Cancionero Rock: “Empty”- Anathema (1998)

Cancionero Rock: “Empty”- Anathema (1998)

Anathema era una banda muy doom y oscura en sus inicios, casi indescifrable y pantanosa, se arrastraba por lo más oscuro de su ser con guturales bizarros y notas ralentizadas al 100%. Fue en el “Alternative 4” donde empezó a metarforsearse a su forma más mainstream, pero no menos densa y oscura, pero ¿Cuál fue su gran diferencia? La banda británica se abrió un poco más a las sintonías pinkfloydinas, electrónicas y las melancólicas melodías. Este disco goza de ser uno de los más preciados de su discografía, sin contar que han habido joyas inmensas que lo sucedieron.

Este tema en cuestión se desgarra como una vena saliendo erupcionada como de un fogoso volcán de sus venas. “Empty” habla con una conmovedora veta existencialista que a fin de cuentas mueve a todo ese álbum, esta vez, en el track, obra y gracia del multi instrumentista Duncan Patterson (en esta época un gran creador de canciones),  a diferencia del ingenio supremacista de los hermanos Cavanagh, con un tema totalmente arrollador, donde la sangre brota través de sus líricas cuasi-físicas y llena de  consencuencias que quieren ser absueltas de su lírica depresiva.

Vasija vacía, bajo el sol
Limpia el polvo de mi cara
Otra mañana de domingo negro
Abajo de nuevo
Estoy abajo de nuevo

Con el pasar de las estrofas se vuelve violenta, las guitarras crecen y esto la convierte en una maravilla de rabia y derrotismo, pero que quiere ser alazado a los vientos, huracanándose a sí misma:

Estoy mirando sobre mi hombro
Porque millones susurrarán
Me estoy matando otra vez
Tal vez me estoy muriendo más rápido
Pero nada dura
Recuerdo una noche de mi pasado
Cuando me apuñalaron por la espalda
Y todo vuelve
Y siento ese dolor otra vez

La violencia decae y los pianos amainan el tema, solo un poco. En esa frase “del cuchillo que apuñaló por la espalda” casi sentimos la puñalada mentada, de un pasado que nos dolió, que nos cambió, que nos motivó a escribir esta canción. Es una canción llena de tristeza, pero al mismo tiempo de fuerza a enfrentarla, por eso, a final de cuentas no es una canción de abandono de tu ser, sino que todo lo contrario, con ganas de confrontar tus penas y superarlas. Una maravilla de los ingleses.

Por Patricio Avendaño R.

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