“Black Gives Way to Blue”: el regreso de Alice in Chains

“Black Gives Way to Blue”: el regreso de Alice in Chains

Cuando se supo que Alice in Chains sacaría una nueva placa tras la muerte de Layne Staley, todos tuvimos un mal presentimiento, porque era impensado el reemplazo de su figura. Sin embargo, Jerry Cantrell se tomó su tiempo para asimilar el cómo podía seguir dándole forma al mismo sonido de la banda, pero ahora sin una de las piezas fundamentales dentro de ese sonido; a pesar de las dudas de la crítica y los propios fans, junto a Mike Inez  y Sean Kinney decidieron reemprender el camino interrumpido con un disco que, en ese momento, solo buscaba tender un puente hacia el futuro, pero no cruzarlo.

“Black Gives Way to Blue” presentó a William Duvall, cuyo desempeño no se puede apreciar del todo pues Cantrell también se encargó del protagonismo vocal, al ser conocedor de las tonalidades que habían marcado la personalidad de Alice in Chains. Únicamente, en “Last of My Kind”, William ejerce de voz central con aceptable resultado. Junto a “All Secrets Know” y “Check My Brain” conforman una trilogía inicial de altura, con un espléndido trabajo de guitarra a cargo de Cantrell, quien aporta riffs robustos en medio de pasajes cambiantes . Tres composiciones que, por sí mismas, ya elevan el nivel del álbum.

De hecho, “Last of My Kind” se vuelve pesado, con aire a muchas bandas que se apegaron al estilo AIC con una impronta rockera, como Godsmack, o perfectamente podría ser una ”Enter Sandman” en versión sombría. “Your Decision” brilla y transporta directamente a los ’90 con esas magníficas acústicas de ambiente grunge. Aquí miran al pasado y rescatan su esencia. “A Looking in View” es más compleja, con el bajo de Inez y la batería de Kinney  golpeando duro, más la dupla Cantrell/Duvall  en buen complemento. Es una gran composición, igual que Acid Bubble”, porque retornan a los AIC atormentados, pero que luego rompen en un break agresivo donde Duvall lo hace genial, aportando un aire heavy que luego reposa en una calma reflexiva. Viajamos hasta “Dirt” con “Lesson Learned” y un gran estribillo de Cantrell, lo mismo que “Private Hell , la cual está llena de tormento, similar a “Down in a Hole”, pero guardando las distancias. El final del disco es redondo, una joyita cortesía de Jerry Cantrell y que da título al disco, a través de una interpretación acústica como último gran guiño a Layne Staley, aderezada con hermosas notas al piano cortesía de Elton John.

Alice in Chains es un grupo que se saborea de a poco, porque a muchos este disco no les hizo sentido de inmediato; habían tantos recuerdos de éxitos y tragedias, que hacían imposible pensar en que la banda continuaría, sin embargo, el tiempo le ha permitido un mejor calado y hoy es juzgado como una pieza muy valorable, de halo siniestro y triste, como el que siempre acompañó a Alice en sus inicios y cuyo sello se retomó en “Black Gives Way to Blue”.

A pesar de la ausencia del añorado Staley, el álbum posee gran material y un espectacular trabajo de Jerry, tanto en voces como en guitarra. En cuanto a Duvall, asumió su rol secundario con naturalidad y no desentonó. Sin duda que no debe haber sido fácil para ellos decidirse a continuar el legado de una de las mejores bandas de los ’90, pero imposible no hacerlo si tienes a una bestia compositiva como Cantrell, y a Kinney e Inez como supervivientes de un glorioso pasado.

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