Baroness en Chile: matices de sonoridad extrema

Eran un poco pasados de las 21:00, ya era historia el triunfo de Chile sobre Ecuador por la Copa América y Bagual, banda telonera de Baroness, hacía su presentación para comenzar a calentar los motores de una noche gélida en Santiago. En las afueras poca gente, algunos comentando el triunfo de la selección, otros, hablando de lo que sería el debut del cuarteto fundado en Georgia. 10 grados marcaban los termómetros y en el recinto había ya un calor debido al setlist utilizado por los nacionales como buen aperitivo.

22:00 en punto y salían al escenario los estadounidenses quienes saludaron a su público para luego comenzar la introducción de “A Horse Called Golgotha”, canción de la segunda placa de estudio e iniciar el estreno de sus sonidos en suelo nacional. “Morningstar”, “Borderlines”, “March To The Sea” y “Green Theme” fueron las canciones elegidas para recorrer parte del abanico de colores sonoros y extremos que poseen los dirigidos por John Baizley.

Gina Gleason, la guitarrista, se llevó gran parte de los aplausos de la noche por su virtuosismo y carácter y junto al bajista Nick Jost, quien también realizó los sonidos de ambiente con el sintetizador, aportó más que un grano de arena a todo lo que fue el show, demostrando su manejo perfecto con los instrumentos de cuerdas al igual que los teclados. Del disco Purple deslizaron una de las canciones más pedidas por los fanáticos: “Shock Me”. El hit del cuarto larga duración de la banda dejó en llamas el recinto ubicado en las afueras del metro Unión Latinoamericana (ULA) y en la cual los fanáticos agradecieron aclamando el nombre de la banda en reiteradas ocasiones.

El baterista, que al principio se mostró enojado por algunos ripios en cuanto al sonido, se soltó un poco más y acompañó los gritos de los fanáticos haciendo sonar los tambores cada vez que vitoreaban. “Chlorine and Wine”, “Can Oscura” y “Gnashing” fueron un deleite sonoro que, con las luces que correspondían a cada disco, ambientaron una localidad que por esencia es tenue y sombría. Fin de lo que tenían preparado antes del “encore”. Un pequeño descanso de menos de dos minutos y al escenario nuevamente. Agradecimientos (varios en inglés) a todos los espectadores y sobre todo por la energía que derrocharon en cada canción. Una sutil introducción para “Isak” uno de los grandiosos tracks que ostenta la placa debut de los norteamericanos y los celulares se encendieron en casi todo el lugar para registrar el momento.

Para sellar la noche recurrieron a una gran pieza del tercer disco como es “Take My Bones Away”, la que incluso hizo vibrar tanto el suelo como la locación que eligieron para hacer un gran debut en suelo nacional. Si bien, al principio, les costó encontrar el sonido ideal para su show, supieron hacer de buena manera el trabajo que ya los tiene con cinco discos editados para tocar al menos una canción de cada uno. Explosivos por momentos y enérgicos, Baroness cerró una jornada perfecta de una simbiosis de sonidos. Los fanáticos que desafiaron el frío, corearon prácticamente todo el setlist que tuvieron preparado para hacer sentir cálido el debut y la banda lo sintió así, ya que como prometieron, prontamente y mientras no suceda nada fuera de lo normal, seguramente estarán de vuelta Chile.

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