Cancionero Rock: Dracma – “Chilenada” (1999)

Cancionero Rock: Dracma – “Chilenada” (1999)

En los estertores del siglo XX, la cruza entre metal y hip hop había logrado llegar a los primeros lugares, y bandas como Korn, Deftones y Limp Bizkit se disputaban las entrevistas en televisión junto a Backstreet Boys y un montón de propuestas pop, edulcoradas para MTV. En Chile, la escena sugería algo más o menos parecido, siguiendo la moda impuesta por Estados Unidos y con la misma mezcla que surtía efecto. Pero sumándole a aquello unas buenas letras punzantes y cargadas de contenido social, la banda Dracma patentó su debut con fuerza y vigor en su lírica, aderezada con una excelente producción y cierto touch soul, surtido por las influencias de los hermanos Foncea.

De ese disco, producido por Juan Andrés Ossandón y Cote Foncea, “Chilenada” fue single y no pasó inadvertido. Con la democracia instalada en Chile hacía 9 años, pero con avances sociales lentos, que sugerían aún la solapada presencia militar en la toma de decisiones, más un snobismo cada vez más marcado en los sectores de clase media, el tema era un golpe al mentón, un reflejo brutal de esa nueva realidad nacional, aún sin soluciones ni respuestas. La composición de los Foncea hasta parafraseó el himno nacional para denunciar que aún existía la violencia hacia la tierra, hacia los mapuches, los indios, los niños, corrupción y contaminación, todo mientras un sample rapeado te hace avanzar con buen ritmo nu-metal por este paisaje oscuro. Rutilantes riffs y un excelente puente del bajo, más una batería galopante, eran el deleite de las generaciones jóvenes. Como pasaba con todo single, “Chilenada” tuvo su video, filmado en Buenos Aires por el uruguayo Picky Talarico, ubicándose como un favorito en los programas que hacían ránkings musicales.

Dracma no se cuidó de lo que dijo porque les importaba lo que ocurría en el país y el rap era un medio adecuado para hacerlo y ser escuchado; alcanzar esa credibilidad en el mensaje y acompañarlo de una potente construcción musical, habla por sí solo de la mística que rodeó ese único disco, el que incluso cautivó a uno de los productores latinos más prolíficos: Gustavo Santaolalla.

“Chile” y “nada”, la alegoría de un gran proyecto previo a un nuevo siglo. Leo Araya, Polo Vargas, Felo Foncea, Gamal Eltit y Cote Foncea encarnaron este contexto conocido como “Post Dictadura”, en donde se seguiría luchando, con más televisión y más aliento, por la lucha de los derechos de un pueblo cada vez más enamorado de la cultura gringa y de la cual la música, y la escena nacional, también se haría parte.

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