Disco Inmortal: Queen- Innuendo (1991)

El ser el último álbum con Freddie Mercury ya lo hace diferente y especial. Llegaba precedido del buen “The Miracle” (1989) y fue publicado apenas diez meses antes del fallecimiento de Freddie. Su grabación, por tanto, estuvo condicionada por la salud cada vez más débil del artista, y por eso es que en cada tema, en cada nota, tenemos omnipresente la figura del genio en despedida, porque eso es “Innuendo”, el adiós de uno de los cantantes más importantes de la historia del rock.

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Overkill en Chile: el genuino guardián del thrash

Hay bandas que se están regocijando en una segunda juventud. Overkill es una de ellas. Por eso, cuando se anunció su regreso a nuestro país, los metaleros anotaron la fecha para no perderse detalle de la conocida muestra de poder y vigencia de los de New Jersey. Más aún, si traían bajo el brazo el aplaudido “The Grinding Wheel”, editado en 2017 y que les ha permitido seguir marcando fuerte su huella, tras 38 años de historia.

El show sumó a la banda argentina A.N.I.M.A.L y a los nacionales Disaster, un triplete que prometía una noche de estilos, dentro del querido heavy metal.

Muy puntuales, los Disaster dieron la primera descarga. “Atormentado”, “Criaturas del mal”, de su buen disco debut, “Culto de muerte” y la infaltable “Motosierra del infierno”, desataron los primeros mosh ante una buena cantidad de público que, desde temprano, llegó al teatro Teletón. A través de sus riffs tipo Kreator o de la guitarra que, a ratos, exudaba a Kirk Hammett, no dejaron segundo para descansar y en 7 temas, más alguna bizarra performance con la biblia y la típica motosierra, constatamos pasión intacta por su trabajo y llenaron de sonidos old school el inicio de la velada. Efectivos.

En otro estilo, A.N.I.M.A.L. brindó un espectáculo marcado por la actitud. No faltaron “Milagro”, “Familia”, “Los que Marcan el Camino”, “Sol”, “Barrio Patrón”, “Revolución”, y “Solo por ser indios”, poniendo la guinda con la elogiada adaptación que hicieron para “Cop Killer”, de Body Count . Más comunicativos que los Disaster, celebradas fueron las referencias al pueblo mapuche, a la policía corrupta, a Alfredo Lewin, a MTV, a la fuerza del metalero sudamericano, todo llevado por un hilo conductor muy auténtico, por parte de Giménez, autenticidad que logró subir aún más la temperatura para que el Teletón fuera una olla a presión previo a la salida del plato fuerte de la noche.

Overkill

Y también con extrema puntualidad y con el nombre de la banda en gigante color verde, Bobby “Blitz” Ellsworth y el bajista D.D. Verni saltaron a escena para regalarnos un poco del metal pesado que han construido en 19 álbumes. Overkill es una banda que no falla en directo, porque todo lo viven a fuego. Y eso se constató de entrada, con “Mean, Green, Killing Machine”, de su último disco y que arrasó con thrash de vieja escuela, adornado por el bajo soberbio de D.D. Verni; esto les permitió tener al público en el bolsillo a pesar de desajustes de sonido que, lamentablemente, se hicieron sentir en varios pasajes del show. “In Union We Stand” es una de las mejores canciones de Overkill y no podía faltar. Intensa, rítmica, con un aura a Judas Priest y un Bobby que demostraba su talla al micrófono. El público agitaba sus melenas para dar pase a “Coma”, del tremendo álbum “Horrorscope”, que desató más mosh y rugidos del gran Blitz, algo a medio camino entre Udo y Zetro Souza, quien siempre estuvo al mando de la situación. También del disco nuevo, sonó “Goddam Trouble” con un solo magnífico, buenos riffs, Blitz dando lo mejor en el coro y haciendo partícipe a la gente, con la cual se comunicó tras cada tema. “Ironbound” fue otro momento clave y único tema del álbum que les dio ese segundo aire en 2010. Pura técnica.

“Elimination”, los covers de The Subhumans y Dead Boys, “Wrecking True”, “Infectious”, sellaron un show que fue un recorrido extenuante por el camino de una banda archi reconocida en el ambiente, pero que aún conserva la energía under de los primeros años. Esto, combinado con la experiencia, producen conciertos de calidad y técnica virtuosa, a pesar de que hubo sobre saturación del sonido en varios instantes. Pero en general, lejos de sentirse obsoleta, la máquina creada en 1980 sigue batallando en pos de salvar la memoria del genuino thrash, y luego de escuchar el último disco y verlos en vivo, nos contenta comprobar que ese espíritu sigue intacto.

Por Macarena Polanco

Fotos: Jerrol Salas

Videografía Rock: “Basket Case”- Green Day

No hubo duda que cuando la escuchamos por primera vez en la radio nuestras antenas conectaron con ella de inmediato, a muchos ya a la segunda y tercera escucha los hicieron  caer enamorados  rotundamente. Era la cancion perfecta, del tiempo perfecto y la melod{ia perfecta. Y los radio/video programadores la amaron por ello (3 minutos y algunos segundos más de duración, el tiempo perfecto para programaciones con los fines comerciales de siempre).

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John Garcia: “John Garcia and the Band of Gold”

Muchos años han pasado desde la disolución de Kyuss, banda influyente por excelencia y referente ineludible de los noventa, si aludimos al stoner y al llamado “rock del desierto”. De lo que fue esa formación, han surgido otras propuestas amparadas bajo el paraguas de la creatividad de quienes algún día la formaron, por lo cual es correcto decir que Kyuss sigue siendo fuente de buen beber para ellos; sin embargo, da la impresión que a John Garcia le ha costado capitalizar ese éxito más que a sus ex compañeros. La denominada “voz del stoner” alumbra los inicios de 2019 con nuevo combo llamado Band of Gold.

Escuchado el disco, queda la grata sensación de que logró recrear lo que mejor le queda. Porque este homónimo redibuja el espíritu de los creadores de “Blues for the Red Sun”, pero le agrega un matiz más rockero, propuesta que ya nos había compartido a través de Unida y Hermano.
Producido por Chriss Goss, el objetivo de Garcia es darle al público más stoner justamente lo que quiere escuchar a través de “Popcorn (Hit Me When You Can)”, que nos deja la influencia sabbathiana de años setenteros, junto con “Apache Junction”, la que tiene un medio tiempo marcado por el rock y no tanto por el stoner, sentenciando con más energía en el riff y el ritmo poderoso de la batería. “My Everything” y “Kentucky II” rinden cuenta de que cuando John está inspirado, resplandece como el oro. “Cheyletiella” y “Softer Side” son extensas, espesas, trabajadas hasta el mínimo detalle y con un punto lisérgico que nos hace extrañar ese desierto de antaño, quedándose como las más completas.

Si bien es predecible y clásico, es eso mismo lo que atrae y logra que repasemos el trabajo entero, entendiendo que la técnica está dominada y que esa voz le da a los temas un poder extra, al estar muy bien interpretadas. Como era de esperar, el tinte vocal sin igual de Garcia marca el devenir del álbum, pero éste se retroalimenta con riffs densos y aires de psicodelia como base de toda la escucha. En general, estos podrían ser temas que no encontraron lugar en los discos de Kyuss debido al enorme nivel que tenían los que sí entraron, pero no por eso vamos a decir que estos 40 minutos son desperdicio, por el contrario, hacen prevalecer a Garcia como un músico al cual le queda resto por entregar.

Cancionero Rock: “Lithium”- Nirvana (1991)

Es un clásico tan impregnado en el ADN del grunge noventero que su ritmo y métricas han sido incuestionables para catalogarla como una de las grandes caras del determinante “Nevermind” de Nirvana, aunque no muchas veces nos hemos detenido a escuchar su letra y lo que trata de decir Kurt Cobain, algo que por cierto tiene mucha relación con su personalidad y con algo que nunca se trató bien: la bipolaridad.

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Discomanía: “Balance”, el día que Van Halen encontró su equilibrio

En pleno apogeo grunge, Van Halen lanzó su 10° disco de estudio el 24 de enero de 1995. Muchos de sus contemporáneos de la década pasada se habían disuelto, o pasaban por periodos de vacas flacas; en cambio aquí, si bien el álbum 1984 fue su cúspide, nunca bajaron su nivel y popularidad. Ni siquiera la expulsión de David Lee Roth mermó en algo la racha. La nueva formación, apodada Van Hagar, contaba en las voces con Sammy Hagar (ex-Montrose) y se elevó al estatus de multi platino con las placas 5150 (1986), OU812 (1988) y For Unlawful Carnal Knowledge (1991).

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Pure Rock, el programa de culto japonés que concentró a grandes rockstars en los ’80 y ’90’s

Cuando todos, a fines de la década pasada, alucinamos con That Metal Show (2008 – 2015), para variar Japón ya venía de vuelta. Puesto que a fines de los 80’s y comienzos de los 90’s tuvo su apogeo un espacio similar al aire, cuyo fuerte también era el hard rock y heavy metal. Llevaba por nombre Pure Rock, así de simple y genérico. Programa de conversación, a cargo de eruditos locales como Masa Ito (una especie de Alfredo Lewin, que en occidente se le conoce por aparecer más de una vez en documentales de rock, como Flight 666 de Iron Maiden). Siempre con bandas invitadas y sesiones usando playback; como también algunas veces coberturas televisadas de los conciertos que llegaban por allá (que por supuesto no eran pocos).

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Anathema en Chile, Acoustic Resonance: Más frágiles que nunca

Siempre es bueno recibir a los hermanos Cavanagh en el formato que sea. Este año nos tocó recibirlos en un formato bien especial a decir verdad, pero que tiene todo que ver con la evolución de los músicos en paralelo y con lo que hacen actualmente como banda: el show íntimo, improvisado, pero cálido y con una vibra de parte del público que acompañó bastante.

En una jornada de dos funciones (cual rotativo de cines de antaño) Danny y su hermano nos deleitaron con una primera entrega (a la que pudimos asistir como prensa) llena de delicia interpretativa y cuidados musicales finos, pero que en la misma senda de la improvisación el show se tornó un constante litigio con el sonido, pese a que la magia nunca dejó de existir debido a eso, es más, todos ayudamos a solucionarlo de alguna manera como cuando esos amplificadores sonaban con un acople horrible al principio: “It doesn’t hears good!” gritaba una chica desesperada por ahí, algo que perduró entre la intro y la primera canción, pero que se subsanó para placer de todos. “We Also speak spanish” decía algo “patudamente” Vincent, ya que más tarde cuando trató de hablarlo fue un verdadero desastre. “Mi español es mierda” replicó y las carcajadas cayeron en el teatro.

Así fue la tónica, humor, buena energía y comunicación con el público mientras pasaban verdaderas delicias como “Springfield”, “Untouchable” en sus dos partes (aquella cautivante entrada a “Weather Systems”), pero con su atmósfera cruda. Anathema nos traía su propio estudio al teatro, nos mostraba aquellas canciones desnudas como quizá las fueron creando en sus primeros ensayos. Aquello fue lo mejor que nos trajo, porque se sintió mucho menos producido, algo cristalino y sobre la marcha, pero profesional al mismo tiempo.

El turno para que el gran Duncan Patterson hiciera entrada en este show sin percusiones llegaba. El bajista se unió para el bloque más esperado: los temas de “Alternative 4”, que si bien no fue tocado completo, fueron tamaños trozos de él en esta sensibilidad musical única: “Fragile Dreams”, con Danny luciéndose al teclado para emular el sonido de las guitarras fuertes, “Shroud of False” y la implacable “Lost Control”, tripleta dorada del disco.

Algunos solo con eso se dieron pagados, pero los ingleses remataron con sorpresas como “Hope” de Roy Harper y tras el encore, despliegue de bandera chilena y saludo a su gran fans club nacional “Anathema Chile”, llegaron maravillosos covers a The Beatles (“Eleanor Rigby”), y Pink Floyd (“Comfortably Numb”) no sin antes causar un momento bien especial: mientras Danny tocaba las absolutamente reconocibles primeras notas en piano de “Bohemian Rhapsody” la gente lo alentó más y el “eeee-oh” característico de ese impresionante dominio de Freddie Mercury al público en Wembley ’86 empezó a brotar de sus labios a lo que todos lo siguieron al igual que la legendaria presentación del ídolo de Queen. “Me falta el bigote” decía, mientras su hermano bromeaba que desde los 10 años esperaba este momento.

Se nos hizo corto, la verdad, pese a lo profundo de cada canción y las versiones sonando como nunca antes las oímos, le faltó una pizca más de variedad al show, pesando el hecho de que había otra función seguramente,  porque el gusto a poco se sintió, eso sí, de lo que vimos no podemos decir que no estuvo absolutamente a la altura. Nos fuimos con la sensación de placer de ver a una de las duplas compositoras e interpretativas más notables de la actualidad.

Por Patricio Avendaño R.

Fotos: Jerrol Salas