el alma” de la banda siempre fue y será Layne Staley.

Y quizá sea por su errático andar, más aún  incluso cuando la banda disfrutó de su mayor éxito y reconocimiento, porque pareciera que cada canción que compusiera Cantrell estaba dedicada de una forma profética al devenir para su amigo y compañero. Por otro lado a veces da la impresión de que Staley hubiese tenido como única misión en su vida ser el vocalista de Alice in Chains, y de alguna forma representar a toda esa generación que no encontraba rumbo alguno. Con su consigna “We Die Young” casi marcada en la frente, pues a cuentas claras después de más de una década de su muerte eso se transparenta cada vez más: Staley vino, nos apabulló con su desgarradora forma de cantar, y también con su sensibilidad cuando tenía que hacerlo de acuerdo a la canción y nos dejó de la peor forma posible.  Sus letras no eran más que una crónica de una muerte anunciada que logró tener el más amargo e inevitable de los desenlaces en abril del 2002. Recordemos que AIC no sólo de potentes riffs propicios para el headbanging se nutrió, sino que de hermosas baladas donde la emotividad y el sentimiento fueron inspiración clara y que en voz de Staley llegaban a sobrecoger nuestros oídos y alma, y que más de una  lágrima lograron robarnos en reiteradas ocasiones, más aún ahora cuando nos ilumina su memoria en días como éstos.

Pero para qué ahondar en los detalles de su muerte en un día que conmemoramos su natalicio, lo claro es que si hoy seguimos viendo de pie a Alice in Chains se lo debemos a Layne Staley, aunque suene contradictorio. Hoy en día la música conserva el espíritu de la banda, por que también hay un grande como Cantrell que no podía hacer las cosas de otra forma, muy inspirado componiendo y eso que tuvo que superar cosas muy fuertes para decidir seguir adelante con una banda que parecía haber quedado sepultada seis pies bajo tierra junto con Staley. Cantrell encontró en el recuerdo de su gran amigo y hermano la fuerza para continuar, y eso realmente se agradece, por que-por sobretodo-queda claro que en cada nota de el regreso “Black Gives Way to Blue” o “The Devil Put Dinosaurs Here” que brota esa pena y rabia tan característica de Alice in Chains y motivado en el recuerdo- siempre latente y eterno- de un tipo con un talento extremadamente soberbio como Layne Staley, que claramente- vengan los discos que vengan- va a ser prácticamente imposible borrar de nuestra memoria y de nuestro corazón.

Patricio Avendaño R.

 

Tame Impala en Argentina: más allá del horizonte

Fotografía: Tomás Correa Arce

Desde las primeras edades del rock, los sonidos que comienzan a emerger desde el garage están destinados a inyectar nueva sangre al rocanrol. No sé si se trata de redefinir lo establecido, como muchos críticos han intentado llamarlo, pero lo que me dejo claro la presentación de los australianos Tame Impala el pasado domingo es que sí son parte de una nueva generación musical: la de lo espacial, de los colores, de la experimentación, del baile desenfrenado e íntimo.

Imposible no acudir al manual y buscar las reminiscencias de su sonido. Primero, del rock sicodélico sesentero de Cream, Blue Cheer, Grateful Dead y hasta del germinal Pink Floyd, para luego encontrar elementos del shoegaze de My Bloody Valentine, el noise de Sonic Youth y la improvisación esquizofrénica de Flaming Lips. Tal vez, (me) cuesta creer que una banda liderada por un tipo de veintiséis años –que compuso solo todo el álbum debut y lo grabó casi integralmente – tenga una cosmovisión capaz de integrar esos sonidos que evocan al pasado con la frescura de su presente y sin padecer en el intento. Innerspeaker es eso en la esencia de su espíritu, y vaya que también saben contagiarlo en vivo. Y con creces.

Los encargados de abrir los fuegos fueron los argentinos Humo Del Cairo, quienes mostraron su repertorio cargado al stoner estilo QOTSA del ’98, muy similar al de sus coterráneos Los Natas aunque más ondero y alejado del doom. Algunos problemas de sonido (varios acoples y ninguna regulación en el micrófono de la voz) desteñían, pero el trío supo afiatarse e hicieron lo suyo sobre el escenario. En general, una interesante banda para revisar.

Ya había leído una decena de buenas críticas del show que los oriundos de Perth habían realizado en Chile y en la primera noche en suelo argentino, así que iba con buenas expectativas y dispuesto a dejarme encantar. Luego de una espera tediosa con una partida falsa: un telón negro que se abrió para dar paso a la siempre amarga ‘prueba de sonido’ de los roadies; Tame Impala se hace presente en el escenario un cuarto para las once de la noche, con un recibimiento bullado por las fans que coparon el local de Palermo.

El envío inmediato fue ‘Solitude Is Bliss’, que en una versión más lenta que en el disco, inundó el espacio en un ritual de calma e introspección con sus sonoridades envolventes y la voz reverberada de Kevin Parker, líder y compositor. El primer golpe no tuvo ni empujones ni saltos desproporcionados, sino que fue una invitación a sumergirse en universos volátiles. ‘Why Don’t You Make Up Your Mind?’ seguía con esta atmósfera llena de texturas, de balanceos, donde el sonido vintage del teclado hammond de Jay Watson y las guitarras entrecortadas y llenas de fuzz eran los protagonistas.

Nuestro estado de vigilia se irrumpiría, era hora de despegar. ‘Desire Be Desire Go’ fue la canción para sacarse la energía contenida con el agite necesario mientras se coreaban los primeros versos: “Feel it come I don’t know how long it’s gonna stay with me”. Si bien la primera línea de acción eran las guitarras y el teclado (hasta en la ubicación en el escenario), las líneas de bajo de Nick “Paisley Adams” Allbrook eran el aura de todas las canciones.

Al fondo, al lado de la batería, con una quietud a veces desesperante y marcando el ritmo con leves movimientos, lo que salía de ese bajo eran golpes de furia directo a tus oídos. Lejos lo más loable. Y cómo destacó en la pausada ‘It Is Not Meant To Be’, una especie de morfina para reconectarse a ese viaje de compenetración cósmica al que los Tame nos estaban llevando.

Los mejores momentos de la noche llegarían de la mano de los temas nuevos. Hasta ese entonces, el concierto era una revisión de los sonidos en vivo de su disco debut, hasta que sonaron pegadas ‘Apocalypse Dream’ y ‘Elephants’, adelantos de su segunda entrega, Lonerism. Acá, todos terminamos de despertar: se saltó frenéticamente, se disfrutó y bailó como si fuesen clásicos. Melodías más aceleradas, más sucias, más de garage noventero eran las credenciales que mostraba el nuevo sonido 2012 de Tame Impala, sin perder ese toque espacial, progresivo y moderno.

La reiteración de los primeros compases de ‘Elephants’ una y otra vez (tocaron una versión extendida), más la complicidad y potencia entre bajo y batería, olían a ese rock futurista tipo Era Vulgaris, o como planteó la reseña de la Rolling Stone: “un hipotético cruce entre Black Rebel Motorcycle Club y el Muse menos épico”. Una de las canciones más destacas en lo que va del año, sin duda, y una de las más fulminantes en todo el concierto.

El alto voltaje del show seguía con ‘Lucidity’, la más hardrockera de su debut, con las baquetas de Julien Barbagallo dándole rienda suelta a unos redobles de corte setentero y donde el bass groove nuevamente es protagonista (sin querer serlo). Continuaron con ‘International Feel’ y una de las más sicodélicas de la velada: ‘Alter Ego’, llena de matices, regalándonos un vaivén de emociones. En este punto, la percepción se conjugaba con todos los elementos extra-musicales para completar la experiencia: las luces, el humo cannábico, las imágenes de la pantalla de fondo que dibujaban los sonidos mediante un sistema de visuales audiorrítmicas. Un recorrido por los sentidos.

Luego de la ondera y poderosa ‘Half Full Glass Of Wine’, donde el fiato de la banda (que vale decir es un grupo de amigos de Parker) se mostró en plenitud, se vino el bis. Aplausos algo tímidos -creo que después de tamaño abanico de melodías no estábamos preparados para el silencio- dieron paso a unos gritos para la vuelta de la banda que no tardó en regresar. Tiran al público botellas de agua, uñetas, stickers. Se muestran agradecidos y vuelven a ocupar sus posiciones para rematarnos con ‘Runway, Houses, City, Clouds’. De a poco, irían desapareciendo las distorsiones, los golpes de caja, los acordes del teclado; se iban alejando como un tren que deja la estación. Habíamos llegado al final del viaje.

Setenta y cinco minutos de mover nuestras cabezas de un lado para otro, de vibrar y volar sobre el horizonte habían llegando a su fin. Tame Impala respondió, y sobre todo, nos sorprendió. No dijeron mucho, andaban con lo puesto y la escenografía no tenía mayores recursos. Todo el énfasis estuvo en la música. Ahí estuvieron los colores y la llama del espíritu de esos drogos sesenta. Repito, no sé si es redefinición o renovación de la sicodelia, pero tengan una cosa clara: el rocanrol en la segunda década del siglo XXI está en buenas manos.

César Tudela B.


2×1:”Mrs. Robinson” Paul Simon v/s Lemonheads

Una canción que data de finales de los 60’s, la versión original fue compuesta por Paul Simon. En 1967 el  productor de la película The Graduate (El Graduado), Larry Turman, estaba empecinado – e instado por el director del film Mike Nichols- en incluir canciones de Simon & Garfunkel en su banda sonora, por lo cual solicitó a Paul Simon que compusiera algo, por lo menos unas tres canciones.

La película, ganadora de una estatuilla del Oscar de la academia y varias otras nominaciones, contaba la historia de un joven recién graduado (interpretado por Dustin Hoffman) que se va a vivir con una familia que lo quiere relacionar sentimentalmente con su hija, pero realmente la trama circunda en la relación que este joven tiene con la madre, mucho mayor que él, la que se adueña del protagonismo de la película y del título de la canción, por cierto: Mrs. Robinson.

Para pesar de los realizadores del film Simon tuvo una agenda copadísima con las giras en ese período y al llegar sólo tenía una canción llamada “Mrs. Roosevelt”, que trataba de una historia totalmente anexa con el contexto de la película.

Pues bien, el productor del film le dijo a Simon: “muy buena canción, la incluiremos, pero ahora se llamara Mrs. Robinson, no Mrs. Roosevelt”.

La melódica canción fue parte posteriormente del disco Bookends de Simon & Garfunkel  y no tardó en llegar al número 1 en las listas, tal álbum se considera el más exitoso de la carrera del grupo y todo un clásico del folk-rock de la época.

Una notable versión en vivo de esta gran canción:

[youtube]bE1dz6_u2JI[/youtube]

La canción ha sido versionada por diversos artistas, sucede con todas las canciones que son grandes al parecer. Elegimos la versión de Lemonheads de 1992  como la más original y que prácticamente difiere bastante de la de Simon, los Lemonheads logran adaptarla muy bien a su alternativo estilo noventero imprimiéndole un peso y una aceleración bien particular.

La canción también-como su versión original de 1967- fue parte de una banda sonora, pero esta vez de la película “El Mundo Según Wayne”, en su segunda entrega. El exitoso cover impulsó la carrera de esta banda de los circuitos underground de Boston, incluso en esos años logró llegar a poner la imagen de su líder y vocalista Evan Dando en portadas de numerosas revistas. La canción además fue parte del disco “It’s a Shame About Ray”.

Acá vemos su video, que causó furor en MTV y que su melodía rotó en diversas estaciones radiales alrededor del globo en pleno levantamiento del rock alternativo hacia la masividad a principios de los noventa:

[youtube]zvMFm5nKeUc[/youtube]

Patricio Avendaño R.

Disco Inmortal: Ozzy Osbourne “Blizzard of Ozz” (1980)

El enorme debut de Ozzy. Quizá la metáfora del título haciendo guiños claros al cuento de la fantasía de Dorothy en El Mago de Oz (Wizard of Oz), precisó evidentemente lo que sucedió con Ozzy antes y después que llegara a grabar este disco, donde se vio envuelto en un tornado de situaciones lamentables que lo llevaron a obtener la calma y paz que necesitó para enmendar rumbo después de su expulsión de Black Sabbath, banda en la que él mismo cimentó sus pasos para que sea considerada ante ojos de todos hoy como LA banda pionera del  heavy metal.

No fue fácil y Ozzy solo probablemente se hubiese hundido en ese foso infestado de adicción a las drogas y al alcohol que lo sacudieron tras su penosa salida de la banda de Birmingham. En esta etapa es donde entra en acción la figura de Sharon Osbourne, esta chica que llegó a levantar la carrera del Madman y que de paso reconstruyó la vida familiar del músico en un momento clave, otorgándole cierta estabilidad y manejando su vida de la forma más positiva posible.

Así nace este proyecto, Ozzy resurgido de las cenizas y en conjunto con músicos de la talla de Randy Rhoads, que venía de Quiet Riot, y quien brilló más que todos durante su corta estancia junto a Ozzy; Lee Kerslake (ex-miembro de Uriah Heep) y Bob Daisley, (ex-miembro de Rainbow). En realidad esta banda-piloto en primera instancia tomó el nombre de Blizzard of Ozz , pero finalmente , debido a estrategias comerciales se decidió que el proyecto llevara el nombre de Ozzy Osbourne. Quedándose así con el nombre este primer disco.

La unión de estos músicos iba a dar que hablar desde los primeros minutos, por un lado teníamos a  músicos de la escuela hard rock más clásica (como Kerslake y Daisley), pero que en comunión con el salvajismo de Ozzy y el talento con aires modernos en la guitarra de Rhoads iban a licuar algo bastante innovador, que no tenía mucho de paralelo con Sabbath, quizá como muchos esperaron, pero que por rock’n roll y actitud fue realmente sorprendente.


Y si de ejemplos claros queremos sustentar esta premisa, ‘I Don’t Know’ en el arranque y esos temibles riffs lo dejan claro. Por lo demás es un tema que en su lírica habla de su ingenuidad ante el enigma del fin de la humanidad, pero de su fehaciente creencia en la fuerza del ser humano, donde se alude muy claro a su paso de la oscuridad a la luz en este período. Acto seguido, el “hit” ‘Crazy Train’ igualmente trata de este insano montado en este “tren loco”, que si bien dejó de marcar la velocidad en que se vislumbraba un claro impacto fatal, nunca dejó de correr. Un clásico de Ozzy por donde se le mire, desde el primer momento e invitando a todos a subirse con  el demencial grito “¡All Aboard!” para después empezar ya a desplegar lo mejor de esta súperbanda , un bajo imponente, la fuerza incontenible de la batería, y Rhoads plantando riffs a diestra y siniestra, asunto que sumado a los coros melódicos de Ozzy terminan por perfilar una de las canciones más “himnos” del también llamado príncipe de las tinieblas.

Más que digno puntapié inicial para el álbum, el cual se nutriría de emblemas del heavy metal ochentero y que hasta el día de hoy podemos seguir oyendo y con gran gusto. De aquí también sale la oscura y alabada ‘Mr. Crowley’ casi como un tributo a Aleister Crowley, este brujo ocultista que prácticó magia negra y que de alguna forma en cuanto a  estética ha inspirado a Ozzy. Una infaltable en sus conciertos y que conservaba el espíritu de Black Sabbath. Los teclados son clave para el propósito del tema (el tecladista de este disco fue Don Airey, quien ahora luce en Deep Purple, por cierto), y el solo de guitarra de Rhoads se sigue encumbrando dentro de los mejores de la historia actualmente.

La acústica ‘Dee’ con aires de trova antecede a otra canción muy recordada: ‘Suicide Solution’, protagonista de toda una polémica debido a una serie de suicidios juveniles, algunos incluso llevando a Ozzy ante la justicia norteamericana acusado de incitación al suicidio, cosa que no pasó a mayores ante pruebas poco consistentes. La canción en realidad, viéndolo del punto de vista del entorno de la realización del álbum, suena más a un soundtrack de la vida misma que estaba llevando Ozzy más que a alguna otra cosa. Dentro de los oscuros versos se rescatan cosas como “Evil thoughs, and evil doings, cold, alone, you hang in ruins” (“malos pensamientos y malas acciones, frio, solo, hecho una ruina”), la base de la letra giraba en tormo al alcohol y esta frase claramente refleja como el propio Ozzy se vio a sí mismo, en más de una oportunidad.

‘No Bone Movies’, es otra clásica y característica de este  sonido del “nuevo Ozzy” donde predominó este riff metálico salido directamente de la destreza y talento de Rhoads, quizá en este corte se notó mucho la importación musical desde su anterior banda Quiet Riot eso sí. También sucede en ‘Steal Away’ (The Night), pero con un speed más acentuado, los tiempos se aceleran.  La inspiradora ‘Revelation (Mother Earth)’, desborda melancolía, de la cual Ozzy también iba a frecuentar en sendas powerballads a lo largo de su historia.

Y a propósito de aquello: una maravilla que también es parte de este disco es la balada ‘Goodbye to Romance’, acá Ozzy desligándose de supuestas ataduras con bandas del heavy de la era y más aún de sus ex-compañeros Black Sabbath, una genialidad llena de amargura de las que sólo podían ser atribuibles a Ozzy y lo que expelía de su alma, de esta personalidad errática pero brillante al mismo tiempo. Una de esas baladas para atesorar y que no dejan de sonar en el inconciente colectivo por más que pasen los años.

Ozzy con este disco zafó de muchas inquietudes en torno a lo que podía ser capaz de hacer en solitario, aunque sí necesitó de bastones, tanto el apoyo emocional de parte de Sharon-que fue fundamental- como el hecho de poder compartir con los grandes músicos que contrubuyeron notablemente a las ideas para su primera aventura sin Sabbath. Llegaba la era en que Ozzy se amigaba más con músicos virtuosos, aunque sin hacer su música locuazmente técnica, y eso ha sido una de las grandes gracias que hasta el día de hoy maneja y conserva. Iban a venir más tropiezos en la historia de Ozzy, este es sólo un capítulo en un libro lleno de episodios completamente provistos de sensaciones que tienen mucho de dulce y agraz, y que no terminan de escribirse, pero no cabe duda que las huellas en el rock que dejó este primer tornado de Ozzy terminaron siendo decidores para la constante evolución del heavy metal desde los ochenta en adelante. Un álbum definitivamente inmortal.

Patricio Avendaño R.