«Big Monster Aventura»: el alucinante carnaval de monstruos de Dorso

«Big Monster Aventura»: el alucinante carnaval de monstruos de Dorso

Inferno Records, 1995

Un inquietante preámbulo de 1.45 minutos, se escuchan cánticos selváticos canibalescos y algún “hombre blanco” peligrando su vida, nos hace pensar rápidamente en un paraje selvático rodeado de nativos que quieren acabar con la vida de algún explorador en una suerte de ritual ancestral, es así como nos sumergimos en el universo de Big Monster Aventura, la cuarta placa de los nacionales Dorso publicada en 1995.

Después de ese golpe al mentón que fue el gutural y agresivo El espanto surge de la tumba el camino del trío de metal estaba de lleno en la línea del terror, la ciencia ficción, las criaturas bizarras y lo mentor. La nueva formación que venía del anterior disco era de lujo. En las guitarras Álvaro Soms, quien le saca filo a las seis cuerdas en cada tema con riffs que rayan en la rapidez, la técnica y la maestría. En baterías Marcelo Naves (ex baterista de Nimrod) que le da un nuevo aire al doble pedal veloz y solidez al sonido. Y por supuesto liderado por un ya experimentado Rodrigo “Pera” Cuadra deleitándonos en las cinco cuerdas, incorporando sonidos mucho más graves que en sus primeros dos trabajos. El trabajo de las letras es impecable. Esta vez más marcadas las temáticas referentes a monstruos mutantes y gigantes, ciencia ficción, canibalismo, cine kaiju y spanglish entre otros.

Ya inmersos en la aventura sonora el disco abre con el tema que le da el nombre al concepto, Big Monsters Aventura comienza con el preámbulo anteriormente descrito para dar paso de golpe a un acelerado riff introductorio, la banda completa con mucha presencia sonora. “From space algo se acerca, underground coming the bestias, to destroy todo el planeta, dinosaur ultra charcheta”, las primeras frases del tema nos dejan claros los tópicos del disco. El pulso del tema no deja de ser enérgico, Soms hace gala de un corto pero efectivo solo de guitarra cuando súbitamente el tema pasa a una síncopa de jazz, cual Mr. Bungle paseándose por estilos tan dispares. Nos queda clarísimo que nos estamos enfrentando a músicos con pleno dominio y técnica de sus instrumentos. No deja de ser interesante el videoclip que acompaña al tema, de factura totalmente artesanal y que fue rotado por MTV en aquellos años.

A continuación, Godzilla nos lleva al mundo del kauji, recordándonos pasajes del lagarto gigante mutado por desechos nucleares. Una pieza de metal extremo que homenajea a emotivamente a personajes tan patentes de la cultura nipona como son Godzilla, Ultra Man, Gamera y King Kong entre otros, pero por supuesto en lenguaje dorsálico “Reptil atomic in the Street, todo se va a quemar con tufo nuclear. Por el mar desde Japón tirando rayos y propulsión. El riff es potentísimo y el bajo se escucha como cañón (una constante en todo el disco). El tema incluye una frase en japonés que encaja perfecto con la música, finalizando con un fraseo musical totalmente heavy metal ochentero.

Cosmic Condoro, un cuento de terror que nos narra la historia de un campesino que se interna en las prácticas espiritistas; y que por accidente abre un portal del cual los espíritus malignos emergen, y que por las noches comienzan a matar cuanto animal pedestre y cuanta persona encontraban. El tema tiene un ritmo constante muy power que a abrumante cambia de ritmo dando paso a un solo de guitarra con mucho cuerpo. La batería muy acoplada en todo momento.

Siguiendo con los parajes de terror y ciencia ficción Panificator nos trae la historia de un satánico panadero que crea criaturas de masa para sus malévolos planes. Un tema muy rápido y efectivo. Por otro lado, Guerra de monstruos de distinto planeta nos sumerge en una historia de la pelea interplanetaria entre los habitantes de Marte y Saturno, guerra que es cubierta por la prensa chilena. “Nosotros los de Marte estamos preparados para invadir Saturno y sus seres bastardos… Nosotros de Saturno gigantes con coraza, a esos tontos de Marte hay que volar la raja”, la guerra se declara y la música es brutal. Es una magnífica pieza de metal progresivo. Los cambios de ritmo se suceden uno con otro, los solos de guitarra se tornan disonantes (¡grande, Soms!) y la batería asesina. “Pera” Cuadra no para de vociferar guturalmente los acontecimientos de cada minuto de la batalla interplanetaria ejecutando demasiado bien las extrañísimas escalas en el bajo.

Temas como Gran Chango, Transformed in Cocodrile, Dinosaur Panorama y Samurai! We Fight! nos envuelven en la ciencia ficción. Simios gigantes reinando tribus animalescas, experimentaciones y mutaciones con seres humanos, cíborgs samuráis y viajes en el tiempo son solo algunas de las historias que podemos escuchar. Metal, baterías rapidísimas, pasajes de reggae, eximios solos de guitarra y un bajo que constantemente nos recuerda su presencia. Es Dorso en pleno.

Mothra vs Godzilla nos trae nuevamente el kaiju a la palestra. Se destaca este tema por la velocidad y efectividad (en su momento un clásico de las presentaciones en vivo). La batería rápida como ametralladora, un muy buen riff de esos que quedan en el subconsciente y una letra buenísima, contándonos la historia de la batalla entre el lagarto gigante y la polilla mutante, un clásico del cine japonés de los 60’s. “Larva sobrealimentada pronto te convertirás en un bicho sideral pintado con tempera… Cómo osas desafiar master lizard will kill ya, entre sangre y explosión, japanese monster gore”. Vale la pena escuchar el spanglish de este tema.

El misterioso y breve instrumental Husmeando en la superficie nos sirve como antesala de uno de los más grandes clásicos de la banda, ¡Gracias, oh! Seres de cochayuyo. Una bizarra historia de humor_terror_negro de unos hippies que están tocando sus canciones en la playa, cuando de pronto son atacados por unos seres de cochayuyo que emergen desde las profundidades. Bizarra además fue la presentación, con playback, que se hizo de esta canción en el antiguo programa de TV Más Música que quedará para siempre en la retina. “Quiero hippear en la playa con flores y pitos, quiero estar en buena onda con estos compadritos… Entonces del agua sale la figura cubierta con algas y oliendo a basura… Pescó al compadre y a la loquita cortando cabezas, sacando tripitas”, comienza con unos acordes fogateros bastante amables para de golpe convertirse en un gutural grind core, con la batería haciendo blast, un ruidoso bajo y un riff de guitarra un tanto inentendible pero que cumple con lo divertido y bizarro de la canción.

En resumen, Big Monster Aventura se configura como una perfecta continuación de El espanto surge de la tumba. La misma formación que posteriormente volvería al ataque con la placa Disco Blood hace gala de su técnica y su gusto por lo agresivo y bizarro tanto en letras como en música. Un ensamble perfecto de power trío guitarra-bajo-batería; depurando un poco el sonido de la anterior placa y girando un tanto la temática de las letras, ya no tanto hacia las criaturas terroríficas y putrefactas, sino más bien habla la ciencia ficción pura. Un disco que ya cumple 26 años y que aún suena muy interesante. Como siempre la banda de “Pera” Cuadra nos muestra una nueva faceta en cada uno de sus trabajos. Imperdible.

Por Álvaro Guajardo

Nacion Rock

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