Cancionero Rock: «Roadhouse Blues» – The Doors (1970)

Cancionero Rock: «Roadhouse Blues» – The Doors (1970)

“Roadhouse Blues”, uno de los mejores y más querido sencillos de The Doors fue lanzado como un Lado B. Sí, tal cual leen, un Lado B. La canción publicada en 1970 era el acompañamiento para “You Make Me Real”, un single que no alcanzó ni siquiera a ser top 40 en los charts estadounidenses.

Para la crítica y los fanáticos “Roadhouse Blues” se ha convertido en uno de los mayores éxitos de la banda y eso que han pasado casi 50 años desde su publicación en febrero de 1970. El track es el que abre el disco Morrison Hotel y destaca la rapidez y lo llamativa que es. John Sebastian hace de la suyas mediante la armónica con la cual sale en los créditos como ‘G. Puglese’ y dejando un sello único en cuanto al sonido blusero de los californianos.

Jim Morrison y compañía habían recibido críticas por sus discos anteriores tanto como Waiting For The Sun y The Soft Parade. Sin embargo, la quinta placa de estudio parecía enmendar el rumbo que supuestamente habían perdido en sus trabajos pasados, dando nuevamente con el punto G de una generación ávida de rebeldía en un país gobernado por el conservadurismo de Richard Nixon.

Deconstruyendo a The Doors sabrás que “Roadhouse Blues” tiene mucho de “The End” y When the Music’s Over” puesto que la misma inspiración de Morrison que llevo a estas grandes canciones al estrellato se reflejó en la composición de principios de los 70. «Let it roll, baby roll / All night long / Do it, honey, do it» («Déjalo rodar, nena, rodar / Toda la noche / Hazlo, cariño, hazlo«), tiene toda la fuerza que extraviaron en muchas ocasiones los oriundos de Venice Beach. No obstante, la canción en sí es un componente extremo de musicalidad y poesía de carretera. Es un perfecto acompañante para introducirte en la literatura de Kerouac e hilar el camino a esa generación beat que supo apreciar en las drogas y la libertad sexual el rechazo intrínseco a las autoridades dominantes.

“Roadhouse Blues” es un una canción para disfrutarla en toda su expresión musical. Corre muy rápidamente al compás del teclado de Manzarek y la melodía pegadiza de la armónica de John Sebastian, pero la guitarra de Krieger hace rugir en cada compás con su riff, enloqueciendo a cualquier oyente e instalándote de manera inmediata en el Whisky a Go Go de Los Ángeles.

«You gonna roll, roll, roll / You gotta thrill my soul, all right / Roll, roll, roll, roll / Thrill my soul / You gotta beep a gunk a chucha / cronk cronk cronk  / Tou gotta each you puna / Each ya bop a lula / bump a kechonk / Esae sum konk / Yeah, ride», es casi inentendible, pero aquí Morrison juega con su propia Carrera contra el lenguaje. La tercera parte de la canción era un juego poético, el mismo Rey Lagarto se consideraba poeta y en esta canción hacía gala de sus recursos lingüísticos para hipnotizar a sus seguidores y seducir a la masa.

En sí “Roadhouse Blues” es una hipnótica tonada blusera sacada de otro contexto al cual The Doors se había hecho mundialmente conocida. Sabemos que los cimientos de la banda de Jim estaban en la psicodelia y el rock n’ roll y el blues de Chicago siempre había estado presente, pero nunca explorado tanto como sí lo hicieron en esta canción que abrió los fuegos de un disco que le estaba volviendo el alma a una banda que parecía haberse extraviado en las borracheras de su frontman.

Por Bastián Cifuentes

Nacion Rock

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