Biffy Clyro- “The Myth of the Happily Ever After” (2021)

Biffy Clyro- “The Myth of the Happily Ever After” (2021)

14th Floor/ Warner, 2021

Si hay un lazo emocional que une a “A Celebration of Endings” (2020) con este disco- tal como ha sentenciado la propia banda-¿Porqué no haber hecho un disco doble? Si nos remontamos a aquel gran álbum doble “Opposites” de 2013 (el yin y el yang de Biffy), podría haber resultado igual o mejor de efectiva la fórmula, en ese momento, con un par de discos tremendos hablando de adicciones, accidentes y momentos bien oscuros del que la banda luchó por lograr volver a ver la luz. Este nuevo álbum y su hermano del año pasado no es nada muy separado de aquello, aunque acá claramente no hay incidentes propagados desde situaciones personales, más bien lo que el encierro y la pandemia inspiró y provocó en esta banda, que sigue haciendo muy bien las cosas y aprovechando la reclusión obligada y todo este tipo de reflexiones que nos han traído estos tiempos -muy a su favor.

Y sí, desde esa época y antes que Biffy Clyro se posicionó como una marca de sonido: en este disco y el anterior no nos vienen con mayores sorpresas, pero nuevamente tenemos un pack de temas que apelan a la extraordinaria capacidad de facturar buenas canciones de Simon Neil y los suyos. Intensidad, catarsis, bastante momentos de rock en el sentido estricto y guiños (bien fugaces, pero que se agradecen) al math rock de antaño. (Qué final el de “Holy Water”, para una canción que es melodía pura y emotividad honestísima), y también tenemos cosas como ‘Unknown Male 01’ que viaja al pasado en esa estructura matemática métrica con la ferocidad vocal de Neil; o la adrenalínica entrada al rock visceral de ‘A Hunger in your Haunt’, tras la característica ceremonial intro de sus álbumes (y conciertos), esta vez a cargo de ‘Dum Dum’. Ese efecto lo domina muy bien la banda, para celebrar “el disco” como un todo y darnos una bienvenida magistral que ejecutan también llenándose de rabia expulsada tirando pintura a sus torsos desnudos y tatuajes en su video.

The Myth Of The Happily Ever After, se hizo en el estudio casero del trío en una granja en Ayrshire. A pesar del cambio de circunstancias con respecto al anterior (trabajado en estudios diferentes entre Santa Monica y Londres), no hay diferencia en el nivel de calidad que siempre además es el potencial de los escoceses. El ritmo intimidante y certero de ‘Errors in the History of God’ demuestra una vez más que los hermanos gemelos Ben y James Johnston son una de las mejores secciones rítmicas, si no la mejor, de la música popular contemporánea. Líneas de bajo que van invitando y seduciendo entre los riffs a un tema lleno de matices, de ambos mundos Biffy -el cansino melancólico y el rockero desafiante-dejándonos un tema dentro de lo mejor del disco, mientras por otros aires se mueve ‘Witch Cup’, un tema con toda la personalidad de la banda, lleno de coros de estadio que se toma sus tiempos de relajo para deleitar y que nos invita a detenerse y solo escuchar.

Mientras podemos sumar a una cantidad considerable de bandas que se han quedado sin ideas, Biffy Clyro la vuelve a hacer con una marca tan sólida como liberadora. Los escoceses se hacen campeones en lo suyo, recapturan la fórmula de versos con mucha introspección y un rock de estadio imponente, sin autoplagiarse, para nada. No cualquier banda genera nuevos clásicos, mantiene la vibra y espíritus intactos desde hace más de 20 años y da una verdadera clase de cómo se elaboran buenas canciones y se disfrutan haciéndolas. Líricamente de tono más oscuro que su predecesor, el nihilismo entra en batalla con la esperanza, la oscuridad y la luz luchan por la supremacía a través de su rica instrumentalización y forma de interpretar tan eufórica como contemplativa, mientras que el líder Simon Neil nuevamente desnuda partes de su alma sin embarazo, con la confianza de un hombre que se ha tomado el tiempo para explorar y aceptar sus propias fortalezas y defectos y compartirlas con el mundo a través de las canciones, sin reparo alguno. Un regreso en la forma absoluta al rock, las raíces y a la variante de la melodía en su caso, como un recurso de riqueza inagotable.

Por Patricio Avendaño R.