Phil Anselmo elige “los discos que le cambiaron la vida”

Sin duda una de las secciones más entretenidas de Metal Hammer es “The albums that changed my life”, donde grandes rockeros y metaleros eligen en base a preguntas no tan solo los  álbumes que más quieren, sino que también los que más odian o sus placeres culpables, entre otras cosas.

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Nación Rock Awards 2018: Los 25 mejores discos internacionales de 2018, del 25 al 12, Primera Parte

2018 fue un año algo extraño musicalmente y sobretodo no del todo contundente en cuanto a lanzamientos de rock se refiere, pues no hubo ni siquiera uno o varios discos que nos hayan hecho determinar que fue un año particularmente bueno e innovador, ni menos revolucionario, sino que todo lo contrario, nos costó decidir qué discos fueron realmente dignos para incluir en esta lista, sin embargo, la productividad sí estuvo presente, con muchos discos lanzados  en varios estilos y donde no dejaron de haber algunos más que interesantes.

Sin duda, es la lista más floja de los últimos cinco años. ¿Señal de los tiempos? Hoy en día cada vez nos cuesta ver cosas realmente voladoras de cabeza. El rock actual existe, pero sigue siendo una juguera de estilos que entretiene, pero no haya en gran medida nuevas formas ni propone cambios sustanciales.

Como sea, te dejamos nuestros 25 favoritos. Muchos de estos discos quizá no te volarán la cabeza, pero no dejan de ser interesantes.

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Nación Rock Awards 2018: Los 25 mejores discos internacionales de 2018 – Segunda parte, del 12 al 1

Continuamos con nuestro recuento de lo mejor del año, los Nación Rock Awards. revisa los primeros lugares del ranking.

Por si te lo perdiste acá esta la primera parte de la lista.

Nación Rock Awards 2018: Los 25 mejores discos internacionales del año, del 25 al 12, Primera Parte

12) Shiny and Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun. – The Smashing Pumpkins

shiny and oh so bright

Cuando nos enteramos de la reunión de tres cuartas partes de la formación clásica de The Smashing Pumpkins, lo primero que se nos vino a la cabeza fueron guitarras y más guitarras. Una nítida vuelta a los sonidos clásicos de la banda anunciada por el single ‘Solara’. No fue así, y lo que recibimos fue un álbum proclive a la canción pop, los teclados, sintetizadores y el gusto por melodías más luminosas de lo que estábamos acostumbrados (¿Qué parte de “Shiny and oh so bright” no captamos?). No nos apuremos, estamos aún frente a un grupo en proceso de re-ensamblaje, que de a poco va recuperando la memoria, y que despacha un LP suficientemente digno para justificar su retorno, pero que aún no supera un gran disco de la era autárquica de Corgan con las calabazas, como fue el tremendo Zeitgeist (2007). Por ahora nos alcanza para hacernos ilusiones, aunque los oriundos de Chicago nos estén diciendo -desde el título y con mayúsculas- que no habrá ningún futuro.

11) Wrong Creatures – Black Rebel Motorcycle Club

Es un poco engañoso este regreso. A primera instancia no te mueve mucho la cabeza, pero a la segunda escucha va por la hipófisis de tu cerebro directamente. Un poco de paciencia y ya está: el rocanrol lisérgico te atrapa, te llena de humo bohemio y te hace volar un rato. Hay una magia en lo de BRMC que no deja de seducir, aun así sea ralentizado o con un pequeño acelerómetro.  También hay grandes coros y ribetes Velvet Undergroundianos increíbles. Quizá lo mejor después de “Howl”.

10) Resistance Is Futile – Manic Street Preachers

Los MSP deben ser una de las bandas más subvaloradas en el mundo. No hay disco en que no encontremos amor por las canciones. Su entrega 2018 rectifica eso y hace honor a su historia. La diversidad y el constante movimiento queda patentado en ese primer track “People Give In”,  donde todo es retro-modernoso con esa fuerza Springsteeniana para agarrarte en sus propios modos y métodos.  Este puesto es un premio a la constancia en que todo suena a clásico estancado y trae a nuestros tiempos esa intención tan The Carpenters con aires genuinos.

9) Queen of Time – Amorphis

La banda repite la fórmula que le ha dado el éxito, pero así y todo, “Queen of Time” se siente como un trabajo que se empinará en el top 5 de su impresionante discografía. Riff ganadores desde el inicio, alternancia entre guturales y voces claras, folk, estribillos elaborados y armoniosos que refinan y mejoran su estilo, señalando la que podría ser una nueva etapa en su carrera, dada esta propuesta más compleja en los arreglos. Con un equilibrado juego de estilos y una línea melódica que fusiona todo, suena novedoso y versátil. “Queen Of Time” tiene la esencia death y deja su huella no solo por su calidad, sino que también por su elegancia y reinvención.

8) The Wake – Voivod

La portada es un llamativo rojo furioso que te señala confusión y caos, una invitación a sumergirte a todo aquello al darle play. En “The Wake”, la guitarra muestra una melodía más clásica de lo normal en Voivod, dejándole el trabajo armónico al bajo, mientras que Snake interpreta en excelente estado y sobresale de anteriores discos. Away le da la guía a cada canción y logra un desempeño de buenas proporciones. En general, el sonido de “The Wake” es limpio, rítmico y se pone encima los cimientos de casi cuarenta años de carrera, pero siendo al mismo tiempo un paso adelante que podría transformarse en un clásico de la banda. Este álbum se sale con la suya y encumbra el nombre de Voivod entre los mejores lanzamientos metal del año.

7) The Blue Hour – Suede

El octavo disco de Suede es un trabajo lleno guitarras ácidas y melancolía. El pop de “Beautiful Ones” o “Positivity” se ha ido y ha dado paso a un sonido orquestal y extravagante. “The Blue Hour” destila imágenes dolorosas, romanticismo y pérdida, todo empaquetado en un gran trabajo compositivo. Gracias a la Orquesta Filarmónica de Praga y al gran Craig Armstrong, más la producción de Alan Moulder (Depeche Mode, Editors, Smashing Pumpkins), la banda se conduce por territorios inexplorados en su discografía y ejemplifica en temas como “Wastelands”, “Life is Golden” y “Don’t be Afraid If Nobody Loves You”, el inicio de un nuevo capítulo.

6) Eat The Elephant – A Perfect Circle

14 años tuvieron que pasar para que Billy Howerdel y Maynard James Keenan dejaran ese estado de animación suspendida en el que se encontraban para traernos material que nos sacara de esa espera infinita por nueva música. En “Eat The Elephant” hay canciones para encontrar al viejo A Perfect Circle y otras para conocer a una banda con algo nuevo que mostrar, pero que mantiene la química como rasgo distintivo, aunque esa química se traduzca en un registro melancólico con melodías y ritmos relajados a diferencia del metal cargado de emociones de sus trabajos anteriores. El regreso discográfico que cualquier grupo desearía, pero no precisamente todos sus fans.

5) Firepower – Judas Priest

Hay que partir porque es increíble que Judas Priest lance un disco a estas alturas de su carrera. Pero no fue un lanzamiento por cumplir nada más. En “Firepower” hay nuevos clásicos, como bien lo dice su nombre hay fuego en todo. “Lightning Strike” es un heavy clásico poderoso que nos remonta al estilo de “Point Of Entry”, la escuela que ellos mismos cimentaron y que ha servido en bandeja a bandas como Death, Slayer o Megadeth. “Never The Heroes” o “No Surrender” nos entregan nuevas glorias llenas de poder y heavy metal sin síntomas de claudicar. Es absolutamente increíble para músicos que promedian los 65 años. Un nuevo regalo de los dioses del metal.

4) Ordinary Corrupt Human Love – Deafheaven

Lo que parecía todavía una fórmula en desarrollo, esta vez parece asentarse con comodidad. El tránsito audaz entre el shoegaze, el pop y el black metal de Deafheaven se abrió paso en los charts con New bermuda, su placa anterior, pero faltaba el paso siguiente, el de la consolidación. La diversidad de sonidos que encontramos en el cuarto disco de la joven banda de San Francisco nos hace estar constantemente preguntándonos: ¿En qué momento viene el despliegue de brutalidad? ¿Ahora viene la calma luego de la tormenta de gritos guturales y guitarras ruidosas? Ordinary corrupt human love es probablemente el disco de rock más entretenido de la temporada, nos mantiene constantemente atentos a lo que va a pasar.  Y eso, en tiempos que se han encargado de poner en tela de juicio el futuro del rock pesado, se agradece con más entusiasmo que nunca.

3) Tranquility Base Hotel & Casino – Arctic Monkeys

Cuando David Bowie se sentó en un piano las cosas en la música cambiaron para siempre. Guardando ciertas proporciones para Alex Turner fue similar. Los demás monos del ártico le siguieron la pista y todo resultó ser un nuevo y gran paso para una banda que en sí, decepcionó a su público purista de los primeros discos, pero que también supo mostrar una veta arriesgada y certera. Si en “AM” habían ciertos guiños de soul solemne y elegancia bohemia, acá eso fue plasmado al cien por ciento, y les salió increíble.

2) Bad Witch – Nine Inch Nails

Una interesante mezcla entre sonidos lo-fi y máquinas por doquier. Bad witch es una nueva prueba de que la exuberante productividad de Trent Reznor en los últimos años no entra en conflicto con la calidad. En seis canciones se pasea por múltiples referencias a las diversas facetas de su catálogo, y algunas visitas al sonido de sus mentores. Momentos iniciales de punk industrial vertiginoso, van cediendo lugar a los clásicos paisajes sonoros de tensa calma, pasando por referencias a Gary Numan y -cómo no- al último David Bowie, el de Blackstar, pero también al trabajo que desarrollaron sinérgicamente a mediados de los 90. Luego de un irregular disco como Hesitation marks, algunos pensamos que el poder de las canciones de un tipo acostumbrado a componer desde el resentimiento y la desgracia comenzaba a declinar.  Hoy Trent Reznor sigue mostrando que lo suyo era más que eso, y que habiendo salido hace años del hoyo negro emocional en el que se encontraba hace 25 años, sigue entregando creaciones en estado de gracia.

1) Egypt Station – Paul McCartney

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La mejor muestra de que Paul McCartney existe es él mismo. Pese a que su último disco apareció en 2013 Macca siempre está en prensa, en nuestras vidas, en el aire. Sea como eterno beatle, como con colaboraciones varias o como en un Carpool karaoke en la TV. Y siempre es bienvenido. Las canciones de “Egypt Station” tienen alegría, payaseo, emoción  y desesperanza, ese ADN disperso de parte del que quizá es el mejor compositor de canciones melódicas de todos los tiempos. Hay remembranza Beatlesca, por supuesto, Wings, guiños setenteros, amor, desamor, es decir VIDA,  por sobre todas las cosas. Alucinante en un veterano que entrega más energía que un treintañero. Quizá no sea el mejor disco 2018, pero es Macca en una esencia con cara antologizada. “Despite Repeated Warning” vuelve a esos cambios bruscos entrañables del “Band On The Run”, pues el disco suena a moderno pero inevitablemente es retro. ¡Es su disco número 17! Hay guitarras medias ácidas, sonidos sesenteros y ese pop adorable de siempre que fue su marca registrada en la banda de Liverpool que engendró música para siempre y de su extensa y productiva carrera solista  (Greg Kurstin, el involucrado que grabó a Foo Fighters hace poco también hizo lo suyo en el álbum), pero siempre guardando la distancia. No sabemos si MacCa volverá a hacerla. Este es un humilde premio a su tremenda trayectoria, pero tampoco es un regalo de fans encaprichados, es un gran disco lleno de buenas canciones y sin duda el mejor del año.

Disco Inmortal: New Order- “Power, Corruption & Lies” (1983)

En 1980, los días de triunfo de la legendaria banda Joy Division terminaron súbitamente. El guitarrista Bernard Sumner, el bajista Peter Hook y el baterista Stephen Morris, quedaron prácticamente a la deriva y con todos apostando al fin del grupo, dada aquella máxima que asegura que es casi irreversible que una banda pueda sobreponerse de la muerte de un vocalista popular, sin embargo, el trío sacó fuerzas de flaqueza, incorporó a la tecladista Gillian Gilbert, y decidieron continuar bajo el nombre de New Order. Para 1983, experimentarían de lleno con los sintetizadores, lo cual representó un cambio drástico comparado con lo hecho en Joy Division y en su disco debut; de esta manera, reconocían estar encantados con el optimismo de las pistas de baile, el pop y las líneas más melódicas que destilaban vitalidad. Estos elementos serían la base de un nuevo sonido y que daría paso al surgimiento de un montón de nuevos grupos durante esa década.

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Cancionero Rock: “Black”- Pearl Jam (1991)

Desde temprano Eddie Vedder se destacó por tener una lírica muy oscura y críptica. Ha costado con el paso de los años saber en qué realmente estaba pensando el vocalista y letrista de la inmensa banda de Seattle al componer las más grandes canciones para ella y ese es uno de sus grandes méritos. “Black”, a buenas y primeras, es una canción de desamor, de desilusión, pero hay detalles que la han elevado mucho más allá de todo eso.

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Michael Schenker: Maestro en las sombras

Por estas latitudes el nombre de Michael Schenker no se conoce mucho. La canción que co-escribió en UFO, Doctor Doctor, es coreada por un estadio completo antes de que comience cada concierto de Iron Maiden; pero poco se sabe del mítico hombre tras la Flying-V blanca con negro (como lo presenta, por ejemplo, Joey Tempest de Europe).

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Disco Inmortal: Nirvana- Nevermind (1991)

Desde Seattle, emergió un puño que nockeó al mundo un 24 de septiembre de 1991. Varias generaciones de músicos y de fans no estaban preparadas para recibir este desgarrado grito de dolor, con dosis equivalentes de drama y fórmula radiable. Tras el debut con “Bleach”, Kurt Cobain creó este manifiesto del rock, el cual aderezó con partes de garage, otro poco de psicodelia, harto punk, power pop, noise, hard rock, catarsis lírica y emocional. Cuando este combinado llegó a manos de Butch Vig, éste lo transformó en un producto que se fue directo a la cima, señalando la apertura de otra página en el libro de quienes han escrito la historia de la música popular. Muchos años han pasado de todo eso y “Nevermind” sigue siendo referente y sigue sonando fresco. ¿Qué volvió a este disco uno de los imprescindibles para la reinvención del rock?, al menos, hay dos cosas: un nivel compositivo fuera de lo común y una sorprendente capacidad de convertir la amargura en belleza.

Durante el proceso de producción, las canciones parecían alejarse del “punk-rock-garage” del cual había bebido la banda en sus inicios. Ellos mismos, incluso, temían que los retoques técnicos le quitaran potencia a su sonido, pero era necesario despojarlo de suciedad para darle esta otra forma que se apreciaría en “Nevermind”, sin que eso significara que perdieran su esencia. Un ejemplo de ello fue la duplicación de voces y la más perfecta combinación de guitarras distorsionadas. De esta forma, el álbum logra desplegar melodías simples pero que traen ese regalo compuesto por sucesiones de acordes que dibujan caos y oscuridad. Ese fue el nacimiento del grunge, un movimiento con su sello depresivo del cual se apoderaría toda una generación, y no solamente usando un estilo de ropa determinado.

Las creaciones de Kurt Cobain para este disco parten por lo alto con el riff sangrante de “Smells Like Teen Spirit”, el cual plasma toda la rabia acumulada de una juventud frustrada, junto con regalarnos una elevada complejidad musical, imaginación y talento. Este es uno de los grandes emblemas grunge, inconfundible desde el primer rasgueo y hasta el grandioso fade out final.

“In Bloom” es demoledora, con estructura de la escuela Pixies de melodía pop pero sostenida en una base rítmica que es pura potencia. “Come As You Are” se acelera, suena como un trueno y con evidentes influencias de Killing Joke. Ironía de principio a fin, porque Kurt nos trata como un amigo, bajando la guardia. “Breed” retoma la urgencia, la paranoia punk-grunge, con potente rock y distorsión. “Lithium” es magnífica, triste, cantada desde la depresión pero con majestuosa fuerza y melodía. Hay temas más lentos, como “Polly” y “Something in The Way”, esta última con un toque lúgubre y geniales arreglos de cuerda (cello de Kirk Canning), mientras que “Territorial Pissings” destaca por un gran trabajo de Novoselic y Kurt gritando hasta el tope, tal cual lo hizo en su época más punk; y Grohl está soberbio en los tambores.

Rock alienado al máximo. “Drain You” tiene cierto cariz experimental, lo mismo que “Lounge Act”, la cual no parece ser muy radiable pero que gracias a su tono medio, resulta una bienvenida rápida para la nueva fanaticada.“Stay Away” es más directa, con gran trabajo de la batería, cuyo sonido se volvería a replicar en los primeros discos de Foo Fighters.

Otro icono de la cultura pop es la portada de “Nevermind”, la cual es una de las más famosas y reconocibles del rock. La fuerza de la imagen sigue intacta aunque pasen los años. La idea fue de Cobain mientras veía un programa sobre partos en el agua, y para conseguirla, un fotógrafo tomó la instantánea de un bebé (Spencer Elden) que intentaba perseguir el billete que adorna la imagen y que colgaba de un anzuelo. Clarísimo mensaje. Geffen tenía preparada una portada alternativa sin el pene del bebé, porque el rock siempre estaba bajo lupa y las productoras ya habían tenido bastante con el Parental Advisory y demases. Kurt no estuvo de acuerdo y tras un par de ironías a la discográfica, finalmente salió tal cual lo tomó la instantánea.

Grandiosas melodías y frases como “Solo porque eres paranoico, no quiere decir que estén tras de ti” son parte de un trabajo lírico-creativo excepcional, que elevó el status de Cobain a lo más alto, algo que sin lugar a dudas no buscaba. Hay otras más oscuras e inquietantes (como en “Polly”) y está la previa de la era unplugged con “Something in the Way”.

Cada tema es el reflejo de un nuevo mundo para los amantes del rock and roll y significó una renovación para la escena, porque a pesar de no ser tremendamente novedosos en la propuesta, supieron cómo darle forma a ese incipiente movimiento indie y abrirle el camino a tantas bandas que no lograban salir del under, aunque muchas, igualmente, fueron eclipsadas por Nirvana. “Nevermind” le puso la estocada a todo lo que habíamos escuchando en los ’80, y bajo la bandera para reducir las velocidades de las guitarras provocando que esa extraña mezcla de sensibilidad y punk suavizara a las bandas metal, hiciera nacer, como contrarrespuesta, la era britpop, y que de esta manera surgieran nuevos discos, nuevos héroes, nuevos signos de vitalidad para la construcción del rock alternativo de los ’90.

Cancionero Rock: “Changes”- David Bowie (1971)

“Changes” es un título y canción tan definitorias de David Bowie que casi habla por sí sola. El tema sigue siendo un clásico indiscutido del fallecido ícono, porque su melodía es muy rica, pero también porque representa la esencia camaleónica que todos le conocimos. La vida de Bowie ha estado llena de cambios y direcciones musicales y eso fue justamente lo que lo separó de muchos otros rockstars legendarios. La constante búsqueda y el cambio de color siempre en favor del arte y que inmortalizaron su figura.

Esta es una canción reflexiva sobre desafiar al destino, a tus críticos y hacer lo que realmente quieres.  Bowie siempre defendió eso. También toca la inclinación por la reinvención artística de la cual puede ser el mejor ejemplo en la historia del rock.

Bowie escribió esto cuando estaba pasando por muchos cambios personales. La esposa de Bowie, Angela, estaba embarazada del primer hijo de la pareja, Duncan. Bowie pese a lo joven, estaba muy entusiasmado con su nuevo rol de padre y estaba muy emocionado de tener un hijo propio. Este optimismo brilla a través de “Changes”.

De acuerdo con Bowie, esto comenzó como una parodia de una canción de un club nocturno, “un poco desechable”, pero la gente la cantaba en los conciertos y se convirtió en una de sus canciones más populares y duraderas. No lo imaginaba, Bowie no tenía idea de que iba a ser tan exitosa, pero la canción de a poco fue tomando vuelo hasta que quedó clavada para abrir ese magistral “Hunky Dory” de 1971.

Solo ese par de cosas ya la clasificaba para inmortal, pero además contuvo esas voces tartamudeadas de Bowie notables (“Ch-Ch-Changes”) que venía a sumarse a algunos de los tartamudeos más famosos del rock. Llegó bien después de “My G-G-Generation” (The Who) pero fue anterior a “B-B-B-B-Bennie  & The Jets” (Elton John) .

Ch-ch-ch-ch-changes
Turn and face the strange
Ch-ch-changes
Don’t want to be a richer man
Ch-ch-ch-ch-changes
Turn and face the strange
Ch-ch-changes
There’s gonna have to be a different man
Time may change me
But I can’t trace time

Por cierto, Bowie influenciado por Elton John acababa de comenzar a usar el piano para escribir canciones, lo que le abrió nuevas posibilidades en términos de melodía y estructura. Este nuevo enfoque resultó en “Changes”, pero no se quedó solo en ello, Bowie también tocó el saxo en esta pista, y su guitarrista, Mick Ronson, hizo los arreglos de cuerdas. Rick Wakeman, quien luego se convertiría en el esencial miembro de la banda de rock progresivo, Yes, tocó las partes de piano al principio y al final.

Bowie le dio a Wakeman mucha libertad y le dijo que tocara la canción como si fuera una pieza para piano. El piano que tocaba Wakeman era el famoso Bechstein, el viejo de 100 años, posado ahí en los Trident Studios en Londres, donde se grabó el álbum; El mismo piano usado por Elton John, The Beatles y Genesis anteriormente.