Cancionero Rock: “Frogs”-Alice In Chains (1995)

Cancionero Rock: “Frogs”-Alice In Chains (1995)

“What does friend mean to you?” … “a word so wrong fully abuse”… “are you like me, confused”… “all included but you”… “alone”…

Todos están juntos, pero tú estás solo.

“Frogs”, uno de los sencillos más oscuros, inquietantes, siniestros y realistas de Alice In Chains, y fue escrita por Layne Staley acompañada por los melancólicos acordes de Jerry Cantrell, una lírica profética, un manto de miseria que lo cubrió por completo. Ocho minutos con dieciocho segundos, el tema más largo del catálogo de AIC, relata abiertamente toda la esencia de la banda sobre el consumo excesivo de drogas, y como éstas destruyen lentamente a una persona, esos mismos excesos que destruyeron a Layne.

Este sencillo pertenece al álbum homónimo de Alice In Chains, lanzado en 1995 e interpretado de manera fúnebre en su famoso MTV Unplugged en mayo de 1996, Jerry Cantrell comentaba en algunas entrevistas: “Frogs es la obra maestra del álbum. Es totalmente épica. El ritmo fue creado en la primera toma, y fue uno de los primeros que decidimos conservar. Ni nos dimos cuenta de cuan larga era hasta que terminamos de mezclarla. Todos pensamos: “¿Ocho minutos? No puede ser”. No se sentía así de extensa, lo cual es bueno.

Qué vertiginosa es la vida: este corte se convertiría en un testamento de desolación y despedida de Laney:

Staley nos expresa su soledad que le provocan los excesos por medio de preguntas: “¿Qué significa un amigo para ti?”, “¿Estás tan confundido como yo?”; todos están juntos, pero tú estás solo, es cuando te abraza la soledad, el abandono y la desconexión total con el mundo. Nos muestra su destrucción que lentamente lo va desapareciendo, “Las formas y los colores cambian con el humor; las pupilas se dilatan y cambian de color; rápidamente el azul claro se cubre de marrón”.

Layne nos dejó como testamento “Frogs”, una canción agradable de escuchar, honesta y emotiva, pero a la vez desconcertante, que nos advierte sobre los efectos de los excesos, de esos que apagaron al creador de esta obra.

Por Diego del Campo